Preestrenada en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, "Ataque a los Titanes: El Rugido del Despertar" (Shingeki no Kyojin ~Kakusei no Hōkō~) es la tercera película recapitulativa de la exitosa serie de televisión de Wit Studio, compilando los episodios 26 al 37 de la misma; explica por tanto hechos que se sitúan entre el final de la segunda película y el punto en que finalizó la segunda temporada de la serie.
La película continúa la saga de la batalla por la supervivencia de la humanidad contra los Titanes por parte de los ejércitos de Scouts y sigue adelante con la revelación de terribles secretos y nuevos enemigos. Tras la agridulce victoria sobre la Titán Hembra, Eren y sus amigos no tienen tiempo para descansar tras recibir noticias del ataque de una horda de Titanes sobre el Muro Rose. Pero mientras se preparan para la guerra e investigan qué ha podido ocurrir en los muros, el descubrimiento de ciertos peligros ocultos en el interior de los mismos saca a la luz terroríficos secretos sobre sus propios miembros que les llevarán a preguntarse qué posibilidades tiene la humanidad de enfrentar a los Titanes cuando las mayores amenazas provienen de dentro ... Pero además de la aparición de nuevos Titanes Cambiantes, una amenaza peor se concreta en la entrada en juego de un nuevo Excéntrico en la forma de un horrible Titán Bestial, cubierto de pelo, que piensa, habla y da órdenes a los demás titanes.
Como las dos compilaciones anteriores, la presente sirve como un buen resumen de la serie, capaz de mantener el interés en base a la sucesiva presentación de giros en la narrativa que mantendrán a los espectadores al borde de sus asientos durante buena parte del visionado. Si bien a ratos puede ofrecer algún aspecto confuso debido a la profusión de personajes y el hecho de tener que ser breve en cuanto a sus historias personales por las mismas exigencias de la compilación. Tanto es así que los tres personajes principales - Eren, Mikasa y Armin - no aparecen casi durante la primera mitad de la película, mientras que se descubrirán cosas interesantes de Reiner y Bertholdt en particular , y también de Christa e Ymir. Sea como fuere, el carácter resumido de la película no se deja notar en exceso debido a un buen montaje y selección de las secuencias.
El carácter hardcore de la animación se mantiene también gracias a las increíbles escenas de acción intensa que conforman el estilo distintivo y reconocible de la serie, que por otra parte integran en ocasiones animación cgi para añadir cinética a las secuencias. Sí que es cierto sin embargo que las propias restricciones típicas de la animación japonesa para televisión se hacen aún más visibles en la gran pantalla, y en este sentido la animación aparece limitada por recursos tales como el uso/abuso de ciclos de animación, el recurso a imágenes estáticas o en ligero movimiento, etc.. que no se esperan tanto en una producción realizada directamente para cine.
Lo mejor: la serie de sorpresas y giros que aún mantienen vivo el interés por la historia, y que en esta ocasión se centran en el descubrimiento de nuevos titanes cambiantes y de un impresionante y bestial coloso
En contra: las propias limitaciones de la animación, que desmerecen en pantalla grande.
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viernes, 14 de diciembre de 2018
viernes, 9 de noviembre de 2018
Detective Conan: El Caso Zero
Una de las películas de animación con una audiencia más entregada en el festival de Sitges fue el vigésimo-segundo largometraje de uno de los detectives más famosos del anime; no sin motivo, ya que es la primera vez que un largometraje de Detective Conan se estrena en España. Así que había mucho fan con ganas de ver en pantalla grande las aventuras de Shinichi Kudo, y no quedaron nada descontentos puesto que la película presenta a muchos de los personajes conocidos de la saga televisiva y desarrolla grandes escenas de acción visualmente espectaculares. No en vano se ha convertido en un éxito de taquilla también en Japón.
En la bahía de Tokio, el recientemente inaugurado complejo turístico y centro de convenciones “Edge of Ocean” prepara la próxima feria. Antes de la ceremonia de apertura, más de 22.000 agentes de policía están vigilando el edificio cuando por sorpresa se produce una explosión a gran escala. En las imágenes de la explosión se encuentra Tooru Amuro, jefe de la policía nacional de Seguridad Pública. Pero las evidencias de la escena del crimen muestran dactilares que coinciden con las de Kogoro Mouri, que perteneció a la policía en el pasado! El detective más famoso de Japón, el detective Conan, que está molesto con Amuro por el arresto de Kogoro, llega a conocer de un extraño caso en que Amuro obligó al sospechoso a suicidarse. De nuevo Conan deberá resolver otro nuevo caso y encontrar al culpable.
La película incluye una introducción a los personajes, a fin de que puedan verla personas que no conocen la serie televisiva. Recordemos que la serie narra la historia de Shinichi Kudo, un estudiante de 16 años con un talento detectivesco fuera de lo común que un día es envenenado por una organización criminal - los Hombres de Negro -, con la consecuencia de que su cuerpo se rejuvenece hasta adoptar el cuerpo de un niño de seis años. Entonces se refugia en la casa de Ran, compañera de instituto, secretamente enamorada de él, y Shinichi, para no desvelar su identidad y ponerla en peligro, toma prestado el nombre de dos referentes literarios: el de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, y Edogawa, por Rampo Edogawa, autor de relatos misteriosos japonés.
Con un tono algo más gris y adulto que el de la serie y los largometrajes anteriores, la película muestra un guión más complejo y mejor en cuanto a la construcción de las situaciones de misterio, dejando ir de forma sutil las píldoras necesarias para mantener la intriga y la curiosidad del público en torno a una trama - en la que vuelven a estar implicados los Hombres de Negro - que se sabe mostrar impredecible y que se resuelve de forma bastante satisfactoria en medio de escenas de acción que van in crescendo hasta el punto de emular secuencias más propias de las películas de James Bond.
El diseño de personajes y la animación aparecen marcadamente condicionados por la estética de la serie, lo que en pantalla grande da un resultado más empobrecedor. En cualquier caso sí es más evidente un mayor lucimiento en los fondos, y la energía - hasta rozar el exceso - de las escenas de acción lleva la película a niveles muy satisfactorios para los fans.
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En la bahía de Tokio, el recientemente inaugurado complejo turístico y centro de convenciones “Edge of Ocean” prepara la próxima feria. Antes de la ceremonia de apertura, más de 22.000 agentes de policía están vigilando el edificio cuando por sorpresa se produce una explosión a gran escala. En las imágenes de la explosión se encuentra Tooru Amuro, jefe de la policía nacional de Seguridad Pública. Pero las evidencias de la escena del crimen muestran dactilares que coinciden con las de Kogoro Mouri, que perteneció a la policía en el pasado! El detective más famoso de Japón, el detective Conan, que está molesto con Amuro por el arresto de Kogoro, llega a conocer de un extraño caso en que Amuro obligó al sospechoso a suicidarse. De nuevo Conan deberá resolver otro nuevo caso y encontrar al culpable.
La película incluye una introducción a los personajes, a fin de que puedan verla personas que no conocen la serie televisiva. Recordemos que la serie narra la historia de Shinichi Kudo, un estudiante de 16 años con un talento detectivesco fuera de lo común que un día es envenenado por una organización criminal - los Hombres de Negro -, con la consecuencia de que su cuerpo se rejuvenece hasta adoptar el cuerpo de un niño de seis años. Entonces se refugia en la casa de Ran, compañera de instituto, secretamente enamorada de él, y Shinichi, para no desvelar su identidad y ponerla en peligro, toma prestado el nombre de dos referentes literarios: el de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, y Edogawa, por Rampo Edogawa, autor de relatos misteriosos japonés.
Con un tono algo más gris y adulto que el de la serie y los largometrajes anteriores, la película muestra un guión más complejo y mejor en cuanto a la construcción de las situaciones de misterio, dejando ir de forma sutil las píldoras necesarias para mantener la intriga y la curiosidad del público en torno a una trama - en la que vuelven a estar implicados los Hombres de Negro - que se sabe mostrar impredecible y que se resuelve de forma bastante satisfactoria en medio de escenas de acción que van in crescendo hasta el punto de emular secuencias más propias de las películas de James Bond.
El diseño de personajes y la animación aparecen marcadamente condicionados por la estética de la serie, lo que en pantalla grande da un resultado más empobrecedor. En cualquier caso sí es más evidente un mayor lucimiento en los fondos, y la energía - hasta rozar el exceso - de las escenas de acción lleva la película a niveles muy satisfactorios para los fans.
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lunes, 5 de noviembre de 2018
Entrevista a Michael Mort
Michael Mort, el realizador de la gamberra película "Chuck Steel: Night of the Trampires" que pudimos ver en el Festival de Sitges, estuvo durante la presentación de la película en la ciudad costera para captar en directo la reacción del público y atender a los medios. Y obviamente no quisimos perder la oportunidad de hacerle algunas preguntas sobre su reciente trabajo y la forma en que lo llevó a cabo.
En la película, el agente Çhuck Steel debe desentrañar un conjunto de misteriosas desapariciones que tienen lugar en Los Angeles, y acabará enfrentándose casi en solitario al ataque de unos mutantes híbridos de vagabundos y vampiros que amenazan a la ciudad, todo ello aderezado con mucho gore, acción y el lenguaje más rudo que haya salido por la boca de un puppet de stop motion.
¿Qué le atrae tanto de los 80 para haber ambientado en esa época su película? ¿Es casualidad que se inscriba en la actual moda retro a la que evocan series como "Stranger Things"?
Crecí en los 80 y siempre he estado obsesionado con esa época, y de ahí son también las películas que más me gustan. Me gusta el carácter extremo y hasta alocado de cada una de ellas. La nostalgia que ahora se siente hacia esa época y sus películas es en todo caso una coincidencia, que a mi me parece perfecta.
De hecho la película de Chuck Steel es un proyecto que viene de lejos, tanto es así que el personaje ya protagonizó su corto "Raging Balls of Steel Justice" ¿De dónde surgió la idea de un personaje así?
Di con el personaje cuando tenía 15 años de edad, y ya hacía dibujos de él en mis libretas e incluso sus primeras películas en cintas super 8 y de 16 milímetros, e hice otras películas cortas con el personaje en la universidad. Pero siempre existió la idea de recuperarlo en algún momento de mi carrera profesional en animación y siempre se me ocurrieron ideas protagonizadas por el personaje, que siempre se quedó en los 80, así que cuando llegó la oportunidad de hacer un largometraje no dejé escapar el momento. Aunque ha tardado lo suyo en tener la película desde que lo ideé a los quince.
En esa trayectoria profesional se ha visto trabajando en películas para un target más familiar, como algunos de sus cortometrajes previos o la oveja Shaun de Aardman. ¿Cómo ha sido trabajar en una película para adultos?
Bueno, uno de mis trabajos previos fue la serie "Gogs" de la BBC, sobre una familia prehistórica, y no era completamente para adultos, pero sí para adolescentes y adultos, y se podría decir que siempre he preferido un sentido del humor más adulto, pero no siempre es fácil encontrar financiación para proyectos de animación para adultos. Pero "Gogs" tuvo mucho éxito, y esa es una de las razones por las que quienes apoyaron "Chuck Steel" confiaran en ella. En el caso de Shaun the Sheep fue un proyecto de Aardman y fui director por encargo; cuando estoy creando mi propio trabajo siempre es un humor un poco más tendente al público adulto, de acuerdo con mis preferencias.
¿Se autoimpuso algún límite a la hora de abordar el humor adulto de Chuck Steel?
Bueno, "Chuck Steel" es violento, y hay tacos y humor rudo, pero es sólo humor adulto; no he buscado ofender a nadie de forma expresa, ni incomodar a nadie, sino sólo hacer algo divertido. Alguien puede quedar sorprendido por el hecho de que sea animación y sea para adultos, y a menudo la animación para adultos entra en el terreno de resultar polémica o chocante, porque quien la hace cree que eso es lo que debe hacer, porque es animación y es para adultos. En todo caso, no es lo que quise hacer con Chuck: con él quise que tuviera cierto encanto y cierta inocencia, aunque sea algo violento.
¿Qué películas le han servido de inspiración para su personaje, que recuerda a Harry el Sucio o al Sylvester Stallone de "Cobra"?
Esas! Y también "Robocop", "Noche de Miedo", "Re-Sonator", "Rambo", las películas de Chuck Norris y de Dolph Lundgren, Bruce Lee...
¿Y como animador en stop motion cuáles han sido sus influencias?
Cuando empecé, mis referencias fueron Ray Harryhausen, Phil Tippet, Randall William Cook, y probablemente Will Vinton, que lamentablemente acaba de fallecer.
¿Conoce a algunos de los animadores españoles que en nuestro cine han explorado también el stop motion gore como Samuel Ortí, director de "Pos Eso", o Pablo Llorens?
Acabo de tomar unas copas con Sam. Sam nos visitó en el estudio, nos conocemos bien y compartimos la misma mentalidad. Trabajó duro en su película y lamentablemente la distribución no funcionó demasiado bien, lo cual es una pena porque la animación stop motion requiere mucha dedicación y mucho tiempo, y cuando dedicas tanto tiempo a un proyecto y no funciona por culpa de factores ajenos es muy frustrante. Hoy en día ocurre que muchas veces el consumo que se hace del cine es de usar y tirar, la gente no se implica en lo que significa la producción de una película, y al final si uno se dedica al cine en stop motion lo hace por verdadera vocación. También yo he pasado por situaciones similares a la de Sam, en que alguna película casi deja de hacerse,... y al final vuelves a probar una y otra vez. Estoy seguro de que Sam finalmente encontrará la oportunidad que busca y que se merece.
¿Qué tipo de presupuesto ha manejado la película? ¿Y qué diferencias ha representado su producción respecto al corto?
El reto principal de toda producción en stop motion es lo que se tarda en completarla. Para el corto fuimos un equipo de seis personas trabajando en el sótano de mi casa, para una producción de quince minutos de duración que se tardó 18 meses en completar, mientras que para la película tuvimos hasta 160 personas en su momento álgido y tardamos tres años y medio en terminar el largometraje, con una media de 38 segundos de animación por semana, y con un presupuesto de 20 millones de dólares. Es un presupuesto bajo en comparación con los presupuestos de cientos de millones de dólares de las producciones de Hollywood, pero para una producción independiente como la nuestra sería un presupuesto mediano, y estamos contentos de que la producción está siendo invitada a los festivales, ganando buenas críticas e interesando a la distribución.
¿Cómo fue la construcción de los puppets? ¿Fue completamente artesanal o hubo también impresión 3D?
No hubo impresión 3D en la construcción de los muñecos, fue todo artesanal. Bueno, de hecho sí que hubo algo de impresión 3D para esculpir ciertas partes del cuerpo y los cráneos de las caras, pero no hubo para las bocas ni para el lipsync; ahí todo el enfoque fue a la vieja usanza, quitando la cabeza del esqueleto para modelar la expresión en los labios de plastilina y volviéndola a colocar para sacar un nuevo fotograma. Ello hizo que las escenas de diálogo fueran de lo más complicado en la película.
En el caso de los trampiros, en lugar de plastilina para las caras usamos látex, y para ellos partimos de cinco o seis formas de cuerpo que se reproducían en espuma a partir de un molde, y se vestían cada uno de ellos de forma manual.
¿Echó en falta el ejercicio de la animación desde su posición de director?
Tan sólo animé en Photoshop durante la postproducción, porque tenía 27 unidades que supervisar y un gran equipo de animadores muy capaces de hacer las cosas bien.
¿Entonces no costó dejar en manos de terceros un proyecto que había nacido de forma tan personal como Chuck Steel?
No eché en falta animar. Estuve feliz de ver avanzar el proyecto desde la posición de director y además pude hacer lo que en verdad más me interesa, que es definir la historia, trabajar los chistes, planear las escenas de acción, mientras que estaba tranquilo porque la animación quedaba en manos de un buen equipo. Así que no me costó quedarme atrás en las tareas de animación y dejar trabajar a los animadores, con los que existió muy buen entendimiento; era muy fácil dejar que animaran una vez nos habíamos reunido para que los animadores describieran cómo plantearían sus planos, a veces también filmábamos acción real para orientar cómo hacer determinada acción, pero la mayoría de las veces les animaba a llevar adelante los planos como ellos creyeran que iba a quedar mejor, porque en la mayor parte de los casos funcionaba.
¿Cómo valora la recepción de la película, que incluso tuvo buen recibimiento en Annecy? ¿Piensan ya en una secuela?
Generalmente las vibraciones han sido buenas. Hemos tenido buenas críticas en general. Siendo una película violenta y gore para adultos, cargada de comedia políticamente incorrecta, somos conscientes de que no será indicada para todo el mundo, pero estamos muy contentos con el conjunto de reacciones que estamos recibiendo. Nos gusta pensar que la gente que la vaya a ver se va a encontrar con algo realmente diferente a lo que está acostumbrada a ver, especialmente tratándose de animación stop motion.
Y sí, tengo algunas ideas para una secuela e incluso para otros proyectos en stop motion, pero lo primero es lo primero y andamos concentrados en ver si la película obtiene buenos acuerdos de distribución. En ese caso, lo siguiente vendrá después.
Entradas relacionadas:
Chuck Steel: Night of the Trampires (16 de octubre 2018)
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En la película, el agente Çhuck Steel debe desentrañar un conjunto de misteriosas desapariciones que tienen lugar en Los Angeles, y acabará enfrentándose casi en solitario al ataque de unos mutantes híbridos de vagabundos y vampiros que amenazan a la ciudad, todo ello aderezado con mucho gore, acción y el lenguaje más rudo que haya salido por la boca de un puppet de stop motion.
¿Qué le atrae tanto de los 80 para haber ambientado en esa época su película? ¿Es casualidad que se inscriba en la actual moda retro a la que evocan series como "Stranger Things"?
Crecí en los 80 y siempre he estado obsesionado con esa época, y de ahí son también las películas que más me gustan. Me gusta el carácter extremo y hasta alocado de cada una de ellas. La nostalgia que ahora se siente hacia esa época y sus películas es en todo caso una coincidencia, que a mi me parece perfecta.
De hecho la película de Chuck Steel es un proyecto que viene de lejos, tanto es así que el personaje ya protagonizó su corto "Raging Balls of Steel Justice" ¿De dónde surgió la idea de un personaje así?
Di con el personaje cuando tenía 15 años de edad, y ya hacía dibujos de él en mis libretas e incluso sus primeras películas en cintas super 8 y de 16 milímetros, e hice otras películas cortas con el personaje en la universidad. Pero siempre existió la idea de recuperarlo en algún momento de mi carrera profesional en animación y siempre se me ocurrieron ideas protagonizadas por el personaje, que siempre se quedó en los 80, así que cuando llegó la oportunidad de hacer un largometraje no dejé escapar el momento. Aunque ha tardado lo suyo en tener la película desde que lo ideé a los quince.
En esa trayectoria profesional se ha visto trabajando en películas para un target más familiar, como algunos de sus cortometrajes previos o la oveja Shaun de Aardman. ¿Cómo ha sido trabajar en una película para adultos?
Bueno, uno de mis trabajos previos fue la serie "Gogs" de la BBC, sobre una familia prehistórica, y no era completamente para adultos, pero sí para adolescentes y adultos, y se podría decir que siempre he preferido un sentido del humor más adulto, pero no siempre es fácil encontrar financiación para proyectos de animación para adultos. Pero "Gogs" tuvo mucho éxito, y esa es una de las razones por las que quienes apoyaron "Chuck Steel" confiaran en ella. En el caso de Shaun the Sheep fue un proyecto de Aardman y fui director por encargo; cuando estoy creando mi propio trabajo siempre es un humor un poco más tendente al público adulto, de acuerdo con mis preferencias.
¿Se autoimpuso algún límite a la hora de abordar el humor adulto de Chuck Steel?
Bueno, "Chuck Steel" es violento, y hay tacos y humor rudo, pero es sólo humor adulto; no he buscado ofender a nadie de forma expresa, ni incomodar a nadie, sino sólo hacer algo divertido. Alguien puede quedar sorprendido por el hecho de que sea animación y sea para adultos, y a menudo la animación para adultos entra en el terreno de resultar polémica o chocante, porque quien la hace cree que eso es lo que debe hacer, porque es animación y es para adultos. En todo caso, no es lo que quise hacer con Chuck: con él quise que tuviera cierto encanto y cierta inocencia, aunque sea algo violento.
¿Qué películas le han servido de inspiración para su personaje, que recuerda a Harry el Sucio o al Sylvester Stallone de "Cobra"?
Esas! Y también "Robocop", "Noche de Miedo", "Re-Sonator", "Rambo", las películas de Chuck Norris y de Dolph Lundgren, Bruce Lee...
¿Y como animador en stop motion cuáles han sido sus influencias?
Cuando empecé, mis referencias fueron Ray Harryhausen, Phil Tippet, Randall William Cook, y probablemente Will Vinton, que lamentablemente acaba de fallecer.
¿Conoce a algunos de los animadores españoles que en nuestro cine han explorado también el stop motion gore como Samuel Ortí, director de "Pos Eso", o Pablo Llorens?
Acabo de tomar unas copas con Sam. Sam nos visitó en el estudio, nos conocemos bien y compartimos la misma mentalidad. Trabajó duro en su película y lamentablemente la distribución no funcionó demasiado bien, lo cual es una pena porque la animación stop motion requiere mucha dedicación y mucho tiempo, y cuando dedicas tanto tiempo a un proyecto y no funciona por culpa de factores ajenos es muy frustrante. Hoy en día ocurre que muchas veces el consumo que se hace del cine es de usar y tirar, la gente no se implica en lo que significa la producción de una película, y al final si uno se dedica al cine en stop motion lo hace por verdadera vocación. También yo he pasado por situaciones similares a la de Sam, en que alguna película casi deja de hacerse,... y al final vuelves a probar una y otra vez. Estoy seguro de que Sam finalmente encontrará la oportunidad que busca y que se merece.
¿Qué tipo de presupuesto ha manejado la película? ¿Y qué diferencias ha representado su producción respecto al corto?
El reto principal de toda producción en stop motion es lo que se tarda en completarla. Para el corto fuimos un equipo de seis personas trabajando en el sótano de mi casa, para una producción de quince minutos de duración que se tardó 18 meses en completar, mientras que para la película tuvimos hasta 160 personas en su momento álgido y tardamos tres años y medio en terminar el largometraje, con una media de 38 segundos de animación por semana, y con un presupuesto de 20 millones de dólares. Es un presupuesto bajo en comparación con los presupuestos de cientos de millones de dólares de las producciones de Hollywood, pero para una producción independiente como la nuestra sería un presupuesto mediano, y estamos contentos de que la producción está siendo invitada a los festivales, ganando buenas críticas e interesando a la distribución.
¿Cómo fue la construcción de los puppets? ¿Fue completamente artesanal o hubo también impresión 3D?
No hubo impresión 3D en la construcción de los muñecos, fue todo artesanal. Bueno, de hecho sí que hubo algo de impresión 3D para esculpir ciertas partes del cuerpo y los cráneos de las caras, pero no hubo para las bocas ni para el lipsync; ahí todo el enfoque fue a la vieja usanza, quitando la cabeza del esqueleto para modelar la expresión en los labios de plastilina y volviéndola a colocar para sacar un nuevo fotograma. Ello hizo que las escenas de diálogo fueran de lo más complicado en la película.
En el caso de los trampiros, en lugar de plastilina para las caras usamos látex, y para ellos partimos de cinco o seis formas de cuerpo que se reproducían en espuma a partir de un molde, y se vestían cada uno de ellos de forma manual.
¿Echó en falta el ejercicio de la animación desde su posición de director?
Tan sólo animé en Photoshop durante la postproducción, porque tenía 27 unidades que supervisar y un gran equipo de animadores muy capaces de hacer las cosas bien.
¿Entonces no costó dejar en manos de terceros un proyecto que había nacido de forma tan personal como Chuck Steel?
No eché en falta animar. Estuve feliz de ver avanzar el proyecto desde la posición de director y además pude hacer lo que en verdad más me interesa, que es definir la historia, trabajar los chistes, planear las escenas de acción, mientras que estaba tranquilo porque la animación quedaba en manos de un buen equipo. Así que no me costó quedarme atrás en las tareas de animación y dejar trabajar a los animadores, con los que existió muy buen entendimiento; era muy fácil dejar que animaran una vez nos habíamos reunido para que los animadores describieran cómo plantearían sus planos, a veces también filmábamos acción real para orientar cómo hacer determinada acción, pero la mayoría de las veces les animaba a llevar adelante los planos como ellos creyeran que iba a quedar mejor, porque en la mayor parte de los casos funcionaba.
¿Cómo valora la recepción de la película, que incluso tuvo buen recibimiento en Annecy? ¿Piensan ya en una secuela?
Generalmente las vibraciones han sido buenas. Hemos tenido buenas críticas en general. Siendo una película violenta y gore para adultos, cargada de comedia políticamente incorrecta, somos conscientes de que no será indicada para todo el mundo, pero estamos muy contentos con el conjunto de reacciones que estamos recibiendo. Nos gusta pensar que la gente que la vaya a ver se va a encontrar con algo realmente diferente a lo que está acostumbrada a ver, especialmente tratándose de animación stop motion.
Y sí, tengo algunas ideas para una secuela e incluso para otros proyectos en stop motion, pero lo primero es lo primero y andamos concentrados en ver si la película obtiene buenos acuerdos de distribución. En ese caso, lo siguiente vendrá después.
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jueves, 18 de octubre de 2018
Dilili à Paris
La última película de Michel Ocelot pudo verse en la sección competitiva Anima't del Festival de Sitges, donde el elegante Casino Prado sirvió precisamente como el mejor marco para una historia ambientada en el París dorado de la Belle Epoque. Una vez más, el realizador francés aplica su inconfundible estilo a una aventura protagonizada por un personaje infantil, niña en este caso, y deja los entornos africanos y asiáticos para efectuar desde el corazón de la vieja Europa un canto de reinvindicación feminista y antirracista.
En el París de la Belle Époque la pequeña kanaka Dilili recorrerá las calles de la ciudad con el fin de investigar una serie de misteriosos secuestros de chicas. Un joven repartidor, buen conocedor de la ciudad, la conducirá con su triciclo a conocer a hombres y mujeres fascinantes que les revelarán informaciones, pistas e ideas que les llevarán a dar con una tenebrosa secta, y acabarán luchando por descubrir la luz en la oscuridad y preservar la vida en común.
Ocelot transita terrenos ya habituales en sus películas como el hecho de desarrollar la trama en torno a un joven protagonista con un componente racial, una niña en este caso procedente de Nueva Caledonia, cuyo carácter despierto y osado la empujan a poner de manifiesto hechos o situaciones que plantean una o varias cuestiones con un marcado carácter social. En esta ocasión se trata de denunciar las actitudes machistas y racistas con una historia que transcurre en uno de los núcleos de mayor desarrollo cultural y científico del siglo XIX, como es París. En un sabio uso del contraste, el realizador contrapone la ciudad de la luz a la oscuridad que se esconde bajo su superficie, mostrando cómo un "Paris joli" (París bonito) puede ser también un "Paris pourri" (París podrido) como pone en boca de los miserables miembros de la secta de los Maestros Alfa. En efecto, de una parte, nos encontramos con que Dilili es una niña de Nueva Caledonia que debe sufrir los embates del racismo, disfrazado incluso bajo la capa de un disfraz pretendidamente cultural: la secuencia de inicio de la película nos la presenta en un ambiente que nos traslada a su aldea de origen, sólo para revelar que se encuentra prácticamente enjaulada a modo de atracción de feria en un recinto del zoológico. Cuando deja allí su jornada de trabajo, la joven mestiza debe seguir haciendo frente a todo tipo de comentarios sobre su origen y el color de su piel.
Por otra parte, Ocelot nos muestra una ciudad en la que junto a los esplendorosos monumentos y edificios que hicieron de la capital francesa uno de los centros con más glamour de la época, se cruzaron abundantes personalidades que coincidieron en ese momento histórico e hicieron de sus actos, pensamiento y descubrimientos hitos determinantes del progreso en los terrenos de las artes, la filosofía, la medicina o la ciencia: en el transitar de Dilili y de Orel a lo largo y ancho de París una centena de personalidades hacen su aparición, como Renoir, Monet, Degas, Picasso, Poiret, Renan, Anatole France, Claude Debussy, Erik Satie, Pasteur, Eiffel, Toulouse-Lautrec, Marcel Proust, Rodin , entre otros, y junto a ellos grandes mujeres desde Sarah Bernhardt a Jean Jaurès, o Colette, Marie Curie, Camille Claudel, Suzanne Valadon, Louise Michel ... que a menudo han resultado menos reconocidas o no han gozado de tanto reconocimiento. Con ello se pone de manifiesto de forma incontestable una evidencia a menudo no suficientemente reconocida, como es que históricamente las mujeres han sido tanto o más capaces que los hombres de hacer grandes cosas, y sin embargo han sido y son todavía a menudos víctimas de discriminación o de cosas peores, como el maltrato, como la película ejemplifica en el caso de las niñas secuestradas bajo el asfalto de París, físicamente sometidas y utilizadas como si de mobiliario se tratara en una de las escenas más chocantes del largometraje.
Aquel paseo por la galería de personajes de París constituye también, empero, uno de los principales talones de Aquiles de la película, en tanto que dificulta el progreso de la trama e impide que adquiera verdadero interés dramático hasta bien avanzado el metraje. Hasta entonces todo sucede casi como en un pase de diapositivas en torno a los bellos rincones, las artes y las personalidades de la ciudad de la luz, que deja poco margen para profundizar en ellos y para ver hacia dónde conduce la película.
Gráficamente nos encontramos con una de las principales novedades en las películas de Michel Ocelot, por cuanto que el realizador ha dejado que París hable por sí mismo al aparecer reconstruido mediante fotografías de todos los rincones y espacios de la ciudad tomadas por el propio Ocelot y retocadas a conveniencia. Es una apuesta arriesgada por cuanto que, si bien los fondos siguen revelando un sentido artístico y un buen gusto indiscutibles, el contraste de las fotografías con la sencillez de los personajes es notable, y acaba generando un efecto extraño, como si los personajes no pertenecieran a ese espacio. De hecho, es en las escenas más alejadas de ese realismo, como en las galerías bajo los cimientos de la Opera de París donde la soprano Emma Calvé entona su voz en una barca-cisne, o en la secuencia a bordo de un dirigible que acaba encantadoramente iluminado, donde más presente está el sentido de la maravilla y el colorido que caracteriza los trabajos de Michel Ocelot.
Por otro lado, el estilo sencillo y evocador del cut-out de Lotte Reiniger permanece en los personajes animados en 2D y 3D, donde la preferencia por disponer a las figuras de perfil y la sobriedad de las expresiones siguen demostrando que Michel Ocelot sigue privilegiando la simplicidad frente a los movimientos enérgicos o a la estricta observancia del peso y el equilibrio en la animación. Acaba resultando evidente que para el artista francés los personajes son principalmente un medio para contar una historia y lograr cierta composición artística, y en este sentido no será importante si, por ejemplo, un carro va tirado por caballos en 3D completamente iguales y trotando con el mismo ciclo. Al fin y al cabo, el conjunto sigue despertando la fascinación que Michel Ocelot sabe levantar visualmente en cada una de sus películas.
Lo mejor: la incontestable fuerza de su mensaje, que se despliega a lo largo de toda la película en pro de la mujer y contra la discriminación
En contra: un excesivo desfile de personajes que lastra el desarrollo de la trama y deja poco lugar a la introspección.
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En el París de la Belle Époque la pequeña kanaka Dilili recorrerá las calles de la ciudad con el fin de investigar una serie de misteriosos secuestros de chicas. Un joven repartidor, buen conocedor de la ciudad, la conducirá con su triciclo a conocer a hombres y mujeres fascinantes que les revelarán informaciones, pistas e ideas que les llevarán a dar con una tenebrosa secta, y acabarán luchando por descubrir la luz en la oscuridad y preservar la vida en común.
Ocelot transita terrenos ya habituales en sus películas como el hecho de desarrollar la trama en torno a un joven protagonista con un componente racial, una niña en este caso procedente de Nueva Caledonia, cuyo carácter despierto y osado la empujan a poner de manifiesto hechos o situaciones que plantean una o varias cuestiones con un marcado carácter social. En esta ocasión se trata de denunciar las actitudes machistas y racistas con una historia que transcurre en uno de los núcleos de mayor desarrollo cultural y científico del siglo XIX, como es París. En un sabio uso del contraste, el realizador contrapone la ciudad de la luz a la oscuridad que se esconde bajo su superficie, mostrando cómo un "Paris joli" (París bonito) puede ser también un "Paris pourri" (París podrido) como pone en boca de los miserables miembros de la secta de los Maestros Alfa. En efecto, de una parte, nos encontramos con que Dilili es una niña de Nueva Caledonia que debe sufrir los embates del racismo, disfrazado incluso bajo la capa de un disfraz pretendidamente cultural: la secuencia de inicio de la película nos la presenta en un ambiente que nos traslada a su aldea de origen, sólo para revelar que se encuentra prácticamente enjaulada a modo de atracción de feria en un recinto del zoológico. Cuando deja allí su jornada de trabajo, la joven mestiza debe seguir haciendo frente a todo tipo de comentarios sobre su origen y el color de su piel.
Por otra parte, Ocelot nos muestra una ciudad en la que junto a los esplendorosos monumentos y edificios que hicieron de la capital francesa uno de los centros con más glamour de la época, se cruzaron abundantes personalidades que coincidieron en ese momento histórico e hicieron de sus actos, pensamiento y descubrimientos hitos determinantes del progreso en los terrenos de las artes, la filosofía, la medicina o la ciencia: en el transitar de Dilili y de Orel a lo largo y ancho de París una centena de personalidades hacen su aparición, como Renoir, Monet, Degas, Picasso, Poiret, Renan, Anatole France, Claude Debussy, Erik Satie, Pasteur, Eiffel, Toulouse-Lautrec, Marcel Proust, Rodin , entre otros, y junto a ellos grandes mujeres desde Sarah Bernhardt a Jean Jaurès, o Colette, Marie Curie, Camille Claudel, Suzanne Valadon, Louise Michel ... que a menudo han resultado menos reconocidas o no han gozado de tanto reconocimiento. Con ello se pone de manifiesto de forma incontestable una evidencia a menudo no suficientemente reconocida, como es que históricamente las mujeres han sido tanto o más capaces que los hombres de hacer grandes cosas, y sin embargo han sido y son todavía a menudos víctimas de discriminación o de cosas peores, como el maltrato, como la película ejemplifica en el caso de las niñas secuestradas bajo el asfalto de París, físicamente sometidas y utilizadas como si de mobiliario se tratara en una de las escenas más chocantes del largometraje.
Aquel paseo por la galería de personajes de París constituye también, empero, uno de los principales talones de Aquiles de la película, en tanto que dificulta el progreso de la trama e impide que adquiera verdadero interés dramático hasta bien avanzado el metraje. Hasta entonces todo sucede casi como en un pase de diapositivas en torno a los bellos rincones, las artes y las personalidades de la ciudad de la luz, que deja poco margen para profundizar en ellos y para ver hacia dónde conduce la película.
Gráficamente nos encontramos con una de las principales novedades en las películas de Michel Ocelot, por cuanto que el realizador ha dejado que París hable por sí mismo al aparecer reconstruido mediante fotografías de todos los rincones y espacios de la ciudad tomadas por el propio Ocelot y retocadas a conveniencia. Es una apuesta arriesgada por cuanto que, si bien los fondos siguen revelando un sentido artístico y un buen gusto indiscutibles, el contraste de las fotografías con la sencillez de los personajes es notable, y acaba generando un efecto extraño, como si los personajes no pertenecieran a ese espacio. De hecho, es en las escenas más alejadas de ese realismo, como en las galerías bajo los cimientos de la Opera de París donde la soprano Emma Calvé entona su voz en una barca-cisne, o en la secuencia a bordo de un dirigible que acaba encantadoramente iluminado, donde más presente está el sentido de la maravilla y el colorido que caracteriza los trabajos de Michel Ocelot.
Por otro lado, el estilo sencillo y evocador del cut-out de Lotte Reiniger permanece en los personajes animados en 2D y 3D, donde la preferencia por disponer a las figuras de perfil y la sobriedad de las expresiones siguen demostrando que Michel Ocelot sigue privilegiando la simplicidad frente a los movimientos enérgicos o a la estricta observancia del peso y el equilibrio en la animación. Acaba resultando evidente que para el artista francés los personajes son principalmente un medio para contar una historia y lograr cierta composición artística, y en este sentido no será importante si, por ejemplo, un carro va tirado por caballos en 3D completamente iguales y trotando con el mismo ciclo. Al fin y al cabo, el conjunto sigue despertando la fascinación que Michel Ocelot sabe levantar visualmente en cada una de sus películas.
Lo mejor: la incontestable fuerza de su mensaje, que se despliega a lo largo de toda la película en pro de la mujer y contra la discriminación
En contra: un excesivo desfile de personajes que lastra el desarrollo de la trama y deja poco lugar a la introspección.
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martes, 16 de octubre de 2018
Chuck Steel: Night of the Trampires
El animador galés Michael Mort visitó el Festival de Sitges para presentar la primicia española de su largometraje en stop motion "Chuck Steel: Night of the Trampires", una hilarante propuesta de humor absurdo para adultos verdaderamente arriesgada pero hecha con toda la libertad del mundo, que constituye un divertido y enérgico homenaje a las películas de acción y de terror de los ochenta. Algo así como el equivalente animado de las películas de Torrente, pero con más gore y acento británico - y una rockera banda sonora con temas de Judas Priest, Marylin Martin, Saxon, Vixen, Loudness...- , que constituye todo un revulsivo en esta época del #MeToo y de lo políticamente correcto.
El Chuck Steel del título es un agente de la ley tan deslenguado como prominente es su mentón que tuvo su primera aparición en un cortometraje de 2013 también realizado en stop motion - "Raging Balls of Steel Justice" - donde repartía tortas y balas a diestro y siniestro enfrentándose casi en solitario a una banda de traficantes de armas. En la nueva película, el agente debe desentrañar un conjunto de misteriosas desapariciones que tienen lugar en Los Angeles, y para las que sólo parece tener respuesta un anciano llamado Abraham van Rental, según el cual los hechos responden al ataque de los trampiros, unos mutantes híbridos de vagabundos (tramps) y vampiros. El solitario agente no tendrá más remedio que trabajar codo con codo con van Rental si quiere llegar al fondo del problema y enfrentarse a la peor plaga que nunca se ha cernido sobre la ciudad.
Como película de adultos, resulta grato que la producción de Michael Mort no haya caído en la frecuente trampa de convertirse en una mera excusa para soltar una abundancia de exabruptos y expresiones más o menos soeces sin ningún otro fundamento que una débil línea argumental. Si bien no faltan en la película salidas de tono y declaraciones capaces de incomodar a algún colectivo, éstas quieren ser chistes ocasionales y caricaturas de ese mismo lenguaje, más que columna vertebral de una historia donde hay lugar preferente para el humor inteligente y para una trama que tan solo busca el entretenimiento con una mezcla suficientemente imaginativa de los recursos y clichés de las películas de acción de los ochenta y el terror de serie B.
Resulta hasta cierto punto desalentador no poder detenerse en todos los detalles puestos en los sets y en los numerosos puppets que artesanalmente ha construido para la película el talentoso equipo de Michael Mort, a veces fugazmente vislumbrados en las rápidas escenas de acción que se suceden a un ritmo trepidante durante la mayor parte del metraje, tanto que se necesitaría de un segundo visionado para poder fijarse un poco más en muchos de ellos. No es para menos, en la película concurren multitud de personajes cada uno de ellos construidos siguiendo los métodos del viejo oficio, sin uso de impresión digital, y cada uno de ellos dotados de unos rasgos personalísimos y perfectamente definidos, diseñados muchos de ellos en homenaje a personajes populares del cine o del espectáculo.
Por otra parte es de destacar una animación muy dinámica que se muestra tremendamente fluida, tanto en las escenas de acción como en aquellas más reposadas, y que responde en buena parte - junto a la manifiesta pericia de los animadores - a la elección de animar a 24 fotogramas por segundo en lugar de la opción por 12 que se manifiesta en ciertas películas en stop motion. De este modo, Mort consigue dotar a las escenas de una sensación más realista y natural, muy cercana al cine de imagen real, y desde luego más adecuada para el cine de acción que aspira a emular. Como contribuyen también a este resultado la multiplicidad de planos de corta duración que se suceden a un ritmo vertiginoso, algo poco frecuente en una película stop motion, donde por lo general cuesta tanto preparar un plano.
Lo mejor: una numerosa galería de personajes diseñada con esmero y riqueza de detalles para homenajear las películas de acción y de terror de los ochenta.
En contra: su caricatura del héroe macho y faltón la pueden hacer ofensiva para algún colectivo que no termine de verle la gracia a los chistes.
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El Chuck Steel del título es un agente de la ley tan deslenguado como prominente es su mentón que tuvo su primera aparición en un cortometraje de 2013 también realizado en stop motion - "Raging Balls of Steel Justice" - donde repartía tortas y balas a diestro y siniestro enfrentándose casi en solitario a una banda de traficantes de armas. En la nueva película, el agente debe desentrañar un conjunto de misteriosas desapariciones que tienen lugar en Los Angeles, y para las que sólo parece tener respuesta un anciano llamado Abraham van Rental, según el cual los hechos responden al ataque de los trampiros, unos mutantes híbridos de vagabundos (tramps) y vampiros. El solitario agente no tendrá más remedio que trabajar codo con codo con van Rental si quiere llegar al fondo del problema y enfrentarse a la peor plaga que nunca se ha cernido sobre la ciudad.
Como película de adultos, resulta grato que la producción de Michael Mort no haya caído en la frecuente trampa de convertirse en una mera excusa para soltar una abundancia de exabruptos y expresiones más o menos soeces sin ningún otro fundamento que una débil línea argumental. Si bien no faltan en la película salidas de tono y declaraciones capaces de incomodar a algún colectivo, éstas quieren ser chistes ocasionales y caricaturas de ese mismo lenguaje, más que columna vertebral de una historia donde hay lugar preferente para el humor inteligente y para una trama que tan solo busca el entretenimiento con una mezcla suficientemente imaginativa de los recursos y clichés de las películas de acción de los ochenta y el terror de serie B.
Resulta hasta cierto punto desalentador no poder detenerse en todos los detalles puestos en los sets y en los numerosos puppets que artesanalmente ha construido para la película el talentoso equipo de Michael Mort, a veces fugazmente vislumbrados en las rápidas escenas de acción que se suceden a un ritmo trepidante durante la mayor parte del metraje, tanto que se necesitaría de un segundo visionado para poder fijarse un poco más en muchos de ellos. No es para menos, en la película concurren multitud de personajes cada uno de ellos construidos siguiendo los métodos del viejo oficio, sin uso de impresión digital, y cada uno de ellos dotados de unos rasgos personalísimos y perfectamente definidos, diseñados muchos de ellos en homenaje a personajes populares del cine o del espectáculo.
Por otra parte es de destacar una animación muy dinámica que se muestra tremendamente fluida, tanto en las escenas de acción como en aquellas más reposadas, y que responde en buena parte - junto a la manifiesta pericia de los animadores - a la elección de animar a 24 fotogramas por segundo en lugar de la opción por 12 que se manifiesta en ciertas películas en stop motion. De este modo, Mort consigue dotar a las escenas de una sensación más realista y natural, muy cercana al cine de imagen real, y desde luego más adecuada para el cine de acción que aspira a emular. Como contribuyen también a este resultado la multiplicidad de planos de corta duración que se suceden a un ritmo vertiginoso, algo poco frecuente en una película stop motion, donde por lo general cuesta tanto preparar un plano.
Lo mejor: una numerosa galería de personajes diseñada con esmero y riqueza de detalles para homenajear las películas de acción y de terror de los ochenta.
En contra: su caricatura del héroe macho y faltón la pueden hacer ofensiva para algún colectivo que no termine de verle la gracia a los chistes.
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miércoles, 10 de octubre de 2018
Penguin Highway
"Penguin Highway" constituye el primer largometraje de Studio Colorido, una joven compañía de animación fundada en 2011 por el realizador de la película, Hiroyasu Ishida, y el ex-Ghibli Yōjirō Arai, que ya sorprendió con sus primeros trabajos y videoclips, con los que demostraron que poco tienen que envidiar a grandes estudios como Studio Ghibli o Studio Chizu. Los colores y el derroche de imaginación que han caracterizado a los trabajos previos del estudio vuelven a estar presentes en esta adaptación de la novela homónima de Tomihiko Morimi (Tatami Galaxy) que se pudo ver en primicia en el Festival de Sitges.
La película está protagonizada por el joven y avispado Aoyama, un estudiante en los últimos años de primaria que toma constantemente notas en su libreta y que siente cierta debilidad por "Onee-san", una chica mayor que él que trabaja en la clínica dental. La súbita aparición de una colonia de pingüinos en su pueblo provoca la inmediata curiosidad del chaval, dispuesto a desentrañar un misterio que aumenta cuando su amada lanza una lata de cola y ésta se convierte en un pingüino.
El tono alegre y simpático de esta alocada historia es uno de los elementos más atractivos de la película, cuyo guión corre a cargo de Makoto Ueda, que también firmó la adaptación al anime de The Tatami Galaxy y el guión de la película de Masaaki Yuasa "Night is Short, Walk On Girl", confirmándose como un perfecto conocedor del espíritu de las novelas de Tomihiko Morimi. Mediante una narrativa fresca y vibrante el espectador se ve arrastrado a interesarse junto a los jóvenes escolares de la película en la solución de un misterio que cada vez se ensancha más, en una misión al frente de la cual el personaje de Aoyama brilla con luz propia como paradigma del paso a la edad adulta con todo lo que ello conlleva: preguntas y aprendizajes constantes, descubrimiento del cuerpo, ambiciosos planes de futuro... Este es en realidad el tema de "Penguin Highway", donde el camino de los pingüinos es la metáfora de ese recorrido de crecimiento personal que todos debemos emprender cuando pasamos de niños a mayores, tan plagado de dudas y de ansias de experimentar que constituye una aventura donde caben tanto las alegrías y la diversión como el descubrimiento del sabor amargo del café y de las despedidas.
La construcción de los personajes, deliciosamente diseñados por Yōjirō Arai, sirve precisamente a enfocar la distinta mirada con la que los jóvenes se pueden enfrentar al reto de crecer y de descubrir cosas nuevas: desde la ignorante despreocupación de Suzuki, pasando por los temores de Uchida, o el excesivo celo de Hanamoto, hasta la actitud abierta e inquisitiva y el sentido de la maravilla de Aoyama, dispuesto a encontrar la verdad de todo y sabiendo que para ello necesitará a menudo la ayuda de los mayores.
Aunque la animación transcurre sobre fondos estáticos, revelando en este sentido cierta limitación de recursos, el diseño y los colores vívidos de aquéllos junto a la frenética y efectiva animación de los personajes - especialmente memorable en las secuencias en que intervienen los pingüinos y sobre todo en el viaje a otra dimensión - resultan en un conjunto dinámico que traslada al largometraje esa frescura que ya se respiraba en los trabajos previos de Studio Colorido.
Lo mejor: la relación entre Aoyama y Onee-san como metáfora que encarna admirablemente la pasión por el conocimiento
En contra: cierto tono filosófico que puede resultar inabarcable para algunos espectadores, especialmente los más jóvenes
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La película está protagonizada por el joven y avispado Aoyama, un estudiante en los últimos años de primaria que toma constantemente notas en su libreta y que siente cierta debilidad por "Onee-san", una chica mayor que él que trabaja en la clínica dental. La súbita aparición de una colonia de pingüinos en su pueblo provoca la inmediata curiosidad del chaval, dispuesto a desentrañar un misterio que aumenta cuando su amada lanza una lata de cola y ésta se convierte en un pingüino.
El tono alegre y simpático de esta alocada historia es uno de los elementos más atractivos de la película, cuyo guión corre a cargo de Makoto Ueda, que también firmó la adaptación al anime de The Tatami Galaxy y el guión de la película de Masaaki Yuasa "Night is Short, Walk On Girl", confirmándose como un perfecto conocedor del espíritu de las novelas de Tomihiko Morimi. Mediante una narrativa fresca y vibrante el espectador se ve arrastrado a interesarse junto a los jóvenes escolares de la película en la solución de un misterio que cada vez se ensancha más, en una misión al frente de la cual el personaje de Aoyama brilla con luz propia como paradigma del paso a la edad adulta con todo lo que ello conlleva: preguntas y aprendizajes constantes, descubrimiento del cuerpo, ambiciosos planes de futuro... Este es en realidad el tema de "Penguin Highway", donde el camino de los pingüinos es la metáfora de ese recorrido de crecimiento personal que todos debemos emprender cuando pasamos de niños a mayores, tan plagado de dudas y de ansias de experimentar que constituye una aventura donde caben tanto las alegrías y la diversión como el descubrimiento del sabor amargo del café y de las despedidas.
La construcción de los personajes, deliciosamente diseñados por Yōjirō Arai, sirve precisamente a enfocar la distinta mirada con la que los jóvenes se pueden enfrentar al reto de crecer y de descubrir cosas nuevas: desde la ignorante despreocupación de Suzuki, pasando por los temores de Uchida, o el excesivo celo de Hanamoto, hasta la actitud abierta e inquisitiva y el sentido de la maravilla de Aoyama, dispuesto a encontrar la verdad de todo y sabiendo que para ello necesitará a menudo la ayuda de los mayores.
Aunque la animación transcurre sobre fondos estáticos, revelando en este sentido cierta limitación de recursos, el diseño y los colores vívidos de aquéllos junto a la frenética y efectiva animación de los personajes - especialmente memorable en las secuencias en que intervienen los pingüinos y sobre todo en el viaje a otra dimensión - resultan en un conjunto dinámico que traslada al largometraje esa frescura que ya se respiraba en los trabajos previos de Studio Colorido.
Lo mejor: la relación entre Aoyama y Onee-san como metáfora que encarna admirablemente la pasión por el conocimiento
En contra: cierto tono filosófico que puede resultar inabarcable para algunos espectadores, especialmente los más jóvenes
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lunes, 8 de octubre de 2018
Mirai, mi hermana pequeña
La más reciente película de Mamoru Hosoda, tras su paso por la Quinzaine des Réalisateurs del Festival de Cannes y el Festival de San Sebastián, tuvo también un lugar reservado en el Festival de Sitges, donde dejó al público encantado con su delicada y poética mirada a lo que significa ser una familia desde los ojos de un pequeño niño.
El niño en cuestión es el jovencito de 4 años Kun, quien ve perdido su trono de rey de la casa cuando al hogar llegan sus padres con su hermana recién nacida Mirai, lo que derivará en lógicas situaciones de falta de atención por parte de sus padres que no harán sino acentuar los celos del pequeño hacia su nueva hermanita. Será entonces cuando dará inicio una aventura más allá de lo imaginable que permitirá a Kun encontrarse con las versiones pasadas o futuras de sus familiares más cercanos, incluida su hermana Mirai.
Como si de una peculiar versión de "Cuento de Navidad" de Charles Dickens se tratara, el patio doméstico de Kun se convierte en un portal en el que recibirá la visita de sus familiares en sus versiones del pasado o del futuro, viéndose arrastrado a diferentes situaciones cuya vivencia se convertirá en lecciones de vida para el destronado primogénito. A través de los ojos de Kun se aprende que es al fin y al cabo el núcleo familiar el que moldea y dota de una nueva individualidad a cada uno de sus miembros, definidos en su seno por el sentido de pertenencia a un grupo donde los detalles y necesidades más o menos egoístas de cada uno devienen insignificantes y cuyas raíces conforman aquella universal idea de "de tal palo, tal astilla". De igual modo que el niño aprende que él gana cuando su familia gana y que generalmente no pasará por nada por donde ya hayan pasado los demás, también se pone de manifiesto que las trastadas de nuestros hijos no son más que reflejos de situaciones muy parecidas que los padres experimentamos como niños.
Todo ello lo cuenta Hosoda a través de una bella historia muy intimista y amable, no exenta de momentos de cálido humor, cuyo desarrollo sencillo contrasta con la mayor complejidad de la película precedente, "El Niño y la Bestia", y de otros de sus anteriores trabajos. El que es uno de los realizadores de referencia de Japón ha creado para esta ocasión una refinada postal que llega al corazón y a la que no le falta la excelencia en la animación y en la definición de personajes - con los que nos podemos sentir muy identificados ya seamos padres o desde la perspectiva de los niños que hemos sido o somos - que ya damos por descontada en las películas de Hosoda, ni el sentido de la magia que transpira en sus historias.
De nuevo maravilla el nivel de la animación en las películas procedentes del estudio Chizu, donde todos los elementos, tanto los personajes como su entorno, se cuidan para dar credibilidad y dotar de vida a las escenas. En este sentido destaca la animación del joven Kun, tan impreciso en sus pasos, tan frustrado ante la aparente falta de atención de sus padres, tan temeroso ante los nuevos retos y tan cargante como puede ser un niño caprichoso, y también tan lleno de ilusión y de sentimientos. Y los que somos padres nos podemos sino sentirnos identificados con las caras de los progenitores de Kun, tanto de fastidio cuando ningún esfuerzo basta para satisfacer a un hijo como cuando se muestran extremadamente orgullosos de sus logros.
Lo mejor: el modo en que Mamoru Hosoda consigue que nos sintamos perfectamente identificados con esos instantes familiares que refleja en la película
En contra: el carácter sencillo de la trama, que puede dejar descolocado a quien se espere algo más complejo de Mamoru Hosoda.
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El niño en cuestión es el jovencito de 4 años Kun, quien ve perdido su trono de rey de la casa cuando al hogar llegan sus padres con su hermana recién nacida Mirai, lo que derivará en lógicas situaciones de falta de atención por parte de sus padres que no harán sino acentuar los celos del pequeño hacia su nueva hermanita. Será entonces cuando dará inicio una aventura más allá de lo imaginable que permitirá a Kun encontrarse con las versiones pasadas o futuras de sus familiares más cercanos, incluida su hermana Mirai.
Como si de una peculiar versión de "Cuento de Navidad" de Charles Dickens se tratara, el patio doméstico de Kun se convierte en un portal en el que recibirá la visita de sus familiares en sus versiones del pasado o del futuro, viéndose arrastrado a diferentes situaciones cuya vivencia se convertirá en lecciones de vida para el destronado primogénito. A través de los ojos de Kun se aprende que es al fin y al cabo el núcleo familiar el que moldea y dota de una nueva individualidad a cada uno de sus miembros, definidos en su seno por el sentido de pertenencia a un grupo donde los detalles y necesidades más o menos egoístas de cada uno devienen insignificantes y cuyas raíces conforman aquella universal idea de "de tal palo, tal astilla". De igual modo que el niño aprende que él gana cuando su familia gana y que generalmente no pasará por nada por donde ya hayan pasado los demás, también se pone de manifiesto que las trastadas de nuestros hijos no son más que reflejos de situaciones muy parecidas que los padres experimentamos como niños.
Todo ello lo cuenta Hosoda a través de una bella historia muy intimista y amable, no exenta de momentos de cálido humor, cuyo desarrollo sencillo contrasta con la mayor complejidad de la película precedente, "El Niño y la Bestia", y de otros de sus anteriores trabajos. El que es uno de los realizadores de referencia de Japón ha creado para esta ocasión una refinada postal que llega al corazón y a la que no le falta la excelencia en la animación y en la definición de personajes - con los que nos podemos sentir muy identificados ya seamos padres o desde la perspectiva de los niños que hemos sido o somos - que ya damos por descontada en las películas de Hosoda, ni el sentido de la magia que transpira en sus historias.
De nuevo maravilla el nivel de la animación en las películas procedentes del estudio Chizu, donde todos los elementos, tanto los personajes como su entorno, se cuidan para dar credibilidad y dotar de vida a las escenas. En este sentido destaca la animación del joven Kun, tan impreciso en sus pasos, tan frustrado ante la aparente falta de atención de sus padres, tan temeroso ante los nuevos retos y tan cargante como puede ser un niño caprichoso, y también tan lleno de ilusión y de sentimientos. Y los que somos padres nos podemos sino sentirnos identificados con las caras de los progenitores de Kun, tanto de fastidio cuando ningún esfuerzo basta para satisfacer a un hijo como cuando se muestran extremadamente orgullosos de sus logros.
Lo mejor: el modo en que Mamoru Hosoda consigue que nos sintamos perfectamente identificados con esos instantes familiares que refleja en la película
En contra: el carácter sencillo de la trama, que puede dejar descolocado a quien se espere algo más complejo de Mamoru Hosoda.
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Sitges
"Virtual Hero" se presenta en el Festival de Sitges
Movistar+ presentó ayer dentro del Sitges Film Festival ‘Virtual Hero’, su primera serie original estilo anime producida en colaboración con Zeppelin, Stories Grupo Planeta y Snofokk; y basada en una idea original de Rubius. Rubén Doblas, Rubius, acompañado del resto del equipo de la serie: Alexis Barroso, Lolita Aldea y Juan Torres, además de Domingo Corral, director de la producción original de cine y series de Movistar+; y Pilar Blasco, CEO de Endemol Shine Iberia, asistieron a la premiere de esta serie original Movistar+.
'Para mí es el proyecto más grande que he hecho', comentaba Rubius durante la presentación. 'Mis vídeos los he hecho siempre solo, pero en este proyecto he trabajado con un equipo muy grande, al que le estoy muy agradecido'. 'Quería hacer una serie de entretenimiento que los chavales recordaran en el futuro con mucho cariño, como yo recuerdo Bola del Dragón'.
'Estoy muy orgulloso de cómo han quedado los dibujos porque son muy fieles al cómic; pero a la serie le hemos añadido nuevos personajes y diseños. Lolita ha hecho un gran trabajo', explicaba Rubius. 'Dar el salto del cómic a la serie nos permitía tener más espacio para desarrollar personajes, mundos y escenarios', añadía Lolita Aldea, directora de arte de 'Virtual Hero'.
'Es una serie de humor y aventuras pero que también trata de reflejar la realidad a la que se enfrentan muchos jóvenes de hoy en día cuando se conectan a las redes sociales', afirmaba Alexis Barroso, director de 'Virtual Hero'. 'La base podría ser cómo funciona Internet y las comunidades', señalaba Rubius, y 'cómo escapar al mundo virtual no te aleja del mundo real', definía Juan Torres, guionista de la serie.
'Estoy muy contenta de haber podido trabajar en una serie en la que los personajes femeninos son chicas fuertes e inteligentes. Cuando era pequeña echaba de menos esa referencia en las series que yo veía', decía Lolita.
'Virtual Hero' cuenta las aventuras de Rubius, uno de los 100 jugadores seleccionados para probar las gafas ORV, un nuevo servicio de realidad virtual experimental.
Directamente conectadas a la red neuronal de su cerebro, las gafas ORV le trasladarán a un universo de videojuegos que parecen reales: ‘The Game Worlds’. Lo que Rubius no imagina es que forma parte de un malvado y vengativo plan urdido por Trollmask, Master de ‘The Game Worlds’, quien mantiene a los 100 jugadores retenidos en este mundo virtual para que sean testigos de su victoria sobre él. Junto a cuatro aliados inesperados - la guerrera Sakura, la alocada zombie Zombirella, el espectro ancestral Slimmer y la inteligencia artificial G4t0 -, Rubius luchará por liberar a todos del maléfico plan de Trollmask y de Demonika, su mano derecha, superando las pruebas de los diferentes mundos virtuales.
Tanto Rubius, que presta su nombre al protagonista, como Mangel, compañero de piso en la serie, pondrán las voces a disposición de la ficción animada.
La primera temporada de ‘Virtual Hero’, de 12 episodios, se estrenará completa bajo demanda en Movistar+ el próximo 12 de octubre. La segunda parte estará disponible a partir de noviembre semanalmente.
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'Para mí es el proyecto más grande que he hecho', comentaba Rubius durante la presentación. 'Mis vídeos los he hecho siempre solo, pero en este proyecto he trabajado con un equipo muy grande, al que le estoy muy agradecido'. 'Quería hacer una serie de entretenimiento que los chavales recordaran en el futuro con mucho cariño, como yo recuerdo Bola del Dragón'.
'Estoy muy orgulloso de cómo han quedado los dibujos porque son muy fieles al cómic; pero a la serie le hemos añadido nuevos personajes y diseños. Lolita ha hecho un gran trabajo', explicaba Rubius. 'Dar el salto del cómic a la serie nos permitía tener más espacio para desarrollar personajes, mundos y escenarios', añadía Lolita Aldea, directora de arte de 'Virtual Hero'.
'Es una serie de humor y aventuras pero que también trata de reflejar la realidad a la que se enfrentan muchos jóvenes de hoy en día cuando se conectan a las redes sociales', afirmaba Alexis Barroso, director de 'Virtual Hero'. 'La base podría ser cómo funciona Internet y las comunidades', señalaba Rubius, y 'cómo escapar al mundo virtual no te aleja del mundo real', definía Juan Torres, guionista de la serie.
'Estoy muy contenta de haber podido trabajar en una serie en la que los personajes femeninos son chicas fuertes e inteligentes. Cuando era pequeña echaba de menos esa referencia en las series que yo veía', decía Lolita.
'Virtual Hero' cuenta las aventuras de Rubius, uno de los 100 jugadores seleccionados para probar las gafas ORV, un nuevo servicio de realidad virtual experimental.
Directamente conectadas a la red neuronal de su cerebro, las gafas ORV le trasladarán a un universo de videojuegos que parecen reales: ‘The Game Worlds’. Lo que Rubius no imagina es que forma parte de un malvado y vengativo plan urdido por Trollmask, Master de ‘The Game Worlds’, quien mantiene a los 100 jugadores retenidos en este mundo virtual para que sean testigos de su victoria sobre él. Junto a cuatro aliados inesperados - la guerrera Sakura, la alocada zombie Zombirella, el espectro ancestral Slimmer y la inteligencia artificial G4t0 -, Rubius luchará por liberar a todos del maléfico plan de Trollmask y de Demonika, su mano derecha, superando las pruebas de los diferentes mundos virtuales.
Tanto Rubius, que presta su nombre al protagonista, como Mangel, compañero de piso en la serie, pondrán las voces a disposición de la ficción animada.
La primera temporada de ‘Virtual Hero’, de 12 episodios, se estrenará completa bajo demanda en Movistar+ el próximo 12 de octubre. La segunda parte estará disponible a partir de noviembre semanalmente.
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miércoles, 28 de marzo de 2018
Llega a los cines "Have a Nice Day"
"Have a Nice Day", la última película de animación del realizador chino Liu Jian, se presenta con un doble lanzamiento: el jueves 5 de abril con un preestreno exclusivo en Movistar+ y el viernes 6 de abril con el estreno en cines distribuida por La Aventura.
Nacido en China en 1969, Liu Jian enseña cine de animación en la Academia de Arte de China y comenzó a trabajar en animaciones en 1995, fundando Le-joy Animation Studio en 2007. Su primera y característica animación, "Piercing 1", que dibujó y animó sin más ayuda que la de una tablet, se proyectó en numerosos festivales de cine, entre ellos Holland Animation FF, Annecy International Animation FF y Hong Kong International FF. La película también ganó el premio al Mejor Largometraje Animado en la 4a edición de Asia Pacific Screen Awards.
La sinopsis de la película es la siguiente: Está a punto de caer una tormenta en una pequeña ciudad al sur de China. En un desesperado intento de encontrar dinero para solucionar la fallida cirugía plástica de su prometida, Xiao Zhang, un incauto conductor, roba una bolsa a su jefe con un millón de yuanes. La noticia sobre el robo se extiende rápidamente por la ciudad y, en el transcurso de esa noche, todo el mundo anda a la caza de Xiao Zhang y el dinero.
En este film animado de gángsters con tintes de comedia realizado de nuevo casi en solitario por Liu Jian se ofrece un torbellino neo-noir con el que consolida su estilo precursor en la animación independiente china. El director muestra una mirada entusiasta para representar los paisajes urbanos en desarrollo a través de un elenco de personajes extravagantes y agresivos que recuerdan al cine de otros enfants terribles como Tarantino.
Según el director, esta película puede verse como una pintura de paisaje que representa a la China moderna. La película retrata una historia urbana que tiene lugar en los bordes de una ciudad del sur de China, y las tendencias de rápida urbanización e industrialización en el país cambian a una pequeña ciudad como esta de manera vívida y sutil. "Lo que algunos podrían llamar surrealismo a menudo es la propia realidad allí, y eso para mí es fascinante en sí mismo" dice Liu Jian, que añade: "En la China moderna, el realismo mágico está sucediendo a nuestro alrededor casi todos los días. La vida a veces puede parecerse a una comedia surrealista llena de júbilo y autosabotaje..."
"Have a Nice Day", que compitió en Sección Oficial en el Festival de Berlín de 2017 y también en la sección oficial a competición del Festival de Sitges de ese mismo año, entre otros festivales, es también un reflejo de la corrupción actual en China, por lo que sufrió la censura por parte de sus autoridades y fue sacada de competición del Festival de animación de Annecy. La película ha ganado el Premio a la mejor película de animación en el Fantasia Film Festival y el Premio a la mejor película de ficción del Philadelphia Film Festival 2017.
Podréis encontrar nuestra crítica del largometraje aquí.
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Nacido en China en 1969, Liu Jian enseña cine de animación en la Academia de Arte de China y comenzó a trabajar en animaciones en 1995, fundando Le-joy Animation Studio en 2007. Su primera y característica animación, "Piercing 1", que dibujó y animó sin más ayuda que la de una tablet, se proyectó en numerosos festivales de cine, entre ellos Holland Animation FF, Annecy International Animation FF y Hong Kong International FF. La película también ganó el premio al Mejor Largometraje Animado en la 4a edición de Asia Pacific Screen Awards.
La sinopsis de la película es la siguiente: Está a punto de caer una tormenta en una pequeña ciudad al sur de China. En un desesperado intento de encontrar dinero para solucionar la fallida cirugía plástica de su prometida, Xiao Zhang, un incauto conductor, roba una bolsa a su jefe con un millón de yuanes. La noticia sobre el robo se extiende rápidamente por la ciudad y, en el transcurso de esa noche, todo el mundo anda a la caza de Xiao Zhang y el dinero.
En este film animado de gángsters con tintes de comedia realizado de nuevo casi en solitario por Liu Jian se ofrece un torbellino neo-noir con el que consolida su estilo precursor en la animación independiente china. El director muestra una mirada entusiasta para representar los paisajes urbanos en desarrollo a través de un elenco de personajes extravagantes y agresivos que recuerdan al cine de otros enfants terribles como Tarantino.
Según el director, esta película puede verse como una pintura de paisaje que representa a la China moderna. La película retrata una historia urbana que tiene lugar en los bordes de una ciudad del sur de China, y las tendencias de rápida urbanización e industrialización en el país cambian a una pequeña ciudad como esta de manera vívida y sutil. "Lo que algunos podrían llamar surrealismo a menudo es la propia realidad allí, y eso para mí es fascinante en sí mismo" dice Liu Jian, que añade: "En la China moderna, el realismo mágico está sucediendo a nuestro alrededor casi todos los días. La vida a veces puede parecerse a una comedia surrealista llena de júbilo y autosabotaje..."
"Have a Nice Day", que compitió en Sección Oficial en el Festival de Berlín de 2017 y también en la sección oficial a competición del Festival de Sitges de ese mismo año, entre otros festivales, es también un reflejo de la corrupción actual en China, por lo que sufrió la censura por parte de sus autoridades y fue sacada de competición del Festival de animación de Annecy. La película ha ganado el Premio a la mejor película de animación en el Fantasia Film Festival y el Premio a la mejor película de ficción del Philadelphia Film Festival 2017.
Podréis encontrar nuestra crítica del largometraje aquí.
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jueves, 11 de enero de 2018
Loving Vincent
Cuando vi de niño la película "Mary Poppins" (1964) de Robert Stevenson hubo una escena que me dejó razonablemente alucinado y que ha permanecido siempre en mi recuerdo: aquella en la que la mágica niñera y los niños se adentran con Bert en unos cuadros que hay dispuestos en el suelo y se pasean por su mundo; admito que siempre sentí envidia hacia semejante habilidad. Por ello me encontré plenamente satisfecho cuando el visionado de "Loving Vincent" en el pasado Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges me permitió gozar de una experiencia semejante. Que a nadie le quepa duda: la que constituye la primera película de cine pintada al óleo va a constituir seguramente una de las películas más sorprendentes que se podrán ver en las salas de proyección. Estad preparad@s para entrar en un cuadro cuyas pinceladas no se secan.
"Loving Vincent", cuyo título recoge la fórmula con la que el pintor Vincent van Gogh finalizaba las numerosas cartas dirigidas a su hermano Theo, es el primer largometraje de la realizadora Dorota Kobiela, co-escritora y co-directora del mismo junto a su esposo Hugh Welchman, fundador de BreakThru Films y ganador del Oscar por el corto" Peter and the Wolf". Para el que iba a ser su sexto corto animado, finalmente realizado como largometraje, Dorota se propuso combinar sus pasiones por la pintura y por el cine mediante la titánica tarea de ejecutar una película en torno a Vincent van Gogh cuyos fotogramas (más de 65000) resultaran a partir de lienzos pintados uno a uno al óleo por un equipo de 125 pintores que replicarían el estilo del célebre artista holandés y que permitirían que sus cuadros hablaran para indagar en los últimos años de vida de Van Gogh, muerto trágicamente a la edad de 37 años. En cualquier caso, la película no es un documental, o en todo caso huye del formato de documental clásico: a partir de la correspondencia intercambiada por el artista neerlandés con su hermano Theo y de las investigaciones en torno a su figura, los realizadores idean una trama cuasi detectivesca para hacer un esbozo de los últimos años en la vida de Van Gogh, estableciendo una suerte de investigación sobre las circunstancias de su misteriosa muerte que sirve también para hacer un homenaje a las pinturas de la mejor época del artista.
La historia de "Loving Vincent" empieza en verano de 1891, un año después de que el pintor apareciera en la pensión Ravoux de Auvers-sur-Oise con un balazo en el pecho que le provocó la muerte, dejando sin resolver la cuestión de si fue un suicidio o un homicidio. El joven Armand, hijo del cartero Joseph Roulin, con quien Van Gogh tuvo una estrecha amistad, recibe de su padre el encargo de entregar en mano en Paris una carta al hermano de su amigo, pero al no encontrar rastro de Theo, que murió poco tiempo después que su hermano, acude a Auvers - lugar donde la obra del pintor fue más productiva - para investigar sobre las circunstancias que rodearon la muerte del artista. Allí coincide con la gente con la que el artista tuvo un contacto regular al final de su vida: el doctor Gachet, su hija Marguerite Gachet, a la que pintó tres veces, y la hija del dueño de la posada en la que Van Gogh murió, Adeline Ravoux.
Desde luego resulta una forma inventiva de acercarse a la vida y obra del atormentado pintor, aunque finalmente no aporta a la cuestión objeto de investigación respuestas enteramente conclusivas y el hecho de desarrollarse en torno a la investigación sobre la muerte de Van Gogh, con la participación de personajes que estuvieron en la vida del artista en un momento en que éste se encuentra ya fallecido, puede despistar del verdadero objetivo de la película de explicar la vida de aquél y de dejar que sean sus obras las que hablen.
En cualquier caso sus obras hablan en la película, ¡sin duda que lo hacen! Lo mejor incontestablemente de la cinta de Kobiela y Welchman es la recreación de los cuadros de Van Gogh mediante la animación. Hasta 31 cuadros representados parcialmente y otros 94 con un aspecto muy cercano al original son la base de "Loving Vincent", cuyas escenas se combinan con algunos flashbacks en blanco y negro que reproducen el pasado del artista a modo de fotografías animadas. En sus personajes y sus entornos encontramos recreaciones de los numerosos retratos y pinturas de paisajes de aquella época del pintor, como "El Dormitorio en Arlés", los retratos del Dr. Paul Gachet y de su hija, de Louise Chevalier, de Père Tanguy, de Adeline Ravoux, de Joseph y Armand Roulin, o de personas como el Viejo y el Barquero, la pieza "Campo de Trigo con Cuervos", o "Campos en Cordeville", entre muchos otros.
La película fue inicialmente rodada con actores para después ser rotoscopiada mediante la pintura a mano por artistas profesionales de todo el mundo, y siguiendo el estilo del pintor homenajeado, en lienzos al óleo que han ido formando la película fotograma a fotograma. Este proceso de animación, que se ha construido de un modo parecido a la técnica del stop motion, integra deliciosamente las interpretaciones de los actores en los cuadros. Pero no sólo los actores se mueven, se animan, a través de los lienzos pintados y convertidos en fotograma, sino que lo hacen cada una de las pinceladas de los cuadros, obteniendo una de las películas más sorprendentes de los últimos tiempos. La magia de la película dota de vida a los cuadros de Van Gogh y en una experiencia maravillosa nos permite adentrarnos y vivir en ellos, al integrarlos en un volumen y un tiempo que explora cómo podrían ser en diferentes momentos del día, según diferentes condiciones atmosféricas o lo que había a lado y lado de lo que nos permite ver el cuadro.
No os dejéis perder esta experiencia, que es fruto de una tarea inmensa de amor al arte y al cine de animación y donde cada fotograma es por derecho propio una obra de arte.
Lo mejor: la forma en que las pinceladas de los cuadros de Vincent van Gogh adquieren vida a través de cada uno de los fotogramas de la película.
En contra: la trama distrae del verdadero protagonista de la película, que debiera ser Van Gogh y su obra.
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"Loving Vincent", cuyo título recoge la fórmula con la que el pintor Vincent van Gogh finalizaba las numerosas cartas dirigidas a su hermano Theo, es el primer largometraje de la realizadora Dorota Kobiela, co-escritora y co-directora del mismo junto a su esposo Hugh Welchman, fundador de BreakThru Films y ganador del Oscar por el corto" Peter and the Wolf". Para el que iba a ser su sexto corto animado, finalmente realizado como largometraje, Dorota se propuso combinar sus pasiones por la pintura y por el cine mediante la titánica tarea de ejecutar una película en torno a Vincent van Gogh cuyos fotogramas (más de 65000) resultaran a partir de lienzos pintados uno a uno al óleo por un equipo de 125 pintores que replicarían el estilo del célebre artista holandés y que permitirían que sus cuadros hablaran para indagar en los últimos años de vida de Van Gogh, muerto trágicamente a la edad de 37 años. En cualquier caso, la película no es un documental, o en todo caso huye del formato de documental clásico: a partir de la correspondencia intercambiada por el artista neerlandés con su hermano Theo y de las investigaciones en torno a su figura, los realizadores idean una trama cuasi detectivesca para hacer un esbozo de los últimos años en la vida de Van Gogh, estableciendo una suerte de investigación sobre las circunstancias de su misteriosa muerte que sirve también para hacer un homenaje a las pinturas de la mejor época del artista.
La historia de "Loving Vincent" empieza en verano de 1891, un año después de que el pintor apareciera en la pensión Ravoux de Auvers-sur-Oise con un balazo en el pecho que le provocó la muerte, dejando sin resolver la cuestión de si fue un suicidio o un homicidio. El joven Armand, hijo del cartero Joseph Roulin, con quien Van Gogh tuvo una estrecha amistad, recibe de su padre el encargo de entregar en mano en Paris una carta al hermano de su amigo, pero al no encontrar rastro de Theo, que murió poco tiempo después que su hermano, acude a Auvers - lugar donde la obra del pintor fue más productiva - para investigar sobre las circunstancias que rodearon la muerte del artista. Allí coincide con la gente con la que el artista tuvo un contacto regular al final de su vida: el doctor Gachet, su hija Marguerite Gachet, a la que pintó tres veces, y la hija del dueño de la posada en la que Van Gogh murió, Adeline Ravoux.
Desde luego resulta una forma inventiva de acercarse a la vida y obra del atormentado pintor, aunque finalmente no aporta a la cuestión objeto de investigación respuestas enteramente conclusivas y el hecho de desarrollarse en torno a la investigación sobre la muerte de Van Gogh, con la participación de personajes que estuvieron en la vida del artista en un momento en que éste se encuentra ya fallecido, puede despistar del verdadero objetivo de la película de explicar la vida de aquél y de dejar que sean sus obras las que hablen.
En cualquier caso sus obras hablan en la película, ¡sin duda que lo hacen! Lo mejor incontestablemente de la cinta de Kobiela y Welchman es la recreación de los cuadros de Van Gogh mediante la animación. Hasta 31 cuadros representados parcialmente y otros 94 con un aspecto muy cercano al original son la base de "Loving Vincent", cuyas escenas se combinan con algunos flashbacks en blanco y negro que reproducen el pasado del artista a modo de fotografías animadas. En sus personajes y sus entornos encontramos recreaciones de los numerosos retratos y pinturas de paisajes de aquella época del pintor, como "El Dormitorio en Arlés", los retratos del Dr. Paul Gachet y de su hija, de Louise Chevalier, de Père Tanguy, de Adeline Ravoux, de Joseph y Armand Roulin, o de personas como el Viejo y el Barquero, la pieza "Campo de Trigo con Cuervos", o "Campos en Cordeville", entre muchos otros.
La película fue inicialmente rodada con actores para después ser rotoscopiada mediante la pintura a mano por artistas profesionales de todo el mundo, y siguiendo el estilo del pintor homenajeado, en lienzos al óleo que han ido formando la película fotograma a fotograma. Este proceso de animación, que se ha construido de un modo parecido a la técnica del stop motion, integra deliciosamente las interpretaciones de los actores en los cuadros. Pero no sólo los actores se mueven, se animan, a través de los lienzos pintados y convertidos en fotograma, sino que lo hacen cada una de las pinceladas de los cuadros, obteniendo una de las películas más sorprendentes de los últimos tiempos. La magia de la película dota de vida a los cuadros de Van Gogh y en una experiencia maravillosa nos permite adentrarnos y vivir en ellos, al integrarlos en un volumen y un tiempo que explora cómo podrían ser en diferentes momentos del día, según diferentes condiciones atmosféricas o lo que había a lado y lado de lo que nos permite ver el cuadro.
No os dejéis perder esta experiencia, que es fruto de una tarea inmensa de amor al arte y al cine de animación y donde cada fotograma es por derecho propio una obra de arte.
Lo mejor: la forma en que las pinceladas de los cuadros de Vincent van Gogh adquieren vida a través de cada uno de los fotogramas de la película.
En contra: la trama distrae del verdadero protagonista de la película, que debiera ser Van Gogh y su obra.
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viernes, 1 de diciembre de 2017
Lu Over the Wall
La película ganadora del Premio Cristal de Annecy 2017, que se proyectó en el pasado Festival de Cine Fantástico de Sitges, demuestra una vez más la poderosa habilidad del realizador de "Mind Game" para sorprender al espectador con el estilo totalmente libre que aplica tanto a la animación como en lo insólito de sus historias. En esta ocasión el director japonés nos presenta una nueva obra maestra que propone apartar los prejuicios para ser feliz.
"Lu Over the Wall" se desarrolla en un pequeño pueblo marítimo llamado Rocasombra donde prácticamente no se concibe otro trabajo que no tenga que ver con la pesca. En este ambiente vive Kai, un joven apasionado de la música que se encuentra deprimido y totalmente fuera de lugar a pesar de que cuenta con algunos compañeros que le admiran por los temas que es capaz de componer ... hasta que un día gracias a su música conoce a una pequeña sirena llamada Lu que revolucionará su vida y progresivamente la de todos sus vecinos, a pesar de que las sirenas levantan temores entre muchos de los habitantes del pueblo, convencidos de que aquéllas presagian desastres y de que son responsables de algunas desapariciones.
Poderosamente emocional y asentada en una formalidad narrativa más evidente que en "Mind Game" o en la más reciente "Night is Short, Walk on Girl", la nueva propuesta de Masaaki Yuasa desarrolla una genial película de aventuras y amistad adolescente para convencernos, siempre con humor y a través de un personaje tan entrañable como la sirena Lu, de que es imprescindible apartar las sombras que proyectan todo tipo de prejuicios (prejuicios contra lo diferente, prejuicios porque otro es mejor que uno mismo...) si se aspira realmente a ser feliz. En este sentido, el realizador nipón utiliza el mundo submarino como una metáfora que nos llama a estar dispuestos a descubrir siempre con una actitud abierta lo que yace debajo.
Igualmente, la música y el baile son contemplados por Masaaki Yuasa como la máxima expresión de esa actitud abierta en cuanto conllevan un acto de soltarse, de dejarse ir.. y de olvidar así los prejuicios y las preocupaciones que nos atenazan. De este modo, es así que esta forma de expresión convierte la película en un canto al poder sanador, socializador y reivindicativo de la música.
Si existe una musa de la animación está claro que ésta tiene preferencia por poseer el alma y la mano de Masaaki Yuasa de forma absoluta. El modo en que el realizador exprime todas las posibilidades de la animación de un modo que a veces parece caprichoso y caótico, pero que en el fondo está empleado con todo el sentido, no hace más que confirmar la genialidad de un hombre que es capaz de crear en 2D increíbles planos secuencia en que toda la escena gira y se revuelve con una maestría pasmosa y acto seguido combinarlos con animaciones en bucle cargados de comicidad y dulce alegría. La belleza de las imágenes creadas para la película y la libertad aplicada a la animación conforman pura poesía que nos recuerdan porqué es capaz de llegarnos a gustar tanto la animación que proviene de Japón, y en especial de un creador tan original y rompedor como Masaaki Yuasa.
Lo mejor: la bellísima secuencia en que Kai es arrastrado por Lu al fondo del mar.
En contra: el infantilismo de ciertas escenas podría echar para atrás a algún purista del cine más serio
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"Lu Over the Wall" se desarrolla en un pequeño pueblo marítimo llamado Rocasombra donde prácticamente no se concibe otro trabajo que no tenga que ver con la pesca. En este ambiente vive Kai, un joven apasionado de la música que se encuentra deprimido y totalmente fuera de lugar a pesar de que cuenta con algunos compañeros que le admiran por los temas que es capaz de componer ... hasta que un día gracias a su música conoce a una pequeña sirena llamada Lu que revolucionará su vida y progresivamente la de todos sus vecinos, a pesar de que las sirenas levantan temores entre muchos de los habitantes del pueblo, convencidos de que aquéllas presagian desastres y de que son responsables de algunas desapariciones.
Poderosamente emocional y asentada en una formalidad narrativa más evidente que en "Mind Game" o en la más reciente "Night is Short, Walk on Girl", la nueva propuesta de Masaaki Yuasa desarrolla una genial película de aventuras y amistad adolescente para convencernos, siempre con humor y a través de un personaje tan entrañable como la sirena Lu, de que es imprescindible apartar las sombras que proyectan todo tipo de prejuicios (prejuicios contra lo diferente, prejuicios porque otro es mejor que uno mismo...) si se aspira realmente a ser feliz. En este sentido, el realizador nipón utiliza el mundo submarino como una metáfora que nos llama a estar dispuestos a descubrir siempre con una actitud abierta lo que yace debajo.
Igualmente, la música y el baile son contemplados por Masaaki Yuasa como la máxima expresión de esa actitud abierta en cuanto conllevan un acto de soltarse, de dejarse ir.. y de olvidar así los prejuicios y las preocupaciones que nos atenazan. De este modo, es así que esta forma de expresión convierte la película en un canto al poder sanador, socializador y reivindicativo de la música.
Si existe una musa de la animación está claro que ésta tiene preferencia por poseer el alma y la mano de Masaaki Yuasa de forma absoluta. El modo en que el realizador exprime todas las posibilidades de la animación de un modo que a veces parece caprichoso y caótico, pero que en el fondo está empleado con todo el sentido, no hace más que confirmar la genialidad de un hombre que es capaz de crear en 2D increíbles planos secuencia en que toda la escena gira y se revuelve con una maestría pasmosa y acto seguido combinarlos con animaciones en bucle cargados de comicidad y dulce alegría. La belleza de las imágenes creadas para la película y la libertad aplicada a la animación conforman pura poesía que nos recuerdan porqué es capaz de llegarnos a gustar tanto la animación que proviene de Japón, y en especial de un creador tan original y rompedor como Masaaki Yuasa.
Lo mejor: la bellísima secuencia en que Kai es arrastrado por Lu al fondo del mar.
En contra: el infantilismo de ciertas escenas podría echar para atrás a algún purista del cine más serio
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jueves, 23 de noviembre de 2017
Have a Nice Day
Lo que no pudo proyectarse en el Festival de Animación de Annecy pudo verse con ocasión del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, aunque finalmente la película de Liu Jian consiguió levantar mayor interés por el revuelo causado por la cuestionable retirada que sufrió del cartel del certamen francés debido a presiones procedentes de China y por ser la primera película de animación de aquel país que ha sido seleccionada para competir en la Berlinale que por el valor intrínseco de la cinta.
Nos encontramos con una película coral con influencias muy tarantinianas, en la línea de películas como "Pulp Fiction" o "Jackie Brown", que se construye sobre un drama cargado de humor negro - no siempre comprensible para el espectador occidental - en torno a un conductor que le roba un millón de yuanes chinos a su jefe mafioso para arreglarle a su novia los desperfectos de una mala cirugía plástica, lo que le valdrá estar perseguido por un asesino a sueldo y toda una ristra de personajes que buscan apoderarse como sea de la codiciada fortuna.
El director, Liu Jian, sitúa la acción en barrios marginales, pobres y oscuros que ofrecen una imagen enfermiza de la realidad china - seguramente algo que ha incomodado a las autoridades del país, entregadas a imponer la lectura de un escenario de normalidad -, una realidad que trasciende machaconamente al estar protagonizada la aventura por una galería de personajes igualmente tétricos y decadentes que se enredan en largas conversaciones en torno a la pobreza de sus perspectivas económicas y sociales, sus necesidades de consumo y la extrema necesidad de progresar en otro nivel social, por lo que necesitan extremadamente el botín, aunque esté en manos de un familiar lejano. La acción que se espera de las escenas de violencia y persecuciones de esta propuesta, en principio arriesgada, queda sin embargo ahogada por un ritmo parsimonioso no siempre elegante (como un plano extenuantemente aburrido que muestra la corriente de un río, u otro en que contemplamos a un personaje durmiendo diríase que durante toda la duración de su cabezadita) que alentece la película hasta acabar con ella.
El estilo de la animación, hay que decirlo, contribuye sobremanera al empobrecimiento del ritmo y del interés de la cinta. De hecho, hablar de 'animación' en el caso de "Have a Nice Day" sería mucho decir; sería mucho más acertado presentarlo como un cómic ligeramente animado puesto que los movimientos de los personajes son mínimos. Incluso en los casos en que hay alguna animación no se despliega siempre de forma cuidada, y sorprende por ejemplo ver a un lagarto cruzando las vías de un tren sin ni siquiera levantar las patas para sortear los raíles.
Todo ello convierte a "Have a Nice Day" en una curiosidad pasajera que hace bueno el dicho de "mucho ruido y pocas nueces".
Lo mejor: el tono jocoso de los enredos con los que se plantea una historia de crímenes y mafia.
En contra: un ritmo extremadamente lento que mata el interés que pueda esconder la película.
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Nos encontramos con una película coral con influencias muy tarantinianas, en la línea de películas como "Pulp Fiction" o "Jackie Brown", que se construye sobre un drama cargado de humor negro - no siempre comprensible para el espectador occidental - en torno a un conductor que le roba un millón de yuanes chinos a su jefe mafioso para arreglarle a su novia los desperfectos de una mala cirugía plástica, lo que le valdrá estar perseguido por un asesino a sueldo y toda una ristra de personajes que buscan apoderarse como sea de la codiciada fortuna.
El director, Liu Jian, sitúa la acción en barrios marginales, pobres y oscuros que ofrecen una imagen enfermiza de la realidad china - seguramente algo que ha incomodado a las autoridades del país, entregadas a imponer la lectura de un escenario de normalidad -, una realidad que trasciende machaconamente al estar protagonizada la aventura por una galería de personajes igualmente tétricos y decadentes que se enredan en largas conversaciones en torno a la pobreza de sus perspectivas económicas y sociales, sus necesidades de consumo y la extrema necesidad de progresar en otro nivel social, por lo que necesitan extremadamente el botín, aunque esté en manos de un familiar lejano. La acción que se espera de las escenas de violencia y persecuciones de esta propuesta, en principio arriesgada, queda sin embargo ahogada por un ritmo parsimonioso no siempre elegante (como un plano extenuantemente aburrido que muestra la corriente de un río, u otro en que contemplamos a un personaje durmiendo diríase que durante toda la duración de su cabezadita) que alentece la película hasta acabar con ella.
El estilo de la animación, hay que decirlo, contribuye sobremanera al empobrecimiento del ritmo y del interés de la cinta. De hecho, hablar de 'animación' en el caso de "Have a Nice Day" sería mucho decir; sería mucho más acertado presentarlo como un cómic ligeramente animado puesto que los movimientos de los personajes son mínimos. Incluso en los casos en que hay alguna animación no se despliega siempre de forma cuidada, y sorprende por ejemplo ver a un lagarto cruzando las vías de un tren sin ni siquiera levantar las patas para sortear los raíles.
Todo ello convierte a "Have a Nice Day" en una curiosidad pasajera que hace bueno el dicho de "mucho ruido y pocas nueces".
Lo mejor: el tono jocoso de los enredos con los que se plantea una historia de crímenes y mafia.
En contra: un ritmo extremadamente lento que mata el interés que pueda esconder la película.
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jueves, 9 de noviembre de 2017
Yo-Kai Watch: La Película
La primera película para cine basada en la exitosa franquicia creada por Akihiro Hino y desarrollada por la compañía LEVEL-5 - que narra las aventuras de un niño poseedor de un reloj especial que le permite descubrir e invocar a los misteriosos Yo-kai para resolver los problemas que suelen causar - llega finalmente a España casi tres años después de ser estrenada en Japón bajo el título "Yo-kai Watch: Tanjō no Himitsu da Nyan!" y tras pasar por el Festival Internacional de Cine Fantástico de Cataluña. Los fans de los videojuegos y la serie podrán ver en pantalla grande a sus personajes más carismáticos en una aventura no exenta de humor cuyo mayor valor reside en juntar en el mismo episodio a un gran número de yo-kais ya conocidos por los seguidores del show televisivo.
Dirigida por Shigeharu Takahashi y Shinji Ushiro, la película se centra en los orígenes de la saga a partir de un incidente que podría suponer el fin de la amistad entre los humanos y los Yo-kai: el reloj de Nathan ha desaparecido y éste casi no se acuerda de los traviesos espíritus con quienes había congeniado hasta el momento... hasta que es perseguido por un enorme Meganyan que le recuerda que los Yo-kai son reales. Con la ayuda de sus fieles compañeros, Whisper y Jibanyan, Nathan viajará al pasado, donde tendrá que derrotar a Yo-kai malvados que decidieron romper el vínculo de amistad con los humanos, y donde conocerá a su abuelo y descubrirá cómo se creó el primer Yo-kai Watch.
El punto de partida es sin duda el aspecto más original de la película, al plantear cómo serían las cosas si Nathan nunca hubiera tenido su reloj, pero pronto se abandona la potencialidad de la idea cuando prontamente el protagonista es capaz de interactuar con Whisper y Jibanyan, aún sin su artilugio, y con el resto de Yo-kais. A partir de ahí, el largometraje retoma el espíritu juguetón y positivamente bobo de la serie infantil para trazar una aventura hasta cierto punto entretenida, aunque con un target bastante focalizado hacia los seguidores de la franquicia, que bien podría haber quedado como un capítulo más del formato televisivo si se efectuara una síntesis de su argumento prescindiendo de partes excesivamente lentas, y si no fuera porque el formato cinematográfico permite poner en escena a casi todo el elenco de Yo-kais que los fans de la serie conocen bien en una intensa batalla en la que hasta Whisper dará a conocer su lado más combativo.
Visualmente la película no ofrece ningún valor añadido al de la serie televisiva, al limitarse casi a la misma paleta de colores y el mismo tipo de animación que aquélla, y que no forma parte precisamente de los mejores ejemplos de buena animación que provienen de Japón. Como mucho, la producción se atreve a mostrar algunos elementos de 3D integrados en la animación en 2D que en todo caso resultan visualmente pobres teniendo en cuenta lo que se puede ofrecer hoy en día. Sin embargo, sí que es una buena oportunidad para ver en acción a buena parte de los Yo-Kais que se han visto hasta ahora en los juegos y en televisión.
Lo mejor: los fans de los juegos y la serie podrán ver en acción de forma simultánea a un buen número de los Yo-kai más carismáticos
En contra: está muy orientada a los seguidores de la franquicia y la experiencia no es muy distinta a ver un episodio de televisión.
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Dirigida por Shigeharu Takahashi y Shinji Ushiro, la película se centra en los orígenes de la saga a partir de un incidente que podría suponer el fin de la amistad entre los humanos y los Yo-kai: el reloj de Nathan ha desaparecido y éste casi no se acuerda de los traviesos espíritus con quienes había congeniado hasta el momento... hasta que es perseguido por un enorme Meganyan que le recuerda que los Yo-kai son reales. Con la ayuda de sus fieles compañeros, Whisper y Jibanyan, Nathan viajará al pasado, donde tendrá que derrotar a Yo-kai malvados que decidieron romper el vínculo de amistad con los humanos, y donde conocerá a su abuelo y descubrirá cómo se creó el primer Yo-kai Watch.
El punto de partida es sin duda el aspecto más original de la película, al plantear cómo serían las cosas si Nathan nunca hubiera tenido su reloj, pero pronto se abandona la potencialidad de la idea cuando prontamente el protagonista es capaz de interactuar con Whisper y Jibanyan, aún sin su artilugio, y con el resto de Yo-kais. A partir de ahí, el largometraje retoma el espíritu juguetón y positivamente bobo de la serie infantil para trazar una aventura hasta cierto punto entretenida, aunque con un target bastante focalizado hacia los seguidores de la franquicia, que bien podría haber quedado como un capítulo más del formato televisivo si se efectuara una síntesis de su argumento prescindiendo de partes excesivamente lentas, y si no fuera porque el formato cinematográfico permite poner en escena a casi todo el elenco de Yo-kais que los fans de la serie conocen bien en una intensa batalla en la que hasta Whisper dará a conocer su lado más combativo.
Visualmente la película no ofrece ningún valor añadido al de la serie televisiva, al limitarse casi a la misma paleta de colores y el mismo tipo de animación que aquélla, y que no forma parte precisamente de los mejores ejemplos de buena animación que provienen de Japón. Como mucho, la producción se atreve a mostrar algunos elementos de 3D integrados en la animación en 2D que en todo caso resultan visualmente pobres teniendo en cuenta lo que se puede ofrecer hoy en día. Sin embargo, sí que es una buena oportunidad para ver en acción a buena parte de los Yo-Kais que se han visto hasta ahora en los juegos y en televisión.
Lo mejor: los fans de los juegos y la serie podrán ver en acción de forma simultánea a un buen número de los Yo-kai más carismáticos
En contra: está muy orientada a los seguidores de la franquicia y la experiencia no es muy distinta a ver un episodio de televisión.
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viernes, 15 de septiembre de 2017
Animación en el 50º Festival de Sitges
Entre el 5 y el 15 de octubre próximos el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya celebrará su 50ª edición en Sitges, que dará cabida una vez más, como parte importante del evento, a un buen número de largometrajes y cortos de animación. Ya se conoce en gran parte la relación de producciones animadas que este año formarán parte de la programación del festival, por lo que a continuación haremos un repaso de las mismas, sin perjuicio de que más adelante podamos dar a conocer alguna incorporación de última hora.
Anima't, la sección del festival dedicada por entero a los largometrajes de animación, cuenta este año con una programación muy asiática integrada por las siguientes películas:
Asimismo, en la sección Brigadoon se proyectará la película "El Caso de Hana y Alice" (2015) de Shunji Iwai (Japón). Pensada como una precuela de la película "Hana y Alice" que se estrenó once años antes Shunji Iwai decidió recuperar a los personajes para contar una nueva historia sobre ellas, que estaría rodada en animación rotoscópica. En esta ocasión Alice se enamora perdidamente de un chico llamado Masashi, y su amiga de instituto Hana intenta ayudarla para que puedan estar juntos, pero a la vez ella también se ve atraida por el chico. Un día Masashi se da un golpe en la cabeza y empieza a sufrir amnesia, momento que Hana aprovecha para convencerle de que es su novia y Alice es su ex. A partir de ese momento, un divertido y enrevesado triángulo amoroso pondrá a prueba la amistad de Hana y Alice.
Otra importante sección para los amantes de la animación, Anima't Curts, ofrecerá los siguientes cortometrajes:
Por último hay que mencionar también que en el marco del festival se desarrollará por segundo año la experiencia Samsung Sitges Cocoon, que ofrecerá a los espectadores impactantes y terroríficas experiencias inmersivas gracias a los contenidos audiovisuales de Samsung Gear VR. Cada espectador dispondrá de una butaca, un dispositivo Samsung Gear VR con Galaxy S7 y unos auriculares que le permitirán explorar nuevos mundos y sumergirse de lleno en la acción de la realidad virtual, decidiendo dónde quiere dirigir su mirada en cualquier momento del relato. La sala Samsung Sitges Cocoon ofrece una selección de experiencias artísticas y tecnológicas de corte fantástico que han cautivado ya a públicos de todo el mundo. La selección de cortos programados abarcará los distintos campos del género fantástico, desde el terror más clásico a piezas de animación de corte familiar. Entre las piezas animadas se podrá ver "The Rose and I" de Penrose Studios, una historia para todos los públicos sobre la amistad, el amor y la pérdida que evoca “El Principito” de Saint-Exupéry. Por otra parte, "Sisters" es una escalofriante pieza de animación 3D que incluye todos los elementos típicos de las casas encantadas. A pesar de su sencillez formal, los sustos y botes en la butaca están garantizados para los amantes de lo sobrenatural.
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Anima't, la sección del festival dedicada por entero a los largometrajes de animación, cuenta este año con una programación muy asiática integrada por las siguientes películas:
- A Silent Voice, de Naoko Yamada (Japón). Tras haber recibido una gran acogida en su país de origen y su paso por el Festival de Annecy, llegará también a Sitges esta película que adapta el manga de Yoshitoki Oima, donde Shoko, una chica sorda que de niña sufrió bullying en su escuela, se encuentra con que Shoya, uno de los chicos que más se metió con ella, vuelve en su busca años después arrepentido por lo que hizo y dispuesto a pedirle disculpas. La cinta ganó el Japan Movie Critics Award correspondiente a la Mejor Animación del Año y promete sumergirnos bajo una oleada de emociones.
- Ancien and The Magic Tablet, de Kenji Kamiyama (Japón). El director de las series "Ghost in the Shell: Stand Alone Complex" y "Moribito, guardián del espíritu sagrado" y de la película "009 Re: Cyborg" firma esta cinta familiar donde Kokone no puede permanecer despierta: aparte de robarle tiempo de estudio, sus siestas resultan aún más molestas al traer con ellas extraños sueños de un reino mágico asolado por máquinas en guerra que sugieren secretos de familia que han permanecido durmientes durante años. ¿Qué son esas fantasías que a la vez acercan y alejan a Kokone de su familia? La película promete revelar una aventura con varias capas donde se mostrará que a veces los opuestos —estar despierto y soñando, el pasado y el futuro — están más relacionados de lo que parece.
- Big Fish & Begonia, de Xuan Liang y Chun Zhang (China). Podremos ver por fin este referente de la animación china que, producido a lo largo de 12 laboriosos años y combinando varias técnicas - animación en 2D tradicional y digital, 3D, pintura sobre cristal... -, narra la historia que se establece entre Chun, un ser celestial que al cumplir los 16 años es enviada al mundo de los humanos como un delfín, y Kun, un chico que le salva la vida pero pierde la suya al hacerlo, por lo que con ayuda de su amigo Qiu aquélla tratará de revivir el espíritu de Kun como agradecimiento.
- Fireworks, Should We See it from the Side or the Bottom?, dirigida por Nobuyuki Takeuchi (Japón). Un tipo de animación japonesa heredera del éxito de "Your Name", aunque basada en la película de imagen real homónima dirigida por Shunji Iwai. La historia tiene lugar un día durante las vacaciones de verano y gira en torno a un grupo de chicos que quieren ver una traca de fuegos artificiales desde el faro de su ciudad para comprobar si parecen planos al mirarlos desde un lado. Mientras, uno de estos chicos, Norimichi, recibe una propuesta de su querida Nazuna para huir con ella.
- Loving Vincent, de Dorota Kobiela y Hugh Welchman (Polonia/Reino Unido). La primera película realizada al óleo en la historia del cine: Las pinturas de Vincent Van Gogh se animan en esta pieza de rotoscopia creada mediante 65000 fotogramas pintados al óleo por 115 artistas procedentes de toda Europa, para contar la misteriosa vida del pintor a través de las cartas que frecuentemente escribía a su hermano menor Theo. La película fue galardonada con el Premio del Público del pasado festival de Annecy.
- Lu Over the Wall, de Masaaki Yuasa (Japón). Tras haber recibido el máximo galardón de Annecy es un lujo poder tener en Sitges esta película escrita y dirigida por el realizador de "Mind Game" donde Kai, un chico que vive en un pueblo pesquero, se hace amigo de una sirena a quien le encanta cantar y bailar, pero que levanta temores entre los habitantes del pueblo, convencidos de que las sirenas presagian el desastre.
- Mutafukaz, de Run y Shojiro Nishimi (Francia). Se trata de una coproducción de la compañía francesa Ankama, creadora de las exitosas sagas de videojuegos Dofus y Wakfu y del universo Krosmoz, y el japonés Studio 4ºC (Mind Game, Tekkonkinkreet). La película adapta el célebre cómic francés del mismo nombre, creado por Guillaume 'RUN' Renard y editado por Ankama, cuyas historias se desarrollan en el mundo fantástico de Dark Meat City. Su protagonista es Angelino, un perdedor que pasa sus días en una cochambrosa habitación de hotel y sobrevive a base de pequeños atracos, cuando no está pasando el tiempo haciendo zapping hasta dar con los torneos de catch mejicano que tanto le gustan; hasta que un día un banal accidente con una scooter le va a dotar de poderes sobrenaturales y le va a sumergir en un huracán de infortunios en que se encontrará mezclado con hombres de negro armados hasta los dientes, bandas de todo tipo, justicieros mejicanos e incluso viciosas entidades cósmicas.
- Night is Short, Walk on Girl, de Masaaki Yuasa (Japón). El director de "Mind Game" estará en Sitges por partida doble con este largometraje que ha estrenado también este año y que se acerca todavía más al estilo de la película que le lanzó a la fama en cuanto a lo alocado de su ritmo y sus ocurrencias. Es una película romántica de corte fantástico, basada en la novela homónima de Tomihiko Morimi, cuya historia se desarrolla en Kyoto y sigue a un estudiante a punto de diplomarse, llamado Sempai, que se enamora de una estudiante novata a su cargo.
- Tehran Taboo, de Ali Soozandeh (Alemania, Austria). A partir de las vicisitudes de tres mujeres y un hombre cuyas vidas se cruzan en la metrópolis iraniana, gira en torno al silencio que nadie quiere romper en la sociedad iraní con respecto a los tabús que todos condenan pero que se pueden ver a la simple luz del día, tales como las drogas, la prostitución, el sexo o el adulterio, convertidos en secretos a voces dentro de un régimen teocrático y opresivo. Producida por Celluloid Dreams, la película combina la captura de movimiento de actores reales y la animación dibujada a mano y digitalizada.
Asimismo, en la sección Brigadoon se proyectará la película "El Caso de Hana y Alice" (2015) de Shunji Iwai (Japón). Pensada como una precuela de la película "Hana y Alice" que se estrenó once años antes Shunji Iwai decidió recuperar a los personajes para contar una nueva historia sobre ellas, que estaría rodada en animación rotoscópica. En esta ocasión Alice se enamora perdidamente de un chico llamado Masashi, y su amiga de instituto Hana intenta ayudarla para que puedan estar juntos, pero a la vez ella también se ve atraida por el chico. Un día Masashi se da un golpe en la cabeza y empieza a sufrir amnesia, momento que Hana aprovecha para convencerle de que es su novia y Alice es su ex. A partir de ese momento, un divertido y enrevesado triángulo amoroso pondrá a prueba la amistad de Hana y Alice.
Otra importante sección para los amantes de la animación, Anima't Curts, ofrecerá los siguientes cortometrajes:
- (Full Time) Job, de Gilles Cuvelier (Francia). Una historia muda en 2D que con sorna pone de relieve lo fútil de poner reparos a un trabajo, por extraño que parezca, cuando lo insólito es tener un empleo en los tiempos que vivimos.
- Cerulia, de Sofía Carrillo (México). La maestra de la animación de muñecos teje una historia de reminiscencias, temores infantiles y afecciones familiares en torno a una mujer que quiere emprender un viaje que la llevará lejos del hogar donde creció, a pesar de que sus recuerdos y sus abuelos se lo impiden.
- Fatcula, de Martinus Klemet (Estonia). El animador estonio regresa a Anima't con una historia delirante de vampirismo y cirugía estética repleta de humor negro en la que el dueño de un gimnasio ve amenazado su negocio.
- Hybrids, de Florian Brauch, Matthieu Pujol, Kim Tailhades, Yohan Thireau y Romain Thirion (Francia). Un prodigioso trabajo de especulación fantástica que se pregunta cómo serían las leyes de la naturaleza en una vida marina evolucionada a partir de la adaptación a la contaminación extrema.
- I Think You're a Little Confused, de Iku Owaka (Japón). Unas salchichas protagonizan este corto basado en un cuento de los hermanos Grimm que combina el lenguaje del stop-motion infantil con el terror y el humor.
- I Want Pluto To Be A Planet Again, de Marie Amachoukeli y Vladimir Mavounia-Kouka (Francia). Uno de ciencia ficción chiflada descrito como un romance transhumanista del futuro cercano donde Marcus, un joven de origen humilde y H- se enamora perdidamente de un H+.
- L'Ogre, de Laurène Braibant (Francia). Un gigante acomplejado por su tamaño se priva de comer para evitar alcanzar un tamaño descomunal que comprometa su lugar en la sociedad, hasta que un banquete de negocios pone a prueba su verdadera naturaleza.
- La Casa de Colores, de Nicolás Villarreal (Argentina). El autor de "Pasteurizado" y "Nieta" presenta en esta ocasión una bella y emotiva historia centrada en una jovencita que cree que está siendo seguida por árboles después de ver un show en la TV y a la vez está fascinada por la casa que ha visto en la pantalla, hasta el punto de convencer a su madre para vivir allí.
- La Nuit Je Danse Avec la Mort, de Vincent Gibau (Francia). En una noche de fiesta con sus amigos, un joven decide tomar una droga psicodélica y emprende un viaje lleno de altibajos, euforias y ansiedades, felicidad y terror.
- My World, de Miyako Makio (Singapur). Artístico corto realizado en dibujo sobre papel y basado en la idea de que cada pequeña acción tiene un impacto en el universo: el mecanismo que da la vida está viejo y deteriorado, pero un día una pequeña chispa despierta a la criatura que, con un pequeño gesto, devolverá la vida al mundo.
- Nocturne, de Anne Breymann (Alemania). Por la noche unas extrañas criaturas se reúnen en el bosque para apostar, poniendo en riesgo lo más valioso para ellas. Alucinante corto en stop motion.
- Pépé le morse, de Lucrèce Andreae (Francia). El Premio del Público de Annecy se lo llevó este cortometraje que se desarrolla sobre una playa sombría y ventosa donde una familia despide los restos del abuelo, formando un extraño poema fantástico en torno a la vida y la muerte de nuestros ancianos.
- Play Boys, de Vincent Lynen (Bélgica). Hilarante y corrosivo corto sobre los tópicos en torno a los machitos, los coches y las armas, realizado mediante diversas técnicas.
- Red Ash, de Yuta Sano (Japón). El primer corto de Studio 4ºC financiado vía Kickstarter presenta un mundo futurista donde los “Nanorace” (Nano Raza), personas cuyos genes contienen nanomáquinas que les otorgan habilidades especiales, son controlados y sufren el perjuicio de los "Purerace” (Raza Pura), los seres humanos normales. Beck, un cazador legendario con el poder de “Red Ash”, tiene como objetivo continuar con el procedimiento quirúrgico para convertirse en Purerace. Junto al gran mecánico pero tímido Tyger, utilizan su máquina paralela para viajar al viejo mundo, haciendo trabajos peligrosos. Un día, de repente se encuentran con Call, una chica perseguida por el dúo de Safari y Stripe. Call, Beck y Tyger viajan juntos al mundo relojería. Pero Safari, Stripe, y su líder Deny, los persiguen tenazmente y están finalmente en condiciones de hacer su ataque a Beck y sus amigos.
- Scratchy, de Marv Newland (Canadá). Todo rasca en la nueva locura del genio de la animación responsable de "Bambi Meets Godzilla".
- Splendida Moarte Accident, de Sergiu Negulici (Rumanía). Corto animado mediante diversas técnicas (stopmotion, dibujo sobre papel, 2D digital y 3D) donde un hombre emprende un viaje en busca del autor de una carta de amor escrita hace 70 años, lo que le llevará a grandes momentos de la historia del siglo XX.
- The Nose, de Jooim Kim (Corea del Sur). Es la historia de una mujer que busca desesperadamente la nariz que le han implantado mediante cirugía plástica y que acaba de perder justo antes de tener una importante entrevista de trabajo.
- Valley of White Birds, de Cloud Yang (China). Un corto del estudio Wolf Smoke Animation donde el joven Sheng renace tras un tortuoso viaje a la búsqueda del pájaro blanco, en el que se enfrenta a su propia culpa y a sus miedos.
- Viva el Rey, de Luis Téllez (México). Animación con muñecos para una historia que su autor describe como la posguerra en un tablón de ajedrez.
Fuera de competición se proyectará también el corto en 3D "Cocolors" de Toshihisa Yokoshima (Japón), un trabajo del estudio Kamikaze Douga que cuenta una historia ambientada en un mundo postapocalíptico subterráneo donde viven los refugiados tras la explosión del monte Fuji y donde un niño llamado Fuyu sueña con salir al exterior, esperando ver un mundo donde los colores todavía existen.
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