viernes, 7 de abril de 2017

El Bebé Jefazo

Berreos a altas horas de la noche, leche a demanda, exigencias de atención constante... y demás vicisitudes similares son experiencias a las que se ven abocados hasta el agotamiento los sufridos padres y madres, y a su modo, las hermanas y hermanos, de esas dulces criaturitas llamadas.. bebés. La escritora e ilustradora Marla Frazee supo verlo con original buen humor en su libro "The Boss Baby", en el que la llegada de un bebé al hogar de una joven pareja es contemplada metafóricamente como la irrupción de un trajeado y exigente directivo de empresa capaz de organizarlo, o desorganizarlo, todo según sus necesidades o cambios de humor, a pesar de su reducido tamaño. Y es precisamente la novela de Frazee la que ha servido de inspiración a esta nueva película de Dreamworks Animation titulada "El Bebé Jefazo", que ofrece una entretenida historia para toda la familia cargada de inteligentes situaciones cómicas.


Dirigida por Tom McGrath (Madagascar, Megamind, Madagascar 3: De Marcha por Europa) a partir de un guión de Michael McCullers, la película introduce el elemento del hermano mayor - inexistente en el libro de Marla Frazee - y le da el protagonismo, tomando el punto de vista de un niño cuyo mundo queda totalmente alterado por la llegada de un hermanito: Tim es un imaginativo niño de 7 años cuya vida es perfecta junto a sus padres hasta el día en que todo cambia de forma radical al llegar un adorable bebé que hace que a sus padres se les caiga la baba, y que se convierte en el dueño de la casa. Mientras trata de recuperar la atención de sus padres, perdida frente a un bebé que se le aparece vestido con traje y maletín de ejecutivo, Tim descubrirá el diabólico plan que maquina el director general de la empresa de mascotas Puppy Co. Los dos hermanos tendrán que unirse entonces como una verdadera familia para restablecer el orden del mundo y demostrar que el amor se puede compartir.
La película se revela como una astuta y original comedia en su tratamiento del impacto que entraña la llegada al hogar de un nuevo bebé y de las situaciones de rivalidad entre hermanos que puede suponer cuando existen más retoños en la familia. Es así que la trama sabe beneficiarse poderosamente de la desbordada imaginación de Tim y de la descarada personalidad del bebé jefazo, elementos que dan lugar a un sinfin de situaciones cómicas, algunas de ellas sencillamente geniales como la invasión 'zombi' de los bebés o la persecución en vehículos infantiles tras una cinta de grabación, al tiempo que logra alcanzar también instantes de entrañable emotividad comparables a los de alguna película de Pixar. Son precisamente las secuencias centradas en la lucha de egos y el progresivo entendimiento entre Tim y el bebé las que aportan lo mejor del largometraje, que sin embargo descarrila completamente en el tramo correspondiente a la misión en Puppy Co. A partir de ese punto la película pierde chispa considerablemente y se convierte en una hiperactiva aventura, vista y repetida mil veces en otras producciones, donde el moméntum queda disuelto al perderse la concentración en el verdadero conflicto de la historia.


El diseño visual es también uno de los aspectos llamativos de la película, no tan sólo por los logros evidentes en iluminación y texturas que la sitúan a un nivel cercano al de Pixar, sino también al servirse vestida de un colorido aspecto vintage, como las propias ilustraciones de Frazee, que además casa muy bien con un diseño de personajes y una animación que expresamente quieren reivindicar los cartoons clásicos de artistas como Chuck Jones, Bob Clampett o Mary Blair, con los que crecieron McGrath y buena parte de su equipo. En este sentido es significativo que el bebé jefazo recuerde poderosamente a Elmer Gruñón, el archienemigo de Bugs Bunny, y sorprendente cómo se ha conseguido replicar en la animación 3D el nivel de expresividad y plasticidad tan propio de los dibujos animados en 2D de la UPA y de los Looney Tunes de toda la vida de un modo que en general aquélla no había conseguido en toda su extensión hasta ahora, a salvo quizás de la película "Del Revés" de Pixar. Tal como los estudios de la oscarizada película habían empezado a explorar con las emociones que habitaban la cabeza de Riley, los responsables de "El Bebé Jefazo" no se han cortado a la hora de forzar la elasticidad y la potencialidad  de los cuerpos, los ojos y las bocas de sus personajes para potenciar todas las posibilidades expresivas, uno de los recursos más agradecidos de la animación, precisamente como se hacía en la vieja escuela.
Una querencia por los dibujos clásicos que se refleja también en el frecuente recurso a grafismo en 2D e incluso directamente a animación 2D que se hace tanto en la intro del largometraje como a lo largo de su desarrollo y en los créditos finales. Parece previsible que no tardaremos en ver la serie 2D basada en los personajes de la película.


Lo mejor: el espíritu de los dibujos clásicos hábilmente replicado en la animación de los personajes, que brilla especialmente en la actuación de ese descarado bebé con corbata.
En contra: la película flojea claramente en originalidad y chispa en el segundo tramo, al perder de vista precisamente la premisa con la que arranca tan bien.

1 comentario:

  1. A mi me parecio buenisima por lo hilarante que es a veces y sobre todo por la critica social que tiene. Es que es verdad mascotas vs hijos...

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