Tras el éxito de "Astérix : la Residencia de los Dioses", el animador Louis Clichy y el guionista Alexandre Astier vuelven a dirigir una nueva película animada sobre las aventuras de los célebres personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo, si bien en esta ocasión, lejos de adaptar uno de los cómics del legendario dúo, se atreven con un guión original. El resultado es una película con mucho ritmo que plantea un divertido entretenimiento para el público familiar, mostrándose de nuevo muy fiel al estilo visual de las páginas protagonizadas por los aguerridos guerreros galos, aunque esta vez se pierde un poco la fidelidad al espíritu de las mismas al ceder protagonismo a un abanico demasiado amplio de personajes.
La historia comienza cuando trepando ágilmente entre árboles en busca de muérdago, el druida Panoramix sufre una caída que le hace reflexionar... Se ha torcido un tobillo, ¡pero podría haber sido peor! ¿Quién se encargaría de preparar la tan vital poción mágica que da fuerza sobrehumana a quien la prueba si él no pudiera hacerlo? Con Astérix y Obélix a su lado, aunque reacios a la idea de dar a conocer el secreto de la poción a un tercero, emprenderá una búsqueda por toda la Galia para encontrar un druida digno de conocer el secreto de la receta de la poción mágica, y asegurar así el futuro de su aldea. Poco se espera que durante su travesía deberá hacer frente a las maquinaciones del malvado druida Maléfix, un viejo conocido de Panorámix que hará todo lo que esté en su mano para hacerse con la ansiada fórmula, incluso si eso supone tener que aliarse con los históricos enemigos de los galos.
El ritmo con el que da inicio la película, amenizado con un animado estilo musical, es la norma en el desarrollo de un metraje que, como el título precedente, procura guardar y trasladar a la pantalla un respeto máximo a las aventuras en papel. No faltan en este sentido los festejos celebrados con carne de jabalí - criaturas que en esta ocasión se convierten en un nuevo personaje de la película -, las reyertas entre los habitantes del pueblo por cualquier motivo, ni desde luego las contundentes palizas a los ejércitos romanos, entre otros muchos detalles que constituyen homenajes a los cómics. El mismo respeto fiel queda patente también en el tratamiento visual, en el que los entornos y los personajes cuentan con texturas que replican con exactitud los colores y tonos de las páginas de cómic, y detalles como los contornos en los ojos o la animación prácticamente en 2D de elementos puntuales como el fuego refuerzan esa impresión de que la bande-dessinée ha saltado en 3D a la gran pantalla.
Por otra parte, el tono moderno y actual que subyace en el tratamiento de la historia se hace evidente en un discurso progresista que pone en valor el papel de la mujer en la sociedad. Es así que al grupo protagonista se une una joven aprendiz llamada Pectina que pondrá en cuestión el hecho de que en la comunidad de los druidas no se puedan aceptar mujeres; y del mismo modo, también serán las mujeres del pequeño pueblo galo las que deberán defender sus casas cuando los hombres las dejan al cargo al salir en busca de Panorámix, tan solo bajo la 'supervisión' del bardo Asurancetúrix. Valores avanzados pues, que contribuyen a hacer la película aún más recomendable para el público infantil.
Sin embargo, algo se pierde en esta película en comparación con la adaptación precedente de las aventuras de Astérix y Obélix, y es que este par de célebres personajes se encuentran prácticamente desaparecidos en una película en la que, a pesar de que el título está encabezado por el nombre del primero de ellos, el protagonismo se encuentra diluido entre un excesivo número de personajes. No es ya sólo que Panorámix se convierta en realidad en el verdadero protagonista de la historia, sino que en ella se quiere hacer sitio para la intervención de los piratas, un buen número de druidas, los romanos, y unos cuantos de los personajes galos junto al pérfido Maléfix y la despierta Pectina. Sin duda resulta un número excesivo, que hace echar en falta las intervenciones del dúo en principio titular.
De igual forma, la travesía a la que se ven arrastrados Panorámix y sus fieles protectores hace que el ritmo de la película decaiga en el tramo central, perdido en un recorrido por pueblos y gags dotados de mayor o menor grado humorístico, pero que interrumpen el devenir de la trama y descuidan aquel estilo narrativo presente en cualquier cómic de René Goscinny y Albert Uderzo, que ofrecían una pequeña aventura cada dos o cuatro páginas.
La película está producida por M6 Studio y de nuevo la animación corre a cargo de Mikros Animations, que demuestra otra vez una buena construcción de los fondos y un buen manejo de las tres dimensiones a la hora de dar vida a los personajes del irreductible pueblo galo con una animación que acierta sobradamente al trasponer a la pantalla lo que uno se espera al imaginar en movimiento a Astérix y compañía.
Otra vez, bravo. Así sí queremos ver más películas de Astérix y Obélix, aunque se agradecerá que el dúo retome el protagonismo perdido en esta aventura.
Lo mejor: el reencuentro con las memorables escenas de los galos y un tratamiento visual que acierta plenamente en el traslado de las páginas a la pantalla
En contra: Astérix y Obélix están prácticamente missing.
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jueves, 10 de enero de 2019
viernes, 14 de diciembre de 2018
Ataque a los Titanes: El Rugido del Despertar
Preestrenada en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, "Ataque a los Titanes: El Rugido del Despertar" (Shingeki no Kyojin ~Kakusei no Hōkō~) es la tercera película recapitulativa de la exitosa serie de televisión de Wit Studio, compilando los episodios 26 al 37 de la misma; explica por tanto hechos que se sitúan entre el final de la segunda película y el punto en que finalizó la segunda temporada de la serie.
La película continúa la saga de la batalla por la supervivencia de la humanidad contra los Titanes por parte de los ejércitos de Scouts y sigue adelante con la revelación de terribles secretos y nuevos enemigos. Tras la agridulce victoria sobre la Titán Hembra, Eren y sus amigos no tienen tiempo para descansar tras recibir noticias del ataque de una horda de Titanes sobre el Muro Rose. Pero mientras se preparan para la guerra e investigan qué ha podido ocurrir en los muros, el descubrimiento de ciertos peligros ocultos en el interior de los mismos saca a la luz terroríficos secretos sobre sus propios miembros que les llevarán a preguntarse qué posibilidades tiene la humanidad de enfrentar a los Titanes cuando las mayores amenazas provienen de dentro ... Pero además de la aparición de nuevos Titanes Cambiantes, una amenaza peor se concreta en la entrada en juego de un nuevo Excéntrico en la forma de un horrible Titán Bestial, cubierto de pelo, que piensa, habla y da órdenes a los demás titanes.
Como las dos compilaciones anteriores, la presente sirve como un buen resumen de la serie, capaz de mantener el interés en base a la sucesiva presentación de giros en la narrativa que mantendrán a los espectadores al borde de sus asientos durante buena parte del visionado. Si bien a ratos puede ofrecer algún aspecto confuso debido a la profusión de personajes y el hecho de tener que ser breve en cuanto a sus historias personales por las mismas exigencias de la compilación. Tanto es así que los tres personajes principales - Eren, Mikasa y Armin - no aparecen casi durante la primera mitad de la película, mientras que se descubrirán cosas interesantes de Reiner y Bertholdt en particular , y también de Christa e Ymir. Sea como fuere, el carácter resumido de la película no se deja notar en exceso debido a un buen montaje y selección de las secuencias.
El carácter hardcore de la animación se mantiene también gracias a las increíbles escenas de acción intensa que conforman el estilo distintivo y reconocible de la serie, que por otra parte integran en ocasiones animación cgi para añadir cinética a las secuencias. Sí que es cierto sin embargo que las propias restricciones típicas de la animación japonesa para televisión se hacen aún más visibles en la gran pantalla, y en este sentido la animación aparece limitada por recursos tales como el uso/abuso de ciclos de animación, el recurso a imágenes estáticas o en ligero movimiento, etc.. que no se esperan tanto en una producción realizada directamente para cine.
Lo mejor: la serie de sorpresas y giros que aún mantienen vivo el interés por la historia, y que en esta ocasión se centran en el descubrimiento de nuevos titanes cambiantes y de un impresionante y bestial coloso
En contra: las propias limitaciones de la animación, que desmerecen en pantalla grande.
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La película continúa la saga de la batalla por la supervivencia de la humanidad contra los Titanes por parte de los ejércitos de Scouts y sigue adelante con la revelación de terribles secretos y nuevos enemigos. Tras la agridulce victoria sobre la Titán Hembra, Eren y sus amigos no tienen tiempo para descansar tras recibir noticias del ataque de una horda de Titanes sobre el Muro Rose. Pero mientras se preparan para la guerra e investigan qué ha podido ocurrir en los muros, el descubrimiento de ciertos peligros ocultos en el interior de los mismos saca a la luz terroríficos secretos sobre sus propios miembros que les llevarán a preguntarse qué posibilidades tiene la humanidad de enfrentar a los Titanes cuando las mayores amenazas provienen de dentro ... Pero además de la aparición de nuevos Titanes Cambiantes, una amenaza peor se concreta en la entrada en juego de un nuevo Excéntrico en la forma de un horrible Titán Bestial, cubierto de pelo, que piensa, habla y da órdenes a los demás titanes.
Como las dos compilaciones anteriores, la presente sirve como un buen resumen de la serie, capaz de mantener el interés en base a la sucesiva presentación de giros en la narrativa que mantendrán a los espectadores al borde de sus asientos durante buena parte del visionado. Si bien a ratos puede ofrecer algún aspecto confuso debido a la profusión de personajes y el hecho de tener que ser breve en cuanto a sus historias personales por las mismas exigencias de la compilación. Tanto es así que los tres personajes principales - Eren, Mikasa y Armin - no aparecen casi durante la primera mitad de la película, mientras que se descubrirán cosas interesantes de Reiner y Bertholdt en particular , y también de Christa e Ymir. Sea como fuere, el carácter resumido de la película no se deja notar en exceso debido a un buen montaje y selección de las secuencias.
El carácter hardcore de la animación se mantiene también gracias a las increíbles escenas de acción intensa que conforman el estilo distintivo y reconocible de la serie, que por otra parte integran en ocasiones animación cgi para añadir cinética a las secuencias. Sí que es cierto sin embargo que las propias restricciones típicas de la animación japonesa para televisión se hacen aún más visibles en la gran pantalla, y en este sentido la animación aparece limitada por recursos tales como el uso/abuso de ciclos de animación, el recurso a imágenes estáticas o en ligero movimiento, etc.. que no se esperan tanto en una producción realizada directamente para cine.
Lo mejor: la serie de sorpresas y giros que aún mantienen vivo el interés por la historia, y que en esta ocasión se centran en el descubrimiento de nuevos titanes cambiantes y de un impresionante y bestial coloso
En contra: las propias limitaciones de la animación, que desmerecen en pantalla grande.
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Ploey
Entre el cúmulo de estrenos animados de esta semana se encuentra esta conmovedora cinta familiar que recuerda a algo ya visto, puesto que en primavera del año pasado se estrenaba un largometraje con un argumento similar protagonizado en aquella ocasión por un gorrión. Salvando en cualquier caso las distancias, la presente historia belga-islandesa vuelve a repetir el esquema del joven perdido que debe aprender a crecer lejos de su familia con la ayuda de buenos amigos, si bien en esta ocasión con un velo más dramático y menos sentido del humor.
La película cuenta la historia de un joven chorlito dorado que tiene problemas para aprender a volar. Con la llegada del invierno, a su torpe vuelo se suma el ataque de un rapaz llamado Sombra que no es la primera vez que les acecha y es dado por muerto, con lo que no puede migrar con su bandada a un lugar con un clima más cálido. Solo ante el frío invierno deberá crecer y sobrevivir en un mundo lleno de enemigos esperando el regreso de su familia, aunque en su viaje iniciático contará también con la ayuda de inesperados amigos.
A la falta de originalidad del argumento de "Ploey" se le une como principal problema un ritmo endiabladamente lento - tan sólo interrumpido por rápidas y breves secuencias de acción - que supone un excesivo lastre para una adecuada sucesión de las escenas y en fin, el completo y lúcido disfrute de la película. A superar este obstáculo no ayuda tampoco la poca pericia en la elaboración de los momentos pretendidamente más cómicos, la mayor parte de los cuales se supone que deben reposar en un grupo de cuellicortos pájaros sospechosamente parecidos, también en actitud gestual, a aquéllos del brillante corto "For the Birds" (2000) de Pixar, aunque por supuesto no llegan a emular la gracia de aquéllos.
Visualmente sí que vale la pena remarcar la cuidada construcción de entornos de la película, suficientemente detallados y diversos como para ofrecer un completo cuadro del bello paisaje islandés, definido con unas texturas de corte realista que funcionan de forma bastante convincente en general. Cabría decir lo mismo de los personajes si no fuera porque se advierte en su diseño cierta falta de unidad de estilo, notable en el caso del gato, el zorro o de los referidos pájaros "cómicos".
La misma irregularidad se encuentra en la ejecución de las animaciones, que en general se muestra correcta pero es muy mejorable en variadas ocasiones: nótese, a corte de ejemplo, cómo en la mayoría de vuelos la mayoría de aves aparecen flotando, más que realmente volando.
En cualquier caso "Ploey" constituye una aventura familiar suficientemente válida para estas fechas, que muestra a los jóvenes espectadores - una vez más - la importancia de valores como la valentía y la amistad, y que dentro del nivel que suele ofrecer la animación europea en 3D puede defenderse con un mínimo de dignidad.
Lo mejor: Unos detallados y variados fondos que hacen justicia a la belleza de los paisajes de Islandia.
En contra: un ritmo demasiado pausado y exento de humor para una película que no destaca en originalidad.
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La película cuenta la historia de un joven chorlito dorado que tiene problemas para aprender a volar. Con la llegada del invierno, a su torpe vuelo se suma el ataque de un rapaz llamado Sombra que no es la primera vez que les acecha y es dado por muerto, con lo que no puede migrar con su bandada a un lugar con un clima más cálido. Solo ante el frío invierno deberá crecer y sobrevivir en un mundo lleno de enemigos esperando el regreso de su familia, aunque en su viaje iniciático contará también con la ayuda de inesperados amigos.
A la falta de originalidad del argumento de "Ploey" se le une como principal problema un ritmo endiabladamente lento - tan sólo interrumpido por rápidas y breves secuencias de acción - que supone un excesivo lastre para una adecuada sucesión de las escenas y en fin, el completo y lúcido disfrute de la película. A superar este obstáculo no ayuda tampoco la poca pericia en la elaboración de los momentos pretendidamente más cómicos, la mayor parte de los cuales se supone que deben reposar en un grupo de cuellicortos pájaros sospechosamente parecidos, también en actitud gestual, a aquéllos del brillante corto "For the Birds" (2000) de Pixar, aunque por supuesto no llegan a emular la gracia de aquéllos.
Visualmente sí que vale la pena remarcar la cuidada construcción de entornos de la película, suficientemente detallados y diversos como para ofrecer un completo cuadro del bello paisaje islandés, definido con unas texturas de corte realista que funcionan de forma bastante convincente en general. Cabría decir lo mismo de los personajes si no fuera porque se advierte en su diseño cierta falta de unidad de estilo, notable en el caso del gato, el zorro o de los referidos pájaros "cómicos".
La misma irregularidad se encuentra en la ejecución de las animaciones, que en general se muestra correcta pero es muy mejorable en variadas ocasiones: nótese, a corte de ejemplo, cómo en la mayoría de vuelos la mayoría de aves aparecen flotando, más que realmente volando.
En cualquier caso "Ploey" constituye una aventura familiar suficientemente válida para estas fechas, que muestra a los jóvenes espectadores - una vez más - la importancia de valores como la valentía y la amistad, y que dentro del nivel que suele ofrecer la animación europea en 3D puede defenderse con un mínimo de dignidad.
Lo mejor: Unos detallados y variados fondos que hacen justicia a la belleza de los paisajes de Islandia.
En contra: un ritmo demasiado pausado y exento de humor para una película que no destaca en originalidad.
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lunes, 3 de diciembre de 2018
El Grinch
Illumination y Universal Pictures presentan su segunda película de animación basada en un cuento del Dr. Seuss, "El Grinch", que en esta ocasión se inspira en el popular clásico navideño "How the Grinch Stole Christmas!". Bastante más lograda que la versión protagonizada en una película de imagen real por Jim Carrey, la presente propuesta acierta a recuperar el espíritu del cuento original en un largometraje que, por su cuidado tratamiento visual y sus divertidos gags, hará pasar un buen rato a los espectadores con una historia bien adecuada a estas fechas, aunque no supera al clásico animado por Chuck Jones.
"El Grinch" cuenta la historia de un cínico cascarrabias que lleva una solitaria vida con su fiel perro Max como única compañía. Con una guarida plagada de inventos e ingeniosos cachivaches para satisfacer todas sus necesidades diarias, el Grinch solo se deja ver por Villa Quién cuando se queda sin comida. Cada año, los lugareños perturban su pacífica soledad con las celebraciones que más odia: La Navidad. Cuando los Quién declaran que ese año van a preparar una Navidad el triple de grande, el Grinch se da cuenta de que solo hay un modo de recuperar algo de paz y silencio: robar la Navidad haciéndose pasar por Santa Claus en Nochebuena. Mientras tanto, en Villa Quién, una dulce niña llamada Cindy-Lou, desbordante de espíritu navideño, planea con sus amigos atrapar a Santa Claus durante su visita en Nochebuena para trasladarle un deseo muy especial.
La película adapta el breve relato del Dr. Seuss de forma suficientemente fidedigna, teniendo en cuenta que aquél es un relato corto y en este caso había que adaptarlo a un largometraje de 86 minutos. En este sentido, los realizadores han sabido dotar a la trama de mayor carga emotiva con una tierna historia en torno a la simpática Cindy-Lou y su sobre-ocupada madre y en cierta medida también en la relación entre el Grinch y su fiel perro Max, al tiempo que la convivencia de este mismo dúo y las andanzas del malhumorado Grinch por Villa Quién o en busca de un reno para su trineo generan multiplicidad de oportunidades, más allá del relato original, para arrancar la risa del espectador; aunque también en ocasiones conduzcan a secuencias algo irrelevantes, que sirven principalmente para alargar la trama en lugar de aportar algo realmente original o consistente.
Resulta muy vistoso el tratamiento visual de la cinta, que efectúa una rica y detallista exhibición de la festiva población de Villa Quién y de toda la pompa que acompaña a los festejos navideños, basándose además en un diseño de personajes que, de nuevo (ya lo era la película de 1966), es muy próximo a las ilustraciones presentes en la obra de Seuss. Subyace además en la recreación de las festividades que alegremente llevan a cabo los Quién - tres veces más grandes - una crítica velada al consumismo, el despliegue de luces y la política de aparador que van aparejados a día de hoy con las fiestas navideñas, y que no tienen realmente nada que ver con el espíritu de la celebración.
Por otro lado, resulta inevitable ver en el Grinch, una mezcla de Gru y Mascotas - dos de las exitosas franquicias de Illumination - que resulta cuanto menos sospechosa. ¿Es o no la gruta del Grinch, llena de artilugios técnicamente desarrollados, algo que recuerda poderosamente al escondite de Gru? ¿O no es incluso el propio Grinch un inadaptado muy parecido a lo que fue Gru en un principio? Y en alguna medida la relación del Grinch con más y el orondo reno que se presta a servirle también recuerdan a otros terrenos ya explorados por la casa.
En cualquier caso, la postal navideña de Illumination resulta al fin un entretenimiento suficientemente disfrutable que será del agrado de buena parte de la familia, tanto por algunos de sus innumerables gags como por la tierna historia que mueve el relato, que avanza con una animación técnicamente bien ejecutada y visualmente muy próxima al clásico cuento del Dr. Seuss.
Lo mejor: el diseño de las secuencias convierte a esta película en una experiencia realmente indicada para ser vista con gafas 3D.
En contra: la voz en off del narrador del cuento, que pretende trasladar a la película algunos de los versos del Dr. Seuss, resulta a menudo redundante y fuera de lugar, al expresar hechos o sentimientos que ya están suficientemente reflejados en las escenas que se desarrollan en pantalla o mediante la propia expresividad de los personajes.
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"El Grinch" cuenta la historia de un cínico cascarrabias que lleva una solitaria vida con su fiel perro Max como única compañía. Con una guarida plagada de inventos e ingeniosos cachivaches para satisfacer todas sus necesidades diarias, el Grinch solo se deja ver por Villa Quién cuando se queda sin comida. Cada año, los lugareños perturban su pacífica soledad con las celebraciones que más odia: La Navidad. Cuando los Quién declaran que ese año van a preparar una Navidad el triple de grande, el Grinch se da cuenta de que solo hay un modo de recuperar algo de paz y silencio: robar la Navidad haciéndose pasar por Santa Claus en Nochebuena. Mientras tanto, en Villa Quién, una dulce niña llamada Cindy-Lou, desbordante de espíritu navideño, planea con sus amigos atrapar a Santa Claus durante su visita en Nochebuena para trasladarle un deseo muy especial.
La película adapta el breve relato del Dr. Seuss de forma suficientemente fidedigna, teniendo en cuenta que aquél es un relato corto y en este caso había que adaptarlo a un largometraje de 86 minutos. En este sentido, los realizadores han sabido dotar a la trama de mayor carga emotiva con una tierna historia en torno a la simpática Cindy-Lou y su sobre-ocupada madre y en cierta medida también en la relación entre el Grinch y su fiel perro Max, al tiempo que la convivencia de este mismo dúo y las andanzas del malhumorado Grinch por Villa Quién o en busca de un reno para su trineo generan multiplicidad de oportunidades, más allá del relato original, para arrancar la risa del espectador; aunque también en ocasiones conduzcan a secuencias algo irrelevantes, que sirven principalmente para alargar la trama en lugar de aportar algo realmente original o consistente.
Resulta muy vistoso el tratamiento visual de la cinta, que efectúa una rica y detallista exhibición de la festiva población de Villa Quién y de toda la pompa que acompaña a los festejos navideños, basándose además en un diseño de personajes que, de nuevo (ya lo era la película de 1966), es muy próximo a las ilustraciones presentes en la obra de Seuss. Subyace además en la recreación de las festividades que alegremente llevan a cabo los Quién - tres veces más grandes - una crítica velada al consumismo, el despliegue de luces y la política de aparador que van aparejados a día de hoy con las fiestas navideñas, y que no tienen realmente nada que ver con el espíritu de la celebración.
Por otro lado, resulta inevitable ver en el Grinch, una mezcla de Gru y Mascotas - dos de las exitosas franquicias de Illumination - que resulta cuanto menos sospechosa. ¿Es o no la gruta del Grinch, llena de artilugios técnicamente desarrollados, algo que recuerda poderosamente al escondite de Gru? ¿O no es incluso el propio Grinch un inadaptado muy parecido a lo que fue Gru en un principio? Y en alguna medida la relación del Grinch con más y el orondo reno que se presta a servirle también recuerdan a otros terrenos ya explorados por la casa.
En cualquier caso, la postal navideña de Illumination resulta al fin un entretenimiento suficientemente disfrutable que será del agrado de buena parte de la familia, tanto por algunos de sus innumerables gags como por la tierna historia que mueve el relato, que avanza con una animación técnicamente bien ejecutada y visualmente muy próxima al clásico cuento del Dr. Seuss.
Lo mejor: el diseño de las secuencias convierte a esta película en una experiencia realmente indicada para ser vista con gafas 3D.
En contra: la voz en off del narrador del cuento, que pretende trasladar a la película algunos de los versos del Dr. Seuss, resulta a menudo redundante y fuera de lugar, al expresar hechos o sentimientos que ya están suficientemente reflejados en las escenas que se desarrollan en pantalla o mediante la propia expresividad de los personajes.
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Illumination Entertainment
viernes, 23 de noviembre de 2018
The Tower: Entrevista a Pierre-Luc Granjon
Una de las películas de referencia proyectadas en la reciente edición de Mi Primer Festival ha sido "The Tower", que supone el debut como director de largometraje del realizador sueco Mats Grorud, quien vivió durante un año en un campo de refugiados palestinos y quiso explicar su experiencia utilizando el cine de animación como instrumento.
La protagonista de la película es Wardi, una niña palestina de once años que vive en el campo de refugiados de Bourj El Barajneh, en el Líbano, desde que nació. Un día su bisabuelo Sidi, afectado de una enfermedad del corazón, le da una llave muy especial que abre su antigua casa en Galilea y que guardaba con la esperanza de volver algún día allí. El obsequio se convierte en una gran motivación para Wardi, que tratando de devolver la esperanza a su bisabuelo irá descubriendo poco a poco sus orígenes y la historia de su pueblo a través de las tres generaciones de familiares que comparten su hogar desde el día del "Ak-Knab": cuando el 15 de mayo de 1948 se fundó el estado de Israel, dos tercios de la población palestina se vieron obligados a dejar sus hogares y exiliarse hacia campos de refugiados que nacieron por aquel entonces en países vecinos, y en los que hoy todavía se ven obligados a amontonarse 70 años después de aquella fecha.
La inocente búsqueda emprendida por Wardi se convierte en un relato de historia que otorga identidad a los refugiados y a su drama, a veces tan olvidado o silenciado. Es así como las nuevas generaciones encarnadas en Wardi se convierten en la esperanza de las viejas, que sólo a través de la pervivencia y transmisión de su relato - "no somos nada sin pasado" - pueden aspirar a mantener vivas sus reivindicaciones y sus sueños, enterrados bajo cada una de las plantas sobre las que se levanta la torre del título en la que viven hacinados los familiares de la joven. Una torre convertida en símbolo del tiempo pasado desde el día de la ocupación, que aleja a sus habitantes cada vez más de la tierra que desean pisar.
La animación, sobria y desnuda de florituras, pero efectivamente expresiva, se alza necesariamente como un recurso poderoso para suavizar y envolver en un halo poético el incuestionable drama de los refugiados, tras el que se esconden imágenes de violencia y terror, y poder hacer llegar así el relato también a los espectadores más jóvenes, convertidos así junto a Wardi en testimonios de una tragedia de la que aún no se vislumbra el final. Mientras que la animación en stop motion narra la relación de Wardi con sus familiares y su búsqueda de esperanza, los dibujos en 2D nos trasladan los flashbacks sobre los que se construye la historia colectiva de los palestinos.
Una imprescindible visión del drama palestino que se aleja del formato documental y a través de la animación y de la emotiva historia familiar de Wardi puede ser compartida con toda la familia.
El director de animación del largometraje es el francés Pierre-Luc Granjon, que fue co-realizador del conjunto de cortometrajes Les Quatre Saisons de Léon. Aprovechamos su paso por Mi Primer Festival para entrevistarle sobre su participación en "The Tower".
El director, Mats Grorud, te ha definido como una navaja suiza a la hora de valorar tu trabajo como director de animación. ¿Qué representó para ti tu contribución en la película?
Ja, ja.. no sabía que había dicho eso. Para mí fue mi primera experiencia como director de animación de un largometraje. Pero fue realmente bien, porque me entendí muy bien con Mats; tenemos formas muy similares de pensar en torno a la animación.
Además conocía a la mayor parte del equipo de animadores, al haber colaborado con ellos en otras producciones, por lo que pude trabajar con mucha confianza.
¿Por qué Mats Grorud quiso contar esta historia también al público infantil?
Grorud viene de compartir experiencias con los niños refugiados de cuando estuvo un año entero en el campo de Bourj El Barajneh. Allí hay cerca de 21000 niños, más del 40% de la población refugiada. Mats fue testigo de una emotiva escena en que los ancianos del campo explicaban a los jóvenes lo que ocurrió en 1948, por lo que quería contar su historia desde su punto de vista.
Pero hay secuencias realmente fuertes, que incluyen derramamiento de sangre o imágenes de pesadilla. ¿Os impusísteis alguna limitación a la hora de desarrollar la película?
Bueno, ciertamente no está entre nuestros objetivos asustar al público infantil, pero la realidad de los refugiados muestra esa crudeza y Mats no es partidario de edulcorar la realidad. Realmente creemos que a los niños se les pueden contar las cosas como son, porque pueden comprenderlas y tienen un cierto punto de madurez. No hay necesidad de engañarlos presentándoselo todo de color de rosa.
Además, las imágenes más fuertes que mencionas están realizadas en animación 2D, porque Mats entendía que este tipo de animación permite matizar el impacto de las imágenes y presentar la violencia de forma menos agresiva y más simbólica.
La película se desarrolla efectivamente con dos tipos de animación - stop motion y animación 2D. ¿Se concibió así desde el principio o fue una decisión a posteriori?
Sí, Mats ya estaba convencido de hacerlo así desde el principio. Él concebía que la animación stop motion, al estar dotada de un carácter más corpóreo y realista, convenía para explicar el presente de los protagonistas, su vida real. Mientras que la animación 2D, que permite más simbología y tiene un aire más evocador, serviría para explicar el pasado de los personajes.
Tengo entendido que el presupuesto de la película fue bastante ajustado (200000 euros). ¿Qué repercusiones tuvo la contención en gastos?
Sí, es verdad. La película se realizó en los estudios Foliascope de Valence en Francia, y no fue posible realizar viajes a Líbano a causa de lo limitado del presupuesto. Nos tuvimos que orientar por las fotos de Mats: a partir de ellas se crearon los fondos y decorados de la película, con madera, cartón.. y materiales que se pudieran cortar y manipular fácilmente. La torre se construyó en varias partes, porque entera hubiera medido cinco metros, y no habríamos llegado.
Principalmente el presupuesto también condicionó nuestra decisión de cómo abordar la construcción de los esqueletos de los puppets. Las grandes compañías americanas utilizan armaduras de ball & socket e incluso impresión 3D para generar las bocas y las expresiones faciales, y nosotros no pudimos hacer nada de eso. En cambio, optamos por esqueletos de alambre y bocas y cejas modeladas con plastilina mezclada con polvo de hierro y aplicadas con imanes. El resto de la cara iba a ser estático.
Aparte, también influyó en el tiempo de rodaje, que era muy limitado a cinco meses. Y se tuvo que solicitar a los animadores que fueran más productivos de lo habitual, pidiéndoseles unos 6 ó 7 segundos de animación al día, que es bastante.
¿Qué supone animar con esqueletos de alambre en lugar de con armaduras de ball & socket?
Bueno, es algo que se nota por ejemplo en las extremidades, que no se pueden doblar de forma tan realista como lo hace un codo o una rodilla, formando un ángulo, sino que se doblan más propiamente en forma de arco.
Y el alambre también tiene el inconveniente de que es más propenso a romperse más fácilmente.
¿De qué forma se acabaron influenciando los dos estilos de animación? ¿Se buscó que hubiera una correspondencia entre ambos?
Sí absolutamente. De hecho, el estilo de los personajes en stop motion se basó totalmente en los diseños en 2D del director de arte Rui Tenreiro, que a mí personalmente me gustan mucho. Y así se ve en multitud de detalles, como los ojos de los personajes, que tienen un peculiar diseño en forma de sombrero. Pero también en los diseños de los props.. incluso en el jardín de Sidi hay plantas que se recortaron directamente del diseño en 2D y se pusieron recortadas en el decorado.
De hecho ¿el estilo sobrio que se observa en la animación stop motion, se buscó también en la animacion en 2D?
Sí, definitivamente. A Mats le gusta la simplicidad en la animación, y de hecho también a mí; si os fijáis en mis cortometrajes previos veréis que soy partidario de prescindir de movimientos que realmente no aportan nada y de centrarse en unos pocos detalles que son suficientes para definir la expresión. Para "The Tower" nos dimos cuenta de que bastaba con animar las bocas y los movimientos de las cejas. De hecho, aparte de ello, las caras son bastante estáticas. Todo se expresa mediante la boca, las cejas y el lenguaje corporal. Y también en la animación 2D se siguió este planteamiento.
¿Las secuencias en 2D se animaron también en el estudio en Francia?
Sí, esas secuencias se animaron también enteramente en el estudio, en el mismo edificio. Los del stop motion estábamos en una planta y los de la animación 2D en otra, lo que permitía una fantástica coordinación. Aunque también había ocasión para bromear con cosas como si los personajes en 2D no se veían con el mismo tamaño o las mismas proporciones que los puppets del stop motion. Pero al fin y al cabo pensábamos que finalmente no era un aspecto del que los espectadores se iban a dar cuenta o al que iban a dar importancia.
¿Qué escenas recuerdas como las más difíciles de animar o que plantearon mayores retos?
Bueno, realmente todo fue bastante sobre ruedas y no recuerdo grandes dificultades.
Puedo mencionar por ejemplo el especial reto que planteaba el vestido de la tía de Wardi, que siendo tan largo siempre había que vigilar que no acabara moviéndose inapropiadamente.
De hecho la ropa siempre suele plantear retos. También las camisetas de manga corta o sin mangas, porque acaban enganchándose en las juntas de las articulaciones de los brazos, en el lugar donde se juntan con el cuerpo, y queda mal. Por eso al final hubo menos camisetas de manga corta de las que Mats hubiera deseado.
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La protagonista de la película es Wardi, una niña palestina de once años que vive en el campo de refugiados de Bourj El Barajneh, en el Líbano, desde que nació. Un día su bisabuelo Sidi, afectado de una enfermedad del corazón, le da una llave muy especial que abre su antigua casa en Galilea y que guardaba con la esperanza de volver algún día allí. El obsequio se convierte en una gran motivación para Wardi, que tratando de devolver la esperanza a su bisabuelo irá descubriendo poco a poco sus orígenes y la historia de su pueblo a través de las tres generaciones de familiares que comparten su hogar desde el día del "Ak-Knab": cuando el 15 de mayo de 1948 se fundó el estado de Israel, dos tercios de la población palestina se vieron obligados a dejar sus hogares y exiliarse hacia campos de refugiados que nacieron por aquel entonces en países vecinos, y en los que hoy todavía se ven obligados a amontonarse 70 años después de aquella fecha.
La inocente búsqueda emprendida por Wardi se convierte en un relato de historia que otorga identidad a los refugiados y a su drama, a veces tan olvidado o silenciado. Es así como las nuevas generaciones encarnadas en Wardi se convierten en la esperanza de las viejas, que sólo a través de la pervivencia y transmisión de su relato - "no somos nada sin pasado" - pueden aspirar a mantener vivas sus reivindicaciones y sus sueños, enterrados bajo cada una de las plantas sobre las que se levanta la torre del título en la que viven hacinados los familiares de la joven. Una torre convertida en símbolo del tiempo pasado desde el día de la ocupación, que aleja a sus habitantes cada vez más de la tierra que desean pisar.
La animación, sobria y desnuda de florituras, pero efectivamente expresiva, se alza necesariamente como un recurso poderoso para suavizar y envolver en un halo poético el incuestionable drama de los refugiados, tras el que se esconden imágenes de violencia y terror, y poder hacer llegar así el relato también a los espectadores más jóvenes, convertidos así junto a Wardi en testimonios de una tragedia de la que aún no se vislumbra el final. Mientras que la animación en stop motion narra la relación de Wardi con sus familiares y su búsqueda de esperanza, los dibujos en 2D nos trasladan los flashbacks sobre los que se construye la historia colectiva de los palestinos.
Una imprescindible visión del drama palestino que se aleja del formato documental y a través de la animación y de la emotiva historia familiar de Wardi puede ser compartida con toda la familia.
El director de animación del largometraje es el francés Pierre-Luc Granjon, que fue co-realizador del conjunto de cortometrajes Les Quatre Saisons de Léon. Aprovechamos su paso por Mi Primer Festival para entrevistarle sobre su participación en "The Tower".
El director, Mats Grorud, te ha definido como una navaja suiza a la hora de valorar tu trabajo como director de animación. ¿Qué representó para ti tu contribución en la película?
Ja, ja.. no sabía que había dicho eso. Para mí fue mi primera experiencia como director de animación de un largometraje. Pero fue realmente bien, porque me entendí muy bien con Mats; tenemos formas muy similares de pensar en torno a la animación.
Además conocía a la mayor parte del equipo de animadores, al haber colaborado con ellos en otras producciones, por lo que pude trabajar con mucha confianza.
¿Por qué Mats Grorud quiso contar esta historia también al público infantil?
Grorud viene de compartir experiencias con los niños refugiados de cuando estuvo un año entero en el campo de Bourj El Barajneh. Allí hay cerca de 21000 niños, más del 40% de la población refugiada. Mats fue testigo de una emotiva escena en que los ancianos del campo explicaban a los jóvenes lo que ocurrió en 1948, por lo que quería contar su historia desde su punto de vista.
Pero hay secuencias realmente fuertes, que incluyen derramamiento de sangre o imágenes de pesadilla. ¿Os impusísteis alguna limitación a la hora de desarrollar la película?
Bueno, ciertamente no está entre nuestros objetivos asustar al público infantil, pero la realidad de los refugiados muestra esa crudeza y Mats no es partidario de edulcorar la realidad. Realmente creemos que a los niños se les pueden contar las cosas como son, porque pueden comprenderlas y tienen un cierto punto de madurez. No hay necesidad de engañarlos presentándoselo todo de color de rosa.
Además, las imágenes más fuertes que mencionas están realizadas en animación 2D, porque Mats entendía que este tipo de animación permite matizar el impacto de las imágenes y presentar la violencia de forma menos agresiva y más simbólica.
La película se desarrolla efectivamente con dos tipos de animación - stop motion y animación 2D. ¿Se concibió así desde el principio o fue una decisión a posteriori?
Sí, Mats ya estaba convencido de hacerlo así desde el principio. Él concebía que la animación stop motion, al estar dotada de un carácter más corpóreo y realista, convenía para explicar el presente de los protagonistas, su vida real. Mientras que la animación 2D, que permite más simbología y tiene un aire más evocador, serviría para explicar el pasado de los personajes.
Tengo entendido que el presupuesto de la película fue bastante ajustado (200000 euros). ¿Qué repercusiones tuvo la contención en gastos?
Sí, es verdad. La película se realizó en los estudios Foliascope de Valence en Francia, y no fue posible realizar viajes a Líbano a causa de lo limitado del presupuesto. Nos tuvimos que orientar por las fotos de Mats: a partir de ellas se crearon los fondos y decorados de la película, con madera, cartón.. y materiales que se pudieran cortar y manipular fácilmente. La torre se construyó en varias partes, porque entera hubiera medido cinco metros, y no habríamos llegado.
Principalmente el presupuesto también condicionó nuestra decisión de cómo abordar la construcción de los esqueletos de los puppets. Las grandes compañías americanas utilizan armaduras de ball & socket e incluso impresión 3D para generar las bocas y las expresiones faciales, y nosotros no pudimos hacer nada de eso. En cambio, optamos por esqueletos de alambre y bocas y cejas modeladas con plastilina mezclada con polvo de hierro y aplicadas con imanes. El resto de la cara iba a ser estático.
Aparte, también influyó en el tiempo de rodaje, que era muy limitado a cinco meses. Y se tuvo que solicitar a los animadores que fueran más productivos de lo habitual, pidiéndoseles unos 6 ó 7 segundos de animación al día, que es bastante.
¿Qué supone animar con esqueletos de alambre en lugar de con armaduras de ball & socket?
Bueno, es algo que se nota por ejemplo en las extremidades, que no se pueden doblar de forma tan realista como lo hace un codo o una rodilla, formando un ángulo, sino que se doblan más propiamente en forma de arco.
Y el alambre también tiene el inconveniente de que es más propenso a romperse más fácilmente.
¿De qué forma se acabaron influenciando los dos estilos de animación? ¿Se buscó que hubiera una correspondencia entre ambos?
Sí absolutamente. De hecho, el estilo de los personajes en stop motion se basó totalmente en los diseños en 2D del director de arte Rui Tenreiro, que a mí personalmente me gustan mucho. Y así se ve en multitud de detalles, como los ojos de los personajes, que tienen un peculiar diseño en forma de sombrero. Pero también en los diseños de los props.. incluso en el jardín de Sidi hay plantas que se recortaron directamente del diseño en 2D y se pusieron recortadas en el decorado.
De hecho ¿el estilo sobrio que se observa en la animación stop motion, se buscó también en la animacion en 2D?
Sí, definitivamente. A Mats le gusta la simplicidad en la animación, y de hecho también a mí; si os fijáis en mis cortometrajes previos veréis que soy partidario de prescindir de movimientos que realmente no aportan nada y de centrarse en unos pocos detalles que son suficientes para definir la expresión. Para "The Tower" nos dimos cuenta de que bastaba con animar las bocas y los movimientos de las cejas. De hecho, aparte de ello, las caras son bastante estáticas. Todo se expresa mediante la boca, las cejas y el lenguaje corporal. Y también en la animación 2D se siguió este planteamiento.
¿Las secuencias en 2D se animaron también en el estudio en Francia?
Sí, esas secuencias se animaron también enteramente en el estudio, en el mismo edificio. Los del stop motion estábamos en una planta y los de la animación 2D en otra, lo que permitía una fantástica coordinación. Aunque también había ocasión para bromear con cosas como si los personajes en 2D no se veían con el mismo tamaño o las mismas proporciones que los puppets del stop motion. Pero al fin y al cabo pensábamos que finalmente no era un aspecto del que los espectadores se iban a dar cuenta o al que iban a dar importancia.
¿Qué escenas recuerdas como las más difíciles de animar o que plantearon mayores retos?
Bueno, realmente todo fue bastante sobre ruedas y no recuerdo grandes dificultades.
Puedo mencionar por ejemplo el especial reto que planteaba el vestido de la tía de Wardi, que siendo tan largo siempre había que vigilar que no acabara moviéndose inapropiadamente.
De hecho la ropa siempre suele plantear retos. También las camisetas de manga corta o sin mangas, porque acaban enganchándose en las juntas de las articulaciones de los brazos, en el lugar donde se juntan con el cuerpo, y queda mal. Por eso al final hubo menos camisetas de manga corta de las que Mats hubiera deseado.
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jueves, 22 de noviembre de 2018
La Increíble Historia de la Pera Gigante
Cuando los grandes blockbusters navideños de la animación hecha en Hollywood están a la vuelta de la esquina pero aún no se han adueñado de las pantallas es la ocasión para que el público infantil deguste otras muestras de excelente animación y entretenidas historias que surgen de otras partes del mundo, dispuestas a reivindicar un lenguaje propio y diversidad de estilos. Como muestra, esta aventura que nos llega desde la fría Dinamarca con toda la alegría que su riqueza de colores y espíritu fresco despliegan desde el minuto uno.
Basada en un libro infantil de gran éxito, la película cuenta las aventuras de dos amigos, el elefante Sebastián y la gata Micho. Junto a los habitantes de Villasol están muy tristes porque su querido alcalde, Jerónimo Braulio Severin Olsen, a quien llaman afectuosamente JB, ha desaparecido. En su ausencia, el teniente de alcalde Chist ha tomado el poder, y sus planes urbanísticos han borrado la luz del sol del que fuera un idílico pueblo. Pero un buen día, Sebastián y Micho descubren una botella con un mensaje de JB y una extraña semilla. JB está vivo y les pide a Sebastián y a Micho que vayan a salvarlo a la Isla Misteriosa, pero les advierte que deberán enfrentarse a tres obstáculos: los Piratas Feroces, el Horrible Dragón Marino y el Mar Negro Cual la Noche. Cuando la semilla se convierte en una gigantesca pera que el singular profesor Glucosa convierte en una embarcación, los héroes no dudan en zarpar en busca de su amado alcalde.
La historia - claramente dirigida a los espectadores más jóvenes - es fácil de seguir, sencilla y sin complicaciones, pero presenta un buen número de situaciones y aventuras en que el mar brindará encuentros con unos piratas cantores, una peculiar y glotona versión del capitán Nemo y simpáticos fantasmas. Se trata en fin de una amable y fresca aventura para el público familiar, desprovista de malicia, donde hasta los "villanos" tienen su corazoncito, y donde se muestra a los jóvenes espectadores que no hay miedo capaz de detener a nadie ante una emocionante aventura si uno cuenta con la ayuda de buenos amigos.
Aún sin ser capaz obviamente de emular todos los avances gráficos de las películas en 3D de las grandes compañías americanas, "La Increíble Historia de la Pera Gigante" sorprende visualmente por el amplio abanico de recursos que es capaz de desplegar, no siempre tan presentes en una película para niños. Entre ellos, la creación de un nutrido universo de personajes que pueblan Villasol e intervienen activamente dando vida a la colorida y bulliciosa ciudad. Aunque los protagonistas sean Sebastián y Micho, un gran número de personajes - generalmente bajitos y narigudos - contribuye a dar cuerpo y personalidad al mundo en el que se desarrolla la historia y, por poco que pueda ser el tiempo durante el que aparezcan en pantalla reciben la atención suficiente como para ejercer algún papel y estar debidamente animados, sin que haya personajes de relleno.
Asimismo sorprende gratamente el detalle de los entornos en que se desarrolla la película, tanto en el referido pueblo de Villasol como también en el interior de la pera gigante, atestada de elementos y artilugios, o del Dragón Marino, y por supuesto en el ancho y a veces embravecido mar por el que navegan los protagonistas.
En fin, no deja indiferente tampoco el nivel de la animación, suficientemente compleja como para no limitarse a acciones básicas, como correr, saltar, reír.. sino también de desplegar situaciones algo más atípicas que añaden riqueza a la escena, como el modo en que Micho juega distraídamente con una linterna, encendiéndola y apagándola bajo la litera de Sebastián. Son momentos como este los que revelan que no estamos ante una animación para salir del paso, sino ante un ejercicio deliberado y pensado de buena interpretación.
Lo mejor: la alegría y frescura que se transmite desde el inicio de la película y se mantiene durante todo el metraje.
En contra: un poco más de conflicto hubiera añadido algo de sal a una historia en conjunto algo blanda.
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Basada en un libro infantil de gran éxito, la película cuenta las aventuras de dos amigos, el elefante Sebastián y la gata Micho. Junto a los habitantes de Villasol están muy tristes porque su querido alcalde, Jerónimo Braulio Severin Olsen, a quien llaman afectuosamente JB, ha desaparecido. En su ausencia, el teniente de alcalde Chist ha tomado el poder, y sus planes urbanísticos han borrado la luz del sol del que fuera un idílico pueblo. Pero un buen día, Sebastián y Micho descubren una botella con un mensaje de JB y una extraña semilla. JB está vivo y les pide a Sebastián y a Micho que vayan a salvarlo a la Isla Misteriosa, pero les advierte que deberán enfrentarse a tres obstáculos: los Piratas Feroces, el Horrible Dragón Marino y el Mar Negro Cual la Noche. Cuando la semilla se convierte en una gigantesca pera que el singular profesor Glucosa convierte en una embarcación, los héroes no dudan en zarpar en busca de su amado alcalde.
La historia - claramente dirigida a los espectadores más jóvenes - es fácil de seguir, sencilla y sin complicaciones, pero presenta un buen número de situaciones y aventuras en que el mar brindará encuentros con unos piratas cantores, una peculiar y glotona versión del capitán Nemo y simpáticos fantasmas. Se trata en fin de una amable y fresca aventura para el público familiar, desprovista de malicia, donde hasta los "villanos" tienen su corazoncito, y donde se muestra a los jóvenes espectadores que no hay miedo capaz de detener a nadie ante una emocionante aventura si uno cuenta con la ayuda de buenos amigos.
Aún sin ser capaz obviamente de emular todos los avances gráficos de las películas en 3D de las grandes compañías americanas, "La Increíble Historia de la Pera Gigante" sorprende visualmente por el amplio abanico de recursos que es capaz de desplegar, no siempre tan presentes en una película para niños. Entre ellos, la creación de un nutrido universo de personajes que pueblan Villasol e intervienen activamente dando vida a la colorida y bulliciosa ciudad. Aunque los protagonistas sean Sebastián y Micho, un gran número de personajes - generalmente bajitos y narigudos - contribuye a dar cuerpo y personalidad al mundo en el que se desarrolla la historia y, por poco que pueda ser el tiempo durante el que aparezcan en pantalla reciben la atención suficiente como para ejercer algún papel y estar debidamente animados, sin que haya personajes de relleno.
Asimismo sorprende gratamente el detalle de los entornos en que se desarrolla la película, tanto en el referido pueblo de Villasol como también en el interior de la pera gigante, atestada de elementos y artilugios, o del Dragón Marino, y por supuesto en el ancho y a veces embravecido mar por el que navegan los protagonistas.
En fin, no deja indiferente tampoco el nivel de la animación, suficientemente compleja como para no limitarse a acciones básicas, como correr, saltar, reír.. sino también de desplegar situaciones algo más atípicas que añaden riqueza a la escena, como el modo en que Micho juega distraídamente con una linterna, encendiéndola y apagándola bajo la litera de Sebastián. Son momentos como este los que revelan que no estamos ante una animación para salir del paso, sino ante un ejercicio deliberado y pensado de buena interpretación.
Lo mejor: la alegría y frescura que se transmite desde el inicio de la película y se mantiene durante todo el metraje.
En contra: un poco más de conflicto hubiera añadido algo de sal a una historia en conjunto algo blanda.
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viernes, 9 de noviembre de 2018
Detective Conan: El Caso Zero
Una de las películas de animación con una audiencia más entregada en el festival de Sitges fue el vigésimo-segundo largometraje de uno de los detectives más famosos del anime; no sin motivo, ya que es la primera vez que un largometraje de Detective Conan se estrena en España. Así que había mucho fan con ganas de ver en pantalla grande las aventuras de Shinichi Kudo, y no quedaron nada descontentos puesto que la película presenta a muchos de los personajes conocidos de la saga televisiva y desarrolla grandes escenas de acción visualmente espectaculares. No en vano se ha convertido en un éxito de taquilla también en Japón.
En la bahía de Tokio, el recientemente inaugurado complejo turístico y centro de convenciones “Edge of Ocean” prepara la próxima feria. Antes de la ceremonia de apertura, más de 22.000 agentes de policía están vigilando el edificio cuando por sorpresa se produce una explosión a gran escala. En las imágenes de la explosión se encuentra Tooru Amuro, jefe de la policía nacional de Seguridad Pública. Pero las evidencias de la escena del crimen muestran dactilares que coinciden con las de Kogoro Mouri, que perteneció a la policía en el pasado! El detective más famoso de Japón, el detective Conan, que está molesto con Amuro por el arresto de Kogoro, llega a conocer de un extraño caso en que Amuro obligó al sospechoso a suicidarse. De nuevo Conan deberá resolver otro nuevo caso y encontrar al culpable.
La película incluye una introducción a los personajes, a fin de que puedan verla personas que no conocen la serie televisiva. Recordemos que la serie narra la historia de Shinichi Kudo, un estudiante de 16 años con un talento detectivesco fuera de lo común que un día es envenenado por una organización criminal - los Hombres de Negro -, con la consecuencia de que su cuerpo se rejuvenece hasta adoptar el cuerpo de un niño de seis años. Entonces se refugia en la casa de Ran, compañera de instituto, secretamente enamorada de él, y Shinichi, para no desvelar su identidad y ponerla en peligro, toma prestado el nombre de dos referentes literarios: el de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, y Edogawa, por Rampo Edogawa, autor de relatos misteriosos japonés.
Con un tono algo más gris y adulto que el de la serie y los largometrajes anteriores, la película muestra un guión más complejo y mejor en cuanto a la construcción de las situaciones de misterio, dejando ir de forma sutil las píldoras necesarias para mantener la intriga y la curiosidad del público en torno a una trama - en la que vuelven a estar implicados los Hombres de Negro - que se sabe mostrar impredecible y que se resuelve de forma bastante satisfactoria en medio de escenas de acción que van in crescendo hasta el punto de emular secuencias más propias de las películas de James Bond.
El diseño de personajes y la animación aparecen marcadamente condicionados por la estética de la serie, lo que en pantalla grande da un resultado más empobrecedor. En cualquier caso sí es más evidente un mayor lucimiento en los fondos, y la energía - hasta rozar el exceso - de las escenas de acción lleva la película a niveles muy satisfactorios para los fans.
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En la bahía de Tokio, el recientemente inaugurado complejo turístico y centro de convenciones “Edge of Ocean” prepara la próxima feria. Antes de la ceremonia de apertura, más de 22.000 agentes de policía están vigilando el edificio cuando por sorpresa se produce una explosión a gran escala. En las imágenes de la explosión se encuentra Tooru Amuro, jefe de la policía nacional de Seguridad Pública. Pero las evidencias de la escena del crimen muestran dactilares que coinciden con las de Kogoro Mouri, que perteneció a la policía en el pasado! El detective más famoso de Japón, el detective Conan, que está molesto con Amuro por el arresto de Kogoro, llega a conocer de un extraño caso en que Amuro obligó al sospechoso a suicidarse. De nuevo Conan deberá resolver otro nuevo caso y encontrar al culpable.
La película incluye una introducción a los personajes, a fin de que puedan verla personas que no conocen la serie televisiva. Recordemos que la serie narra la historia de Shinichi Kudo, un estudiante de 16 años con un talento detectivesco fuera de lo común que un día es envenenado por una organización criminal - los Hombres de Negro -, con la consecuencia de que su cuerpo se rejuvenece hasta adoptar el cuerpo de un niño de seis años. Entonces se refugia en la casa de Ran, compañera de instituto, secretamente enamorada de él, y Shinichi, para no desvelar su identidad y ponerla en peligro, toma prestado el nombre de dos referentes literarios: el de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, y Edogawa, por Rampo Edogawa, autor de relatos misteriosos japonés.
Con un tono algo más gris y adulto que el de la serie y los largometrajes anteriores, la película muestra un guión más complejo y mejor en cuanto a la construcción de las situaciones de misterio, dejando ir de forma sutil las píldoras necesarias para mantener la intriga y la curiosidad del público en torno a una trama - en la que vuelven a estar implicados los Hombres de Negro - que se sabe mostrar impredecible y que se resuelve de forma bastante satisfactoria en medio de escenas de acción que van in crescendo hasta el punto de emular secuencias más propias de las películas de James Bond.
El diseño de personajes y la animación aparecen marcadamente condicionados por la estética de la serie, lo que en pantalla grande da un resultado más empobrecedor. En cualquier caso sí es más evidente un mayor lucimiento en los fondos, y la energía - hasta rozar el exceso - de las escenas de acción lleva la película a niveles muy satisfactorios para los fans.
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jueves, 25 de octubre de 2018
Un Día Más con Vida. Crítica antes del Estreno.
Dentro del festival 3D Wire, en un
pase especial, por primera vez se proyectaba íntegramente un largometraje: “Un Día Más con Vida”, co-dirigida por Raúl
de la Fuente (español) y Damian Nenow (polaco). Y escrita por el propio Raúl y
Amaia Remírez que, también hizo las veces de productora ejecutiva a través de
Kanaki Films.
Al terminar se estableció un cinefórum de donde extraigo las impresiones del director español.
Esta película de 86 min de
duración combina técnicas mixtas de CGI con una estética de novela gráfica y
metraje de imagen real (20 minutos) intercaladas e integradas.
Este caleidoscopio visual se refleja en el formato de la película que es
una fusión híbrida de animación-documental-ficción al mismo tiempo.
Contagiándome de esa ruptura,
comenzaré por el final animándoos a ir a los cines para ver esta película que
se estrenará mañana viernes 26 de Octubre del 2018. De hecho, tengo la
intención de ir a verla por segunda vez.
No voy a realizar ningún spoiler, pero junto a la sinopsis y análisis pretendo ofrecer unas pinceladas de contexto (y algunas frases destacadas) para una película densa sin connotación negativa, llena de información, testimonios y sensaciones que, a mi parecer, merece la pena conocer y/o reconocer.
Un Día más con Vida supone la
adaptación cinematográfica del libro autobiográfico bajo el mismo nombre que
escribiera en 1976 el gran corresponsal de guerra polaco Ryszard Kapuściński, intercalada
con entrevistas actuales de sus amigos y familiares.
La “revolución de los claveles” en
abril de 1974 que supuso la instauración de la democracia en Portugal y la
paulatina independencia de sus colonias despertó el deseo periodístico de
viajar al foco de la noticia africana del protagonista de esta historia. En el segundo trimestre de 1975
Angola estaba sumida en el caos, la llamada "confusão" (aniquilación de
población a escala ante la indiferencia de los otros) una brutal guerra civil
que se tornó internacional con la entrada de potencias que buscaban objetivos
opuestos tanto ideológicamente como intereses secundarios.
Cuando la población blanca y los periodistas huían del horror, Kapuściński plenamente consciente, se
quedó para dar cobertura al momento histórico y se convirtió en el único
corresponsal extranjero informando para el resto del mundo. Este hecho singular junto con
las experiencias vividas in situ, supuso un cambio vital para el entonces
periodista, la historia del mundo moderno, el destino y la memoria del pueblo
angoleño y de África en su extensión.
El periodista se encuentra con reflexiones profundas sobre la ruptura de
códigos deontológicos, la responsabilidad de posicionarse y cambiar el rumbo de la
historia. Precisamente, ese posicionamiento
le lleva a conocer a los principales agentes y carismáticos guerrilleros,
especialmente a Carlota, enmarcada en el film como el icono del pueblo angoleño
y el quid de la cuestión interna de Kapuściński.
El ritmo de la película está bien llevado, si bien es cierto que hay que permanecer atentos a la trama, con muchas referencias a países, instituciones, agencias, nombres de partidos y siglas que se tratan con cotidianeidad.
Obviamente estamos ante un largometraje de animación de drama en un contexto bélico, intelectual, sobre el poder de la escritura, lo cual presupone sentarse en la butaca de una forma activa y no anestésicamente pasiva.
En palabras de Raúl de la Fuente:
“Hoy es un encuentro con el otro, que sois vosotros, con el único objetivo de entreteneros y que paséis un rato excepcional, que conozcáis a Kapuściński y os emocionéis porque os voy a invitar a un viaje al corazón las tinieblas de la guerra y os quiero colocar como copilotos del maestro del reportaje de guerra que fue el legendario Kapuściński.”
En un epílogo a posterior a su estancia en Angola, Kapuściński se preguntaba qué habrá
pasado con todos y cada uno de sus amigos y con Angola. Comenta Raúl que sintió
una apelación directa. Así es cómo surge ese deseo de contestar al maestro y
seguir sus pasos con ese concepto de collage.
“Esta película habla de muchas cosas, principalmente del deseo universal de permanecer, dejar huella y permanecer vivos, tener un día más con vida."
"Esta obra tiene un deseo ambicioso y pretencioso si quieren llamarlo así de buscar un nuevo lenguaje, de comunicar, de crear y trascender al crear algo definitivo”... Explicaba Raúl con emoción en una presentación sin artificios, directa y veraz.
Destacar que la estética gráfica de la película, especialmente, junto con los efectos oníricos con extrusiones de objetos animados, descomposiciones de formas, generaciones de partículas inusuales (se pueden convertir en una señal de identidad, reconocimiento y culto) de gran belleza, potencia y efectividad, acompaña a la narrativa e invita a permanecer en un estado de alerta necesario.
El sonido a cargo Oriol Tarragó (A Monster Calls) es otro de los apoyos a la mezcla de técnicas y sutura perfecta para la intercalación de las secuencias de imagen real, que no entorpecen el discurso.
La animación, junto con la estética, es algo que me dejó pensativa. Una estética y cadencia al estilo de rotoscopia. Usaron captura de movimientos sobre actores reales y sobre la maya generada en 3D aplicaron el grafismo estético. La receta no se dio a conocer, pero os traigo declaraciones al respecto:
En palabras de Damian Nenow (codirector y director de animación): "Utilizamos una gama de libros de cómic y de trucos gráficos, pero también tenemos la edición, un decorado en directo y actores reales, cuyos gestos y movimientos se transpondrán a sus versiones animadas. Tomamos lo mejor de todos los mundos y lo combinamos. La actuación en vivo, los esfuerzos del editor y del operador de cámara, cuando este último suele estar ausente en las películas de animación, mezclado con la animación estilizada y el metraje de imagen real. Tomamos los elementos de valor de cada una de estas técnicas y luego reunimos todas estas cosas para combinarlas entre ellas. Las habilidades interpretativas de artistas como Mirek Haniszewski, Olga Bołądź o Tomek Ziętek le otorgan un valor adicional a la película: ni siquiera una docena de nuestros mejores animadores serían capaces de ofrecer una animación tan rica y completa como la que se consigue al aumentarla mediante actores en vivo.
Finalmente, a través de la cooperación europea con integrantes de diferentes nacionalidades permitió sumar el presupuesto para hacer realidad esta idea, y apuntan que es el camino para la financiación.
La película se estrenó en Cannes en la sección especial “fuera de competición”, donde la película recogió el premio especial del público. Premio que siempre tiene un sabor especialmente dulce.
Cada vez el público adulto está más acostumbrado a ver animación para adultos en Europa y la animación no es un género en sí mismo sino un medio para contar historias. Habrá que esperar a ver su recorrido y la taquilla que genere.
Fuera de la parte del negocio no sabemos si se convertirá o no una obra transcendental, pero que ha cumplido el objetivo originario - “Que no nos olviden” - creo que es un hecho.
Una vez más las lecturas en temprana edad marcan la edad adulta. El director español conoció la figura de Kapuściński en la adolescencia y lo tomó como referente e inspiración. Viajes a África y ampliaciones de lecturas posteriores dieron como paso lógico a crear una obra sobre lo que le apasionaba y conocía.
Es una película que incluso es para verla dos veces una para entender y disfrutar del viaje y otra para ver las fotos hechas en ese viaje que no te dejará indiferente.
TÍTULO: UN DÍA MÁS CON VIDA (ANOTHER DAY OF LIFE)
DURACIÓN: 86 MIN
DIRIGIDA POR: RAÚL DE LA FUENTE (ESPAÑA), DAMIAN NENOW (POLONIA)
ESCRITA POR: RAÚL DE LA FUENTE, AMAIA REMÍREZ
CON: DAVID WEBER, NIALL JOHNSON, DAMIAN NENOW
PRODUCIDA POR: PLATIGE FILMS (POLONIA) - JAREK SAWKO KANAKI FILMS (ESPAÑA) - AMAIA REMÍREZ
PRODUCCIÓN DELEGADA: OLE WENDORFF-ØSTERGAARD
COPRODUCIDA POR: WALKING THE DOG (BÉLGICA) – ERIC GOOSSENS, ANTON ROEBBEN WÜSTE FILM (ALEMANIA) – STEFAN SCHUBERT ANIMATIONSFABRIK (ALEMANIA) – JÖRN RADEL
PRODUCTOR ASOCIADO: PUPPETWORKS (HUNGRÍA) – FRANTISEK AMBRUS
GÉNERO: LARGOMETRAJE DE ANIMACIÓN (DRAMA)
WEBSITES: ANOTHERDAYOFLIFEFILM.COM / KANAKIFILMS.COM / @ANOTHERDAYOFLIFE
DURACIÓN: 86 MIN
DIRIGIDA POR: RAÚL DE LA FUENTE (ESPAÑA), DAMIAN NENOW (POLONIA)
ESCRITA POR: RAÚL DE LA FUENTE, AMAIA REMÍREZ
CON: DAVID WEBER, NIALL JOHNSON, DAMIAN NENOW
PRODUCIDA POR: PLATIGE FILMS (POLONIA) - JAREK SAWKO KANAKI FILMS (ESPAÑA) - AMAIA REMÍREZ
PRODUCCIÓN DELEGADA: OLE WENDORFF-ØSTERGAARD
COPRODUCIDA POR: WALKING THE DOG (BÉLGICA) – ERIC GOOSSENS, ANTON ROEBBEN WÜSTE FILM (ALEMANIA) – STEFAN SCHUBERT ANIMATIONSFABRIK (ALEMANIA) – JÖRN RADEL
PRODUCTOR ASOCIADO: PUPPETWORKS (HUNGRÍA) – FRANTISEK AMBRUS
GÉNERO: LARGOMETRAJE DE ANIMACIÓN (DRAMA)
WEBSITES: ANOTHERDAYOFLIFEFILM.COM / KANAKIFILMS.COM / @ANOTHERDAYOFLIFE
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lunes, 22 de octubre de 2018
Black is Beltza
El polifacético artista Fermín Muguruza ha conseguido por fin hacer realidad su ansiado sueño de llevar al cine - tras haber lanzado el proyecto en edición de cómic - una historia basada en las luchas y movimientos sociales que en los años 60 reivindicaban derechos, voz y lucha. El resultado es una película bastante digna que ante todo se ha realizado con mucha pasión y un espíritu libre, que se contagia al espectador y que no se corta un pelo ni a nivel visual ni discursivo, en perfecta coherencia con aquel grito que, desde todos los lugares del planeta, resuena en sus fotogramas clamando en contra del racismo y exigiendo libertad.
La película parte de un hecho real acaecido en octubre de 1965 en Nueva York, cuando la comparsa de gigantes de Pamplona, imagen típica de las fiestas de San Fermín, es invitada a desfilar en la Quinta Avenida de la ciudad. Pero no todos los gigantes pueden salir, puesto que debido a la discriminación racial, las autoridades norteamericanas prohíben la participación de los dos gigantes negros. "Black is Beltza" narra a partir de aquel percance la historia de Manex, una suerte que Corto Maltés vasco que resultaría ser uno de los mozos encargado de portar a uno de los gigantes discriminados. Asqueado por tanta indiferencia y fascinado ante la idea de conocer nuevas gentes y culturas, Manex decide quedarse en Nueva York, iniciando un largo periplo en el que se convertirá en testigo de acontecimientos clave de la historia en medio de los movimientos revolucionarios que se desarrollaron durante la época: los disturbios raciales derivados del asesinato de Malcolm X, las excentricidades de Andy Warhol y los personajes de The Factory, la alianza entre los servicios secretos cubanos y los Black Panthers, la psicodelia proto-hippie de los primeros festivales de música, los juegos de intereses de los espías de ambos bandos durante la Guerra Fría, el espíritu del Che en el Congo o Argelia y su muerte en Bolivia, y la decrépita y gris dictadura franquista.
"Black is Beltza" es una película para adultos hecha para gustar a su público. Lejos de aquellas cintas que bajo la etiqueta de largometraje para adultos no son más que una sarta de chorradas, la película de Muguruza plantea una trama con significado social, vibrante, inteligente e históricamente precisa. En efecto, tras la película existe un cuidado proceso de documentación que, a lo largo del viaje iniciático de Manex - que le va a llevar desde Nueva York a Madrid, pasando por Cuba, México, San Francisco, Montreal, Argelia y Almería - se pone de manifiesto mediante la introducción de una serie de coincidencias con sucesos, personalidades y manifestaciones culturales de la época, como el asesinato de Malcolm X y las luchas por los derechos de los afroamericanos que le siguieron, la relación entre el Che Guevara y Fidel Castro, o la incomprensión por la decisión de Muhammad Ali de no luchar en Vietnam, entre otros. Acaso, tal es el número de personajes y movimientos que transitan por la película que ello se convierte en cierta medida en un obstáculo para profundizar en ellos y también en la propia historia de Manex, convertido en colaborador de los revolucionarios cubanos y en protector de un miembro de los Panteras Negras, y que a nivel personal deja aflorar un trauma relacionado con la desaparición de su padre, un brigadista antifascista. Del mismo modo, también hubiera sido deseable mayor aprovechamiento de los incipientes malos de la película, cuyo peso dramático está bastante limitado, significativamente el agente de la Cointelpro Warren Phillips o la misteriosa espía del Mossad. En cualquier caso, es un cúmulo de coincidencias que añaden solidez y cuerpo a la odisea del personaje principal, protagonista de una aventura no exenta de romance y acción y enriquecida con la espectacular banda sonora compuesta por Muguruza junto a Raül Refree, que incluye temas interpretados por Maika Makovski, Anari, Iseo, Yacine, Amel Zen, The Sey Sisters, Ceci Bastida, Ana Tijoux o Manu Chao.
El espíritu rebelde se deja impregnar también a nivel visual en los fondos de la película, que retratan en ocasiones mediante ricas ilustraciones, otras en 3D y algunas mediante fotos retocadas la multiplicidad de lugares por donde transcurre el periplo de Manex. Entre ellos son especialmente destacables los diseños de Iñaki Holgado, artista en películas de animación e ilustrador de cómics. Como también son de cómic los personajes que pueblan y protagonizan la película, dibujados en un estilo notablemente underground que remite precisamente a la época en que se encuadra la película, y de cuyo diseño es responsable Josep Homs, artistazo de cómic al que se conoce desde su etapa para Marvel y posteriormente en la bande dessinée belga.
Lamentablemente es en la animación donde la película encuentra su talón de Aquiles y seguramente las limitaciones presupuestarias - por cuanto solventes son los estudios de animación que han trabajado en la producción - son las responsables de que se aleje de aquéllos trabajos que han sido referencia para Fermín Muguruza, como "Ghost in the Shell" de Mamoru Oshii, o "Vals con Bashir", de Ari Folman. Si bien estilísticamente, tanto a nivel de línea, como de animación basada más en la postura que en el movimiento, la película se encuentra más cercana a aquella última, el resultado acaba siendo demasiado tosco y pobre, mostrando un uso excesivo de bucles de animación carentes de personalidad y cierto hieratismo de los personajes, e incluso algún movimiento anatómicamente imposible forzado por la economía de recursos. Posiblemente una aproximación más fina e imaginativa hubiera sido necesaria para que el acabado de la animación hubiera quedado más adecentado.
Lo mejor: se trata de una película valiente cuyo discurso, recuperado de los años 60, cobra aún mayor vigencia cuando ciertos líderes quieren levantar muros y otros restringen hasta límites intolerables las libertades personales y el derecho de expresión.
En contra: el nivel de la animación no hace justicia al resto de la película, al desarrollarse con unas limitaciones evidentes
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La película parte de un hecho real acaecido en octubre de 1965 en Nueva York, cuando la comparsa de gigantes de Pamplona, imagen típica de las fiestas de San Fermín, es invitada a desfilar en la Quinta Avenida de la ciudad. Pero no todos los gigantes pueden salir, puesto que debido a la discriminación racial, las autoridades norteamericanas prohíben la participación de los dos gigantes negros. "Black is Beltza" narra a partir de aquel percance la historia de Manex, una suerte que Corto Maltés vasco que resultaría ser uno de los mozos encargado de portar a uno de los gigantes discriminados. Asqueado por tanta indiferencia y fascinado ante la idea de conocer nuevas gentes y culturas, Manex decide quedarse en Nueva York, iniciando un largo periplo en el que se convertirá en testigo de acontecimientos clave de la historia en medio de los movimientos revolucionarios que se desarrollaron durante la época: los disturbios raciales derivados del asesinato de Malcolm X, las excentricidades de Andy Warhol y los personajes de The Factory, la alianza entre los servicios secretos cubanos y los Black Panthers, la psicodelia proto-hippie de los primeros festivales de música, los juegos de intereses de los espías de ambos bandos durante la Guerra Fría, el espíritu del Che en el Congo o Argelia y su muerte en Bolivia, y la decrépita y gris dictadura franquista.
"Black is Beltza" es una película para adultos hecha para gustar a su público. Lejos de aquellas cintas que bajo la etiqueta de largometraje para adultos no son más que una sarta de chorradas, la película de Muguruza plantea una trama con significado social, vibrante, inteligente e históricamente precisa. En efecto, tras la película existe un cuidado proceso de documentación que, a lo largo del viaje iniciático de Manex - que le va a llevar desde Nueva York a Madrid, pasando por Cuba, México, San Francisco, Montreal, Argelia y Almería - se pone de manifiesto mediante la introducción de una serie de coincidencias con sucesos, personalidades y manifestaciones culturales de la época, como el asesinato de Malcolm X y las luchas por los derechos de los afroamericanos que le siguieron, la relación entre el Che Guevara y Fidel Castro, o la incomprensión por la decisión de Muhammad Ali de no luchar en Vietnam, entre otros. Acaso, tal es el número de personajes y movimientos que transitan por la película que ello se convierte en cierta medida en un obstáculo para profundizar en ellos y también en la propia historia de Manex, convertido en colaborador de los revolucionarios cubanos y en protector de un miembro de los Panteras Negras, y que a nivel personal deja aflorar un trauma relacionado con la desaparición de su padre, un brigadista antifascista. Del mismo modo, también hubiera sido deseable mayor aprovechamiento de los incipientes malos de la película, cuyo peso dramático está bastante limitado, significativamente el agente de la Cointelpro Warren Phillips o la misteriosa espía del Mossad. En cualquier caso, es un cúmulo de coincidencias que añaden solidez y cuerpo a la odisea del personaje principal, protagonista de una aventura no exenta de romance y acción y enriquecida con la espectacular banda sonora compuesta por Muguruza junto a Raül Refree, que incluye temas interpretados por Maika Makovski, Anari, Iseo, Yacine, Amel Zen, The Sey Sisters, Ceci Bastida, Ana Tijoux o Manu Chao.
El espíritu rebelde se deja impregnar también a nivel visual en los fondos de la película, que retratan en ocasiones mediante ricas ilustraciones, otras en 3D y algunas mediante fotos retocadas la multiplicidad de lugares por donde transcurre el periplo de Manex. Entre ellos son especialmente destacables los diseños de Iñaki Holgado, artista en películas de animación e ilustrador de cómics. Como también son de cómic los personajes que pueblan y protagonizan la película, dibujados en un estilo notablemente underground que remite precisamente a la época en que se encuadra la película, y de cuyo diseño es responsable Josep Homs, artistazo de cómic al que se conoce desde su etapa para Marvel y posteriormente en la bande dessinée belga.
Lamentablemente es en la animación donde la película encuentra su talón de Aquiles y seguramente las limitaciones presupuestarias - por cuanto solventes son los estudios de animación que han trabajado en la producción - son las responsables de que se aleje de aquéllos trabajos que han sido referencia para Fermín Muguruza, como "Ghost in the Shell" de Mamoru Oshii, o "Vals con Bashir", de Ari Folman. Si bien estilísticamente, tanto a nivel de línea, como de animación basada más en la postura que en el movimiento, la película se encuentra más cercana a aquella última, el resultado acaba siendo demasiado tosco y pobre, mostrando un uso excesivo de bucles de animación carentes de personalidad y cierto hieratismo de los personajes, e incluso algún movimiento anatómicamente imposible forzado por la economía de recursos. Posiblemente una aproximación más fina e imaginativa hubiera sido necesaria para que el acabado de la animación hubiera quedado más adecentado.
Lo mejor: se trata de una película valiente cuyo discurso, recuperado de los años 60, cobra aún mayor vigencia cuando ciertos líderes quieren levantar muros y otros restringen hasta límites intolerables las libertades personales y el derecho de expresión.
En contra: el nivel de la animación no hace justicia al resto de la película, al desarrollarse con unas limitaciones evidentes
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Crítica
jueves, 18 de octubre de 2018
Dilili à Paris
La última película de Michel Ocelot pudo verse en la sección competitiva Anima't del Festival de Sitges, donde el elegante Casino Prado sirvió precisamente como el mejor marco para una historia ambientada en el París dorado de la Belle Epoque. Una vez más, el realizador francés aplica su inconfundible estilo a una aventura protagonizada por un personaje infantil, niña en este caso, y deja los entornos africanos y asiáticos para efectuar desde el corazón de la vieja Europa un canto de reinvindicación feminista y antirracista.
En el París de la Belle Époque la pequeña kanaka Dilili recorrerá las calles de la ciudad con el fin de investigar una serie de misteriosos secuestros de chicas. Un joven repartidor, buen conocedor de la ciudad, la conducirá con su triciclo a conocer a hombres y mujeres fascinantes que les revelarán informaciones, pistas e ideas que les llevarán a dar con una tenebrosa secta, y acabarán luchando por descubrir la luz en la oscuridad y preservar la vida en común.
Ocelot transita terrenos ya habituales en sus películas como el hecho de desarrollar la trama en torno a un joven protagonista con un componente racial, una niña en este caso procedente de Nueva Caledonia, cuyo carácter despierto y osado la empujan a poner de manifiesto hechos o situaciones que plantean una o varias cuestiones con un marcado carácter social. En esta ocasión se trata de denunciar las actitudes machistas y racistas con una historia que transcurre en uno de los núcleos de mayor desarrollo cultural y científico del siglo XIX, como es París. En un sabio uso del contraste, el realizador contrapone la ciudad de la luz a la oscuridad que se esconde bajo su superficie, mostrando cómo un "Paris joli" (París bonito) puede ser también un "Paris pourri" (París podrido) como pone en boca de los miserables miembros de la secta de los Maestros Alfa. En efecto, de una parte, nos encontramos con que Dilili es una niña de Nueva Caledonia que debe sufrir los embates del racismo, disfrazado incluso bajo la capa de un disfraz pretendidamente cultural: la secuencia de inicio de la película nos la presenta en un ambiente que nos traslada a su aldea de origen, sólo para revelar que se encuentra prácticamente enjaulada a modo de atracción de feria en un recinto del zoológico. Cuando deja allí su jornada de trabajo, la joven mestiza debe seguir haciendo frente a todo tipo de comentarios sobre su origen y el color de su piel.
Por otra parte, Ocelot nos muestra una ciudad en la que junto a los esplendorosos monumentos y edificios que hicieron de la capital francesa uno de los centros con más glamour de la época, se cruzaron abundantes personalidades que coincidieron en ese momento histórico e hicieron de sus actos, pensamiento y descubrimientos hitos determinantes del progreso en los terrenos de las artes, la filosofía, la medicina o la ciencia: en el transitar de Dilili y de Orel a lo largo y ancho de París una centena de personalidades hacen su aparición, como Renoir, Monet, Degas, Picasso, Poiret, Renan, Anatole France, Claude Debussy, Erik Satie, Pasteur, Eiffel, Toulouse-Lautrec, Marcel Proust, Rodin , entre otros, y junto a ellos grandes mujeres desde Sarah Bernhardt a Jean Jaurès, o Colette, Marie Curie, Camille Claudel, Suzanne Valadon, Louise Michel ... que a menudo han resultado menos reconocidas o no han gozado de tanto reconocimiento. Con ello se pone de manifiesto de forma incontestable una evidencia a menudo no suficientemente reconocida, como es que históricamente las mujeres han sido tanto o más capaces que los hombres de hacer grandes cosas, y sin embargo han sido y son todavía a menudos víctimas de discriminación o de cosas peores, como el maltrato, como la película ejemplifica en el caso de las niñas secuestradas bajo el asfalto de París, físicamente sometidas y utilizadas como si de mobiliario se tratara en una de las escenas más chocantes del largometraje.
Aquel paseo por la galería de personajes de París constituye también, empero, uno de los principales talones de Aquiles de la película, en tanto que dificulta el progreso de la trama e impide que adquiera verdadero interés dramático hasta bien avanzado el metraje. Hasta entonces todo sucede casi como en un pase de diapositivas en torno a los bellos rincones, las artes y las personalidades de la ciudad de la luz, que deja poco margen para profundizar en ellos y para ver hacia dónde conduce la película.
Gráficamente nos encontramos con una de las principales novedades en las películas de Michel Ocelot, por cuanto que el realizador ha dejado que París hable por sí mismo al aparecer reconstruido mediante fotografías de todos los rincones y espacios de la ciudad tomadas por el propio Ocelot y retocadas a conveniencia. Es una apuesta arriesgada por cuanto que, si bien los fondos siguen revelando un sentido artístico y un buen gusto indiscutibles, el contraste de las fotografías con la sencillez de los personajes es notable, y acaba generando un efecto extraño, como si los personajes no pertenecieran a ese espacio. De hecho, es en las escenas más alejadas de ese realismo, como en las galerías bajo los cimientos de la Opera de París donde la soprano Emma Calvé entona su voz en una barca-cisne, o en la secuencia a bordo de un dirigible que acaba encantadoramente iluminado, donde más presente está el sentido de la maravilla y el colorido que caracteriza los trabajos de Michel Ocelot.
Por otro lado, el estilo sencillo y evocador del cut-out de Lotte Reiniger permanece en los personajes animados en 2D y 3D, donde la preferencia por disponer a las figuras de perfil y la sobriedad de las expresiones siguen demostrando que Michel Ocelot sigue privilegiando la simplicidad frente a los movimientos enérgicos o a la estricta observancia del peso y el equilibrio en la animación. Acaba resultando evidente que para el artista francés los personajes son principalmente un medio para contar una historia y lograr cierta composición artística, y en este sentido no será importante si, por ejemplo, un carro va tirado por caballos en 3D completamente iguales y trotando con el mismo ciclo. Al fin y al cabo, el conjunto sigue despertando la fascinación que Michel Ocelot sabe levantar visualmente en cada una de sus películas.
Lo mejor: la incontestable fuerza de su mensaje, que se despliega a lo largo de toda la película en pro de la mujer y contra la discriminación
En contra: un excesivo desfile de personajes que lastra el desarrollo de la trama y deja poco lugar a la introspección.
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En el París de la Belle Époque la pequeña kanaka Dilili recorrerá las calles de la ciudad con el fin de investigar una serie de misteriosos secuestros de chicas. Un joven repartidor, buen conocedor de la ciudad, la conducirá con su triciclo a conocer a hombres y mujeres fascinantes que les revelarán informaciones, pistas e ideas que les llevarán a dar con una tenebrosa secta, y acabarán luchando por descubrir la luz en la oscuridad y preservar la vida en común.
Ocelot transita terrenos ya habituales en sus películas como el hecho de desarrollar la trama en torno a un joven protagonista con un componente racial, una niña en este caso procedente de Nueva Caledonia, cuyo carácter despierto y osado la empujan a poner de manifiesto hechos o situaciones que plantean una o varias cuestiones con un marcado carácter social. En esta ocasión se trata de denunciar las actitudes machistas y racistas con una historia que transcurre en uno de los núcleos de mayor desarrollo cultural y científico del siglo XIX, como es París. En un sabio uso del contraste, el realizador contrapone la ciudad de la luz a la oscuridad que se esconde bajo su superficie, mostrando cómo un "Paris joli" (París bonito) puede ser también un "Paris pourri" (París podrido) como pone en boca de los miserables miembros de la secta de los Maestros Alfa. En efecto, de una parte, nos encontramos con que Dilili es una niña de Nueva Caledonia que debe sufrir los embates del racismo, disfrazado incluso bajo la capa de un disfraz pretendidamente cultural: la secuencia de inicio de la película nos la presenta en un ambiente que nos traslada a su aldea de origen, sólo para revelar que se encuentra prácticamente enjaulada a modo de atracción de feria en un recinto del zoológico. Cuando deja allí su jornada de trabajo, la joven mestiza debe seguir haciendo frente a todo tipo de comentarios sobre su origen y el color de su piel.
Por otra parte, Ocelot nos muestra una ciudad en la que junto a los esplendorosos monumentos y edificios que hicieron de la capital francesa uno de los centros con más glamour de la época, se cruzaron abundantes personalidades que coincidieron en ese momento histórico e hicieron de sus actos, pensamiento y descubrimientos hitos determinantes del progreso en los terrenos de las artes, la filosofía, la medicina o la ciencia: en el transitar de Dilili y de Orel a lo largo y ancho de París una centena de personalidades hacen su aparición, como Renoir, Monet, Degas, Picasso, Poiret, Renan, Anatole France, Claude Debussy, Erik Satie, Pasteur, Eiffel, Toulouse-Lautrec, Marcel Proust, Rodin , entre otros, y junto a ellos grandes mujeres desde Sarah Bernhardt a Jean Jaurès, o Colette, Marie Curie, Camille Claudel, Suzanne Valadon, Louise Michel ... que a menudo han resultado menos reconocidas o no han gozado de tanto reconocimiento. Con ello se pone de manifiesto de forma incontestable una evidencia a menudo no suficientemente reconocida, como es que históricamente las mujeres han sido tanto o más capaces que los hombres de hacer grandes cosas, y sin embargo han sido y son todavía a menudos víctimas de discriminación o de cosas peores, como el maltrato, como la película ejemplifica en el caso de las niñas secuestradas bajo el asfalto de París, físicamente sometidas y utilizadas como si de mobiliario se tratara en una de las escenas más chocantes del largometraje.
Aquel paseo por la galería de personajes de París constituye también, empero, uno de los principales talones de Aquiles de la película, en tanto que dificulta el progreso de la trama e impide que adquiera verdadero interés dramático hasta bien avanzado el metraje. Hasta entonces todo sucede casi como en un pase de diapositivas en torno a los bellos rincones, las artes y las personalidades de la ciudad de la luz, que deja poco margen para profundizar en ellos y para ver hacia dónde conduce la película.
Gráficamente nos encontramos con una de las principales novedades en las películas de Michel Ocelot, por cuanto que el realizador ha dejado que París hable por sí mismo al aparecer reconstruido mediante fotografías de todos los rincones y espacios de la ciudad tomadas por el propio Ocelot y retocadas a conveniencia. Es una apuesta arriesgada por cuanto que, si bien los fondos siguen revelando un sentido artístico y un buen gusto indiscutibles, el contraste de las fotografías con la sencillez de los personajes es notable, y acaba generando un efecto extraño, como si los personajes no pertenecieran a ese espacio. De hecho, es en las escenas más alejadas de ese realismo, como en las galerías bajo los cimientos de la Opera de París donde la soprano Emma Calvé entona su voz en una barca-cisne, o en la secuencia a bordo de un dirigible que acaba encantadoramente iluminado, donde más presente está el sentido de la maravilla y el colorido que caracteriza los trabajos de Michel Ocelot.
Por otro lado, el estilo sencillo y evocador del cut-out de Lotte Reiniger permanece en los personajes animados en 2D y 3D, donde la preferencia por disponer a las figuras de perfil y la sobriedad de las expresiones siguen demostrando que Michel Ocelot sigue privilegiando la simplicidad frente a los movimientos enérgicos o a la estricta observancia del peso y el equilibrio en la animación. Acaba resultando evidente que para el artista francés los personajes son principalmente un medio para contar una historia y lograr cierta composición artística, y en este sentido no será importante si, por ejemplo, un carro va tirado por caballos en 3D completamente iguales y trotando con el mismo ciclo. Al fin y al cabo, el conjunto sigue despertando la fascinación que Michel Ocelot sabe levantar visualmente en cada una de sus películas.
Lo mejor: la incontestable fuerza de su mensaje, que se despliega a lo largo de toda la película en pro de la mujer y contra la discriminación
En contra: un excesivo desfile de personajes que lastra el desarrollo de la trama y deja poco lugar a la introspección.
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Crítica,
Michel Ocelot,
Sitges
martes, 16 de octubre de 2018
Chuck Steel: Night of the Trampires
El animador galés Michael Mort visitó el Festival de Sitges para presentar la primicia española de su largometraje en stop motion "Chuck Steel: Night of the Trampires", una hilarante propuesta de humor absurdo para adultos verdaderamente arriesgada pero hecha con toda la libertad del mundo, que constituye un divertido y enérgico homenaje a las películas de acción y de terror de los ochenta. Algo así como el equivalente animado de las películas de Torrente, pero con más gore y acento británico - y una rockera banda sonora con temas de Judas Priest, Marylin Martin, Saxon, Vixen, Loudness...- , que constituye todo un revulsivo en esta época del #MeToo y de lo políticamente correcto.
El Chuck Steel del título es un agente de la ley tan deslenguado como prominente es su mentón que tuvo su primera aparición en un cortometraje de 2013 también realizado en stop motion - "Raging Balls of Steel Justice" - donde repartía tortas y balas a diestro y siniestro enfrentándose casi en solitario a una banda de traficantes de armas. En la nueva película, el agente debe desentrañar un conjunto de misteriosas desapariciones que tienen lugar en Los Angeles, y para las que sólo parece tener respuesta un anciano llamado Abraham van Rental, según el cual los hechos responden al ataque de los trampiros, unos mutantes híbridos de vagabundos (tramps) y vampiros. El solitario agente no tendrá más remedio que trabajar codo con codo con van Rental si quiere llegar al fondo del problema y enfrentarse a la peor plaga que nunca se ha cernido sobre la ciudad.
Como película de adultos, resulta grato que la producción de Michael Mort no haya caído en la frecuente trampa de convertirse en una mera excusa para soltar una abundancia de exabruptos y expresiones más o menos soeces sin ningún otro fundamento que una débil línea argumental. Si bien no faltan en la película salidas de tono y declaraciones capaces de incomodar a algún colectivo, éstas quieren ser chistes ocasionales y caricaturas de ese mismo lenguaje, más que columna vertebral de una historia donde hay lugar preferente para el humor inteligente y para una trama que tan solo busca el entretenimiento con una mezcla suficientemente imaginativa de los recursos y clichés de las películas de acción de los ochenta y el terror de serie B.
Resulta hasta cierto punto desalentador no poder detenerse en todos los detalles puestos en los sets y en los numerosos puppets que artesanalmente ha construido para la película el talentoso equipo de Michael Mort, a veces fugazmente vislumbrados en las rápidas escenas de acción que se suceden a un ritmo trepidante durante la mayor parte del metraje, tanto que se necesitaría de un segundo visionado para poder fijarse un poco más en muchos de ellos. No es para menos, en la película concurren multitud de personajes cada uno de ellos construidos siguiendo los métodos del viejo oficio, sin uso de impresión digital, y cada uno de ellos dotados de unos rasgos personalísimos y perfectamente definidos, diseñados muchos de ellos en homenaje a personajes populares del cine o del espectáculo.
Por otra parte es de destacar una animación muy dinámica que se muestra tremendamente fluida, tanto en las escenas de acción como en aquellas más reposadas, y que responde en buena parte - junto a la manifiesta pericia de los animadores - a la elección de animar a 24 fotogramas por segundo en lugar de la opción por 12 que se manifiesta en ciertas películas en stop motion. De este modo, Mort consigue dotar a las escenas de una sensación más realista y natural, muy cercana al cine de imagen real, y desde luego más adecuada para el cine de acción que aspira a emular. Como contribuyen también a este resultado la multiplicidad de planos de corta duración que se suceden a un ritmo vertiginoso, algo poco frecuente en una película stop motion, donde por lo general cuesta tanto preparar un plano.
Lo mejor: una numerosa galería de personajes diseñada con esmero y riqueza de detalles para homenajear las películas de acción y de terror de los ochenta.
En contra: su caricatura del héroe macho y faltón la pueden hacer ofensiva para algún colectivo que no termine de verle la gracia a los chistes.
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El Chuck Steel del título es un agente de la ley tan deslenguado como prominente es su mentón que tuvo su primera aparición en un cortometraje de 2013 también realizado en stop motion - "Raging Balls of Steel Justice" - donde repartía tortas y balas a diestro y siniestro enfrentándose casi en solitario a una banda de traficantes de armas. En la nueva película, el agente debe desentrañar un conjunto de misteriosas desapariciones que tienen lugar en Los Angeles, y para las que sólo parece tener respuesta un anciano llamado Abraham van Rental, según el cual los hechos responden al ataque de los trampiros, unos mutantes híbridos de vagabundos (tramps) y vampiros. El solitario agente no tendrá más remedio que trabajar codo con codo con van Rental si quiere llegar al fondo del problema y enfrentarse a la peor plaga que nunca se ha cernido sobre la ciudad.
Como película de adultos, resulta grato que la producción de Michael Mort no haya caído en la frecuente trampa de convertirse en una mera excusa para soltar una abundancia de exabruptos y expresiones más o menos soeces sin ningún otro fundamento que una débil línea argumental. Si bien no faltan en la película salidas de tono y declaraciones capaces de incomodar a algún colectivo, éstas quieren ser chistes ocasionales y caricaturas de ese mismo lenguaje, más que columna vertebral de una historia donde hay lugar preferente para el humor inteligente y para una trama que tan solo busca el entretenimiento con una mezcla suficientemente imaginativa de los recursos y clichés de las películas de acción de los ochenta y el terror de serie B.
Resulta hasta cierto punto desalentador no poder detenerse en todos los detalles puestos en los sets y en los numerosos puppets que artesanalmente ha construido para la película el talentoso equipo de Michael Mort, a veces fugazmente vislumbrados en las rápidas escenas de acción que se suceden a un ritmo trepidante durante la mayor parte del metraje, tanto que se necesitaría de un segundo visionado para poder fijarse un poco más en muchos de ellos. No es para menos, en la película concurren multitud de personajes cada uno de ellos construidos siguiendo los métodos del viejo oficio, sin uso de impresión digital, y cada uno de ellos dotados de unos rasgos personalísimos y perfectamente definidos, diseñados muchos de ellos en homenaje a personajes populares del cine o del espectáculo.
Por otra parte es de destacar una animación muy dinámica que se muestra tremendamente fluida, tanto en las escenas de acción como en aquellas más reposadas, y que responde en buena parte - junto a la manifiesta pericia de los animadores - a la elección de animar a 24 fotogramas por segundo en lugar de la opción por 12 que se manifiesta en ciertas películas en stop motion. De este modo, Mort consigue dotar a las escenas de una sensación más realista y natural, muy cercana al cine de imagen real, y desde luego más adecuada para el cine de acción que aspira a emular. Como contribuyen también a este resultado la multiplicidad de planos de corta duración que se suceden a un ritmo vertiginoso, algo poco frecuente en una película stop motion, donde por lo general cuesta tanto preparar un plano.
Lo mejor: una numerosa galería de personajes diseñada con esmero y riqueza de detalles para homenajear las películas de acción y de terror de los ochenta.
En contra: su caricatura del héroe macho y faltón la pueden hacer ofensiva para algún colectivo que no termine de verle la gracia a los chistes.
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viernes, 12 de octubre de 2018
Smallfoot
La nueva película animada de Warner Bros. presenta a una simpática comunidad
de Yetis en una aventura que plantea el mito desde el otro lado del espejo, lo que aprovecha para hacer una ligera crítica de las creencias y de las fake news que atenazan a la sociedad.
“Smallfoot”” da un giro a la leyenda de Bigfoot presentando a una comunidad de Yetis que vive plácidamente en lo alto de una cumbre montañosa sin hacerse preguntas y obedeciendo ciegamente a las piedras de la ley, cuando un Yeti joven y listo llamado Migo se encuentra con algo que pensaba que no existía: un ser humano, conocido por ellos como Smallfoot. La noticia le brinda la oportunidad de congeniar con la Yeti de sus sueños, que se pregunta qué hay a los pies de su montaña, pero asimismo provoca una conmoción en la sencilla comunidad de Yetis, cuyo jefe le condena al exilio.
Un ritmo vibrante junto al sentido del humor y un acertado uso del slapstick en la tradición de los cartoons de Chuck Jones o Tex Avery son los aspectos más destacables en esta historia en la que resulta estimulante tanto el punto de vista utilizado - desde el lado de los Yetis - como la introducción en la trama de un cuestionamiento de las creencias establecidas y del uso del poder como medio para acallar voces disidentes y/o manipular a las sociedades generando miedo. En este sentido, es de buen recibo un discurso que anima a cuestionarse las cosas y a buscar soluciones más allá de los temores atávicos y los prejuicios, si bien no se quiera entrar al trapo.
Desde el punto de vista de la animación Warner Bros. sabe aprovechar lo aprendido con los Looney Tunes y llevarlo acertadamente a la animación 3D, y nos regala secuencias impagables como las del accidentado aterrizaje del avión o hacer que el protagonista humano se mueva como un gusano dentro de su saco térmico, u otros imaginativos montajes como una escena de persecución planteada como si del juego del comecocos se tratara, por citar sólo algunos detalles memorables.
Lo mejor: el grupo formado por Migo y su grupo de disidentes como plataforma para cuestionar las verdades establecidas
En contra: unas canciones excesivamente cursis que rebajan lo reivindicativo y moderno del mensaje.
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“Smallfoot”” da un giro a la leyenda de Bigfoot presentando a una comunidad de Yetis que vive plácidamente en lo alto de una cumbre montañosa sin hacerse preguntas y obedeciendo ciegamente a las piedras de la ley, cuando un Yeti joven y listo llamado Migo se encuentra con algo que pensaba que no existía: un ser humano, conocido por ellos como Smallfoot. La noticia le brinda la oportunidad de congeniar con la Yeti de sus sueños, que se pregunta qué hay a los pies de su montaña, pero asimismo provoca una conmoción en la sencilla comunidad de Yetis, cuyo jefe le condena al exilio.
Un ritmo vibrante junto al sentido del humor y un acertado uso del slapstick en la tradición de los cartoons de Chuck Jones o Tex Avery son los aspectos más destacables en esta historia en la que resulta estimulante tanto el punto de vista utilizado - desde el lado de los Yetis - como la introducción en la trama de un cuestionamiento de las creencias establecidas y del uso del poder como medio para acallar voces disidentes y/o manipular a las sociedades generando miedo. En este sentido, es de buen recibo un discurso que anima a cuestionarse las cosas y a buscar soluciones más allá de los temores atávicos y los prejuicios, si bien no se quiera entrar al trapo.
Desde el punto de vista de la animación Warner Bros. sabe aprovechar lo aprendido con los Looney Tunes y llevarlo acertadamente a la animación 3D, y nos regala secuencias impagables como las del accidentado aterrizaje del avión o hacer que el protagonista humano se mueva como un gusano dentro de su saco térmico, u otros imaginativos montajes como una escena de persecución planteada como si del juego del comecocos se tratara, por citar sólo algunos detalles memorables.
Lo mejor: el grupo formado por Migo y su grupo de disidentes como plataforma para cuestionar las verdades establecidas
En contra: unas canciones excesivamente cursis que rebajan lo reivindicativo y moderno del mensaje.
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jueves, 11 de octubre de 2018
El Reino de los Elfos
El romance prohibido entre un humano y una elfa constituye el eje vertebrador de esta película de aventuras de factura china que se inspira ligeramente en el videojuego surcoreano "Dragon Nest", y está llamada por tanto a satisfacer la curiosidad de los aficionados, mientras que no dejará una impresión demasiado permanente en aquellos que no conozcan o no sigan el videojuego , para quienes constituirá una película de aventuras convencional con fuertes competidores en la escena de la animación.
La historia se desarrolla entre Liya, futura cuñada de la reina de los elfos Mayra, y Fish, un humano del que se enamoró en el transcurso de una guerra contra dragones que unió a humanos y elfos. Fish es invitado a asistir a la boda de Mayra, lo que será la ocasión perfecta para reunirse de nuevo con su querida elfa Liya. Pero la elfa rebelde Meyla irrumpe en la boda con un gran ejército formado por las almas vencidas de los elfos oscuros y retiene a Mayra como rehén con el objetivo de apropiarse de la Piedra de la Vida y tomar el poder. Para rescatar a la reina y proteger el Reino, Fish se unirá a los elfos y, juntos, comenzarán una aventura llena de peligros que, inesperadamente, se convertirá también en una tremenda prueba para el amor entre Liya y él.
Quizás prevenidos por las opiniones que señalaban un excesivo número de personajes en la película anterior - "Dragon Nest: Warrior's Dawn" (2014) -, con la dificultad de ahondar en sus respectivas historias que ello implicaba, los realizadores optaron en esta ocasión, de forma acertada, por reducir el número de protagonistas que intervendrían en la nueva aventura. Ahora bien, parece que los recortes afectaron también a la complejidad de la historia, que se presenta demasiado sencilla y excesivamente previsible, y a pesar de eso se desarrolla pesadamente y con ciertas contradicciones; contribuyen a ello sin duda las largas secuencias de persecuciones y acrobacias que Fish protagoniza tras una calabaza flotante o tratando de manejar una tabla voladora y que, realmente, nada aportan al fondo de la historia, y también una resolución demasiado larga, con fines falsos e interminables persecuciones. Algo más de mesura habría aportado, pues, mayor tiempo para desarrollar realmente más a los personajes e introducir vueltas de tuerca más interesantes.
En cuanto a la animación, se usó tecnología de motion capture para trasladar a los personajes el movimiento de actores reales, algo que en ocasiones resulta muy evidente en la exagerada y peculiar gesticulación que a menudo hemos visto en las películas de imagen real procedentes de China. En cualquier caso, el resultado es extraño cuando se aplica a unos personajes con muy poca expresividad, limitados por un excesivo hieratismo que afecta a cada uno de ellos, como si fueran muñecos y muñecas de porcelana.
Sí se nota un trabajo notable en el diseño de los personajes y de sus vestuarios, con abundantes detalles y un ánimo evidente de mostrar fidelidad al videojuego en el que se inspira la película, y asimismo están definidos con imaginación y riqueza los fondos sobre los que se desarrolla la historia y en especial aquellas secuencias de acción dinámicas que la hacen en ocasiones entretenida y suficientemente válida para jóvenes jugones y jugonas y niñas con sueños de princesa.
Lo mejor: un buen trabajo de diseño de personajes y de fondos
En contra: la poca profundidad de la trama
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La historia se desarrolla entre Liya, futura cuñada de la reina de los elfos Mayra, y Fish, un humano del que se enamoró en el transcurso de una guerra contra dragones que unió a humanos y elfos. Fish es invitado a asistir a la boda de Mayra, lo que será la ocasión perfecta para reunirse de nuevo con su querida elfa Liya. Pero la elfa rebelde Meyla irrumpe en la boda con un gran ejército formado por las almas vencidas de los elfos oscuros y retiene a Mayra como rehén con el objetivo de apropiarse de la Piedra de la Vida y tomar el poder. Para rescatar a la reina y proteger el Reino, Fish se unirá a los elfos y, juntos, comenzarán una aventura llena de peligros que, inesperadamente, se convertirá también en una tremenda prueba para el amor entre Liya y él.
Quizás prevenidos por las opiniones que señalaban un excesivo número de personajes en la película anterior - "Dragon Nest: Warrior's Dawn" (2014) -, con la dificultad de ahondar en sus respectivas historias que ello implicaba, los realizadores optaron en esta ocasión, de forma acertada, por reducir el número de protagonistas que intervendrían en la nueva aventura. Ahora bien, parece que los recortes afectaron también a la complejidad de la historia, que se presenta demasiado sencilla y excesivamente previsible, y a pesar de eso se desarrolla pesadamente y con ciertas contradicciones; contribuyen a ello sin duda las largas secuencias de persecuciones y acrobacias que Fish protagoniza tras una calabaza flotante o tratando de manejar una tabla voladora y que, realmente, nada aportan al fondo de la historia, y también una resolución demasiado larga, con fines falsos e interminables persecuciones. Algo más de mesura habría aportado, pues, mayor tiempo para desarrollar realmente más a los personajes e introducir vueltas de tuerca más interesantes.
En cuanto a la animación, se usó tecnología de motion capture para trasladar a los personajes el movimiento de actores reales, algo que en ocasiones resulta muy evidente en la exagerada y peculiar gesticulación que a menudo hemos visto en las películas de imagen real procedentes de China. En cualquier caso, el resultado es extraño cuando se aplica a unos personajes con muy poca expresividad, limitados por un excesivo hieratismo que afecta a cada uno de ellos, como si fueran muñecos y muñecas de porcelana.
Sí se nota un trabajo notable en el diseño de los personajes y de sus vestuarios, con abundantes detalles y un ánimo evidente de mostrar fidelidad al videojuego en el que se inspira la película, y asimismo están definidos con imaginación y riqueza los fondos sobre los que se desarrolla la historia y en especial aquellas secuencias de acción dinámicas que la hacen en ocasiones entretenida y suficientemente válida para jóvenes jugones y jugonas y niñas con sueños de princesa.
Lo mejor: un buen trabajo de diseño de personajes y de fondos
En contra: la poca profundidad de la trama
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