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martes, 3 de abril de 2018

Animando una transformación: de Luis a Buñuel

En torno al mes de octubre de este año se estrenará en las salas de cine españolas de la mano de Wanda Films una de las producciones de animación españolas en 2D que más expectación e interés están levantando nacionalmente y en Europa: se trata de la película "Buñuel en el Laberinto de las Tortugas", basada en la novela gráfica de Fermín Solís y dirigida por Salvador Simó, a partir de un guión de Eligio Montero, y con producción a cargo de Manuel Cristóbal y José Fernández de Vega. Precisamente el realizador y el director de sonido del largometraje, Juan Ferro, estuvieron en la reciente edición del Festival Animac en Lleida,  donde tuvieron la amabilidad de atender a este medio para hablar en profundidad sobre la película.


Le preguntamos en primer lugar al director Salvador Simó, ¿Qué cuenta la película?
Es una película de animación para adultos que trata temas de adultos, centrada en el momento en que Luis Buñuel empezó a rodar el documental de las Hurdes. Al mismo tiempo es una ficción porque de esa época no hay material suficiente como para hacer un documental de todo lo que pasó, con lo cual nos hemos permitido el lujo de interpretar nosotros la historia como nos parecía. Sí que hay cosas reales: el tema de la película es una historia de amistad entre Ramón Acín y Luis Buñuel. Ramón Acín era un artista de Huesca polifacético, anarquista, una persona encantadora que en el momento en que Luis Buñuel no tenía dinero para poder realizar el documental de las Hurdes después de haber realizado dos películas como "El Perro Andaluz" y "La Edad de Oro" - que habían estado prohíbidas y habían sido un escándalo que habían provocado que nadie le diera dinero - le dijo entre copas que si le tocaba la lotería él le pagaría la película. Y a las tres semanas le tocó la lotería y efectivamente Ramón cumplió su palabra  y le dio 20.000 pesetas de aquella época para que hiciera la película. Y esa es una historia de amistad que nosotros queremos contar: es una historia entre ellos dos en la que Ramón acabó adoptando un protagonismo muy importante - él era un artista bastante desconocido y espero que después de la película lo sea algo menos, porque era una persona entrañable. Todo lo demás... bueno, hay cosas que pasaron y otras que no pasaron y nos las hemos inventado. De entre todos los personajes que intervinieron en la historia hemos eliminado a los que no fueron esenciales y nos hemos centrado en cuatro personajes, que son Luis Buñuel, Éli Lotar, Pierre Unik - un poeta surrealista y periodista francés que trabajó junto a Buñuel en el documental - y Ramón Acín. Éli Lotar fue quien le presentó a Buñuel el proyecto al caer en sus manos una tesis sobre las Hurdes realizada por Maurice Legendre y publicada en 1927 donde contaba lo que ocurría allí realmente, y estaba buscando a un realizador español que pudiera realizar la película.
En cualquier caso, lo importante es que el espectador cuando vaya a ver la película se lo pase bien y encuentre ocasión para reír y para llorar.

Como director, acercarte a plasmar un momento en la vida de un realizador tan conocido universalmente como es Luis Buñuel, ¿qué tipo de aproximación te ha llevado a hacer?
Me alegro de que me hagas esta pregunta. Yo estudié dirección de cine de imagen real y conocí a Luis Buñuel como persona a quien le gusta el cine y como estudiante que le respetaba, pero cuando me propusieron hacer la película, pues claro, me planteé ¿cómo la haces? Y llegó un momento en que mi cabeza hizo un clic y dije "no, esto no puede ser así", y le perdí totalmente el respeto a Buñuel y supe decir "no voy a hacer una película sobre Luis Buñuel, sino que voy a hacer una película sobre Luis, de treinta y dos años".
La historia cuenta el momento en el que Luis estaba realizando el documental sobre las Hurdes, remarcando que nosotros hacemos una película sobre Luis, no sobre Buñuel. Lo digo porque nosotros conocemos a un Luis Buñuel después de haber hecho muchas películas, pero esa persona no es el Luis Buñuel que nosotros presentamos; nosotros presentamos a un artista que tenía 32 años, que acababa de hacer un par de películas que habían ido de aquella manera, y sí que habían tenido mucho revuelo, pero no era un director de renombre ni era el director que más tarde fue. En las Hurdes entró Luis y salió Buñuel. Las Hurdes fue un rodaje que significó mucho para él, de alguna manera las dos películas que había realizado antes estaban muy influenciadas por Dalí, basadas en un surrealismo de la imagen, del ser por ser: cuando Dalí y Buñuel hacían brainstorming, las ideas que valían eran las que no tenían ningún tipo de explicación, y eso era la esencia del surrealismo, hacer este tipo de historias mentales. Después de las Hurdes, cuando diecisiete años más tarde Buñuel hizo su primera película de autor hizo "Los Olvidados", que no deja de ser una consecuencia de "Las Hurdes", y a partir de entonces el surrealismo de Buñuel es un surrealismo más basado en el hombre, más basado en la sensación y en lo que piensa la persona, en lo que siente. Por eso es un surrealismo que nos llega tanto. Yo creo que ese cambio se produjo precisamente en las Hurdes, porque vio la miseria de la gente y vio que, a pesar de que mucha gente diga que no, había gente que moría de hambre.
Creo que como director o como artista, o como persona que tiene que contar una historia, tienes que poner parte de tí mismo en esa historia para hacértela tuya; y yo lo he hecho en esta película porque de alguna manera Luis Buñuel estaba buscando su propio camino, su propia forma de hacer cine, y para mí esta es mi primera película - no la primera vez que dirijo, pero sí mi primera película - y también yo estaba buscando mi propia forma de hacer cine, mi propio lenguaje. Entonces, esa ha sido un poco la forma que yo he tenido de identificarme con el personaje, salvando las distancias, y de poner parte de mí dentro de esa historia. Ya no es sólo la historia de Luis Buñuel, sino que también hay un trozo de mí dentro de esa historia.
Es lo que decía al principio, perderle un poco el respeto. Otra cosa hubiera sido si me hubieran dicho que hiciera la historia de cuando Luis Buñuel rodó "Viridiana".. lo cual me lo hubiera puesto más difícil. Pero claro, no hablamos aún del Luis Buñuel que todos conocemos; sí tenía el carácter y buena parte de la personalidad que tendría más tarde - no cambió tanto - pero aún vemos sólo una parte de lo que sería Luis Buñuel.
En la definición de quien fue Luis Buñuel fue determinante aquel documental rodado en las Hurdes. Yo creo que para alguien que en aquella época fue a rodar aquello ... y no olvidemos que Buñuel pertenecía a una familia pudiente - si bien no era rico y tenía un pensamiento un tanto de izquierdas - y no le faltaba el dinero en forma de pensión que le pasaba su madre y vivía en París, ir a rodar a las Hurdes y ver lo que vió tuvo que ser muy impresionante.


¿Por qué se ha elegido la animación como formato para contar esta historia, teniendo en cuenta su carácter realista y cuasi documental?
Desde un principio, tanto Manuel Cristóbal como yo, tuvimos muy claro que tenía que ser una historia de animación tradicional en 2D. Efectivamente hoy en día existen los medios para que una historia se pueda contar de una forma u otra. "El Libro de la Selva" es una película que está hecha toda digitalmente, no hay historia que no puedas contar. Lo que pasa es que la animación da un look, da una sensación, y aproxima a ver las cosas de una manera diferente de lo que se ve en imagen real, que se interpreta como algo que existe; lo que ves en animación es imaginación, es mucho más fácil meterte en el mundo de una película de animación porque tú ya sabes que lo que vas a ver no existe: es una historia que yo te voy a contar. Es como cuando te sentabas de pequeño y te contaban un cuento; del mismo modo, tú ya sabes que te van a contar un cuento y estás preparado para sumergirte en ese imaginario.
La animación nos ha permitido un poco tirar de lo que nos apetecía, puesto que hoy en día podemos utilizar lo que nos guste cuando queramos. Mucha iluminación está escogida dependiendo de la secuencia, dependiendo de qué personajes hay.. Hemos utilizado muchas veces el color para transmitir al espectador la sensación que queremos que tenga. Hay cosas que pasan de día, otras bajo un cielo tormentoso, incluso el tipo de nubes que hay... todo eso no está puesto de manera caprichosa sino que está pensado para que funcione con lo que nosotros queremos transmitir.
De hecho, utilizamos incluso partes de imagen real: cada vez que los personajes miran a través de la cámara vemos lo que están viendo ellos, que son las imágenes del documental real. Con lo cual esto le da una pincelada de realidad a la parte de animación y al conjunto de la historia.
Uno de los objetivos que teníamos cuando nos planteamos hacer esta película en animación tradicional fue utilizar todas las nuevas tecnologías y todas las formas que hay de hacer cine, para intentar olvidarnos de que estábamos realizando una película de animación y empezar a pensar que estábamos haciendo una película. Porque muchas veces, como persona que empezó dibujando y animando, nos perdemos en lo maravilloso que es un plano y nos olvidamos de la historia que hay que contar. Por eso empezamos a trabajar en este proceso todos, incluido el director de animación, Manolo Galiana, que es un animador tradicional espectacular que ha hecho un trabajo increíble en esta historia, y lo que empezamos a hacer fue adaptar el diseño de la película a lo que queríamos y podíamos hacer. Y el planteamiento ha sido, si la película fuera en imagen real ¿cómo lo haríamos? Y este concepto lo hemos aplicado a todo, a fotografía, al sonido, a la grabación de las voces, a la música, etc. Porque respondía a la filosofía de que estamos haciendo una película, no una película de animación.

Desde el punto de vista de la producción ha supuesto montar un estudio de animación que como tal no había realizado antes ningún largometraje de animación ¿Qué retos ha supuesto?
Ha sido un reto importante porque empezamos desde cero, pero hay que ver los retos siempre desde un punto de vista positivo, y en este sentido ha permitido hacernos el estudio a la medida para plantear la producción en base al presupuesto que teníamos, el tiempo que teníamos y lo que queríamos hacer. Ha habido obviamente momentos más difíciles, puesto que montando un estudio desde cero hay gente que no te conoce, o no sabes si los artistas querrán venir, y hemos tenido que tirar mucho de contactos, pero al final el equipo que hemos tenido ha sido muy profesional, la gente ha trabajado con muchas ganas y el resultado es de primera calidad. La película ha sido una coproducción entre el estudio The Glow en Almendralejo, Sygnatia desde Madrid y Submarine, que es un estudio que está en Amsterdam y asumió parte de la animación, y ahora también dentro de poco Hampa Studio también trabajará con nosotros.

De hecho habéis conseguido atraer a un equipo creativo muy potente que incluye a Manolo Galiana, José Manuel Piñero, José Luis Ágreda ...
Sí, José Manuel Piñero nos ha ayudado como director de layout, con lo cual hemos podido hacer muchas cosas que eran innovadoras y poco usuales, intentando darle a la animación tradicional un punto más para lograr un 2D y medio e implementar el lenguaje cinematográfico de la animación tradicional saliendo un poco de las limitaciones que existían antes con ciertos movimientos de cámara y trabajando la película desde el punto de vista de una película de imagen real. Y eso lo engloba todo, no sólo la imagen sino también la música, el sonido.. engloba muchas cosas. Y en este sentido José Luis Ágreda- director de arte - es un diseñador espectacular a quien debemos agradecer que la película sea tan bonita como está y que nos ha dado unos diseños increíbles.
El tipo de animación que hemos escogido funciona con el arte que hizo José Luis Ágreda en conjunto con Manolo Galiana - director de animación - para encontrar un estilo de animación que fuera bien con el tipo de película que queríamos hacer. No fue fácil porque era una animación que estaría pensada para un tipo de diseño, pero nos iba a permitir hacer una animación mucho más económica y que quedara bien, basada mucho más en las poses que en el movimiento, buscando un estilo de animación diferente.

El diseño de personajes, en particular, ha sufrido varios cambios desde los primeros inicios de la preproducción y las primeras imágenes que vimos al inicio han cambiado bastante respecto del aspecto final.
En el momento en que nos sentamos a hacer el diseño de producción evidentemente tuvimos que deshacernos de todo lo que teníamos antes y adaptar el diseño a lo que puedes hacer e intentar hacerlo lo mejor que puedas. Y eso es lo que hicimos con José Luis: ver qué tipo de animación queríamos hacer y que los diseños funcionaran con ese tipo de animación. Si hubiéramos utilizado personajes tipo Disney para el tipo de animación que queríamos hacer hubiera sido un desastre; el tipo de animación marca mucho el diseño que tienes que hacer. Con Manolo y José Luis hemos trabajado muy compenetrados para poder sacar el máximo partido a la animación que queríamos hacer y que nos podíamos permitir con los diseños que hizo José Luis. Ese esfuerzo de diseño es muchas veces el trabajo que no se ve pero que hace posible que la animación funcione y que se le pueda sacar el máximo partido.
Va a ser una animación realista en la medida en que la historia está protagonizada por personas humanas, pero todo está muy medido para entender ese realismo dentro de una sencillez que funcione. Intentamos que los personajes actúen como lo harían en imagen real, pero obviamente no van a mostrar la multitud de detalles que exige la imagen real, como igualmente tampoco se va a ver una animación cartoon.



En el planteamiento semejante al de una producción de imagen real que se ha escogido para el largometraje resultó muy interesante charlar con el director de sonido, Juan Ferro. ¿Cómo habéis planteado el diseño de sonido para la película?
El planteamiento del director desde el principio fue complejo y particular porque lo que buscaba en todo momento era transmitir una sensación de película de imagen real. El tono desde el principio fue tratar la película como una película de imagen real, dotarla de cierto realismo y de cierta complejidad que se desprende muchas veces del sonido de la imagen real. El primer paso para lograrlo fue una particularidad en la forma de grabación de las voces: reprodujimos las secuencias de la película en el estudio de grabación como si los personajes estuviesen interpretando; habitualmente el diálogo en una película de animación se graba para cada personaje por separado, de pie con el guión sobre un atril, y en nuestro caso la película se actuó, las secuencias se pusieron en escena en un estudio donde grabamos el sonido como se suele grabar en una película de imagen real, con pistas, micrófonos de pértiga, y con los actores y actrices interpretando las secuencias físicamente.
Cuando se está animando un diálogo resulta rico atrapar cualquier matiz que se pueda apreciar en el diálogo, y precisamente cuando ese diálogo se hace rígido desde un atril resulta más pobre en matices que cuando se hace actuando, por muy bien que lo hagan los actores; el cuerpo se mueve, la caja torácica se mueve, la respiración es distinta... cuando se está interpretando con la actuación.
Otra particularidad afecta al diseño de sonido de la película, que también se enfoca con una aproximación al sistema de una película de imagen real, o sea, en ambientes muy complejos, tratando de transmitir la complejidad de sonidos de las Hurdes, trabajando además de con editores de sonido con un sonidista de la naturaleza para dar la máxima verosimilitud posible al ambiente de las Hurdes de aquellos años, dotándola de la personalidad propia de la fauna y la flora de aquellos años y grabando los elementos que son característicos o icónicos dentro de la película, como los ambientes parisinos, casi como lo haríamos para una película de imagen real, con complejidad, con matices. Evitamos en cierta manera el sonido típico de la animación, en el que se sintetiza un poco, y nos embarcamos en este experimento que busca dotar de complejidad atmosférica y ambiental a la película, y acercarla de este modo más a un largometraje de imagen real que a una película de animación.

¿Incluso puede ser que tenga una aproximación documental?
Sí exactamente. La idea un poco es dotarlo de cierto sonido documental, sí. De hecho lo que estamos experimentando justamente va a ser sonorizar de alguna manera las imágenes documentales, que en la película van a ser un poco como la visión subjetiva de la cámara. Entonces, vamos a dotar a esas imágenes documentales por primera vez de sonido, con la idea de acercar en un punto determinado la película de animación y esas imágenes documentales.

¿Qué referencias habéis tomado aparte de las que habéis encontrado en el centro de documentación de las Hurdes y en el propio cómic de Fermín Solís? ¿Ha habido algún aspecto que os haya obligado a imaginar cómo fue?
Lo que sí hemos hecho ha sido intentar pensar cómo sonarían esos lugares y qué sonidos podrían llegar a aparecer en esos lugares en ese momento. También hemos investigado el sonido real que habría tenido la cámara original que se usó en el rodaje para dotar de realismo a esa cámara, o qué música tenía la película "La Edad de Oro" que aparece también en la película, buscando cuál era el sonido original de la música que sonaba en la sala de proyección... todo para dotar de realismo a las situaciones y elementos de la película. En cuanto a lo que fueron las Hurdes es muy difícil imaginar el sonido que tendrían en aquel momento por lo que hemos hecho aquella investigación más bien naturalista para aislar esos elementos que hoy día están muy mezclados con la civilización pero que bien podrían sonar de forma más pura por aquel entonces.

¿Musicalmente qué tratamiento se va a dar a la película?
Aquí hablo por boca de Arturo Cardelús, que es el músico, y del director Salvador Simó, pero creo que la música va a tratar de transmitir la emoción que pasa por el interior de los personajes y el ritmo de cada una de las secuencias. En este sentido la música va a ser un poco como el interior de Luis Buñuel, tratando de transmitir un poco lo que pasaba por el interior de Luis, y también de Ramón Acín.
En este caso, excepto en algunos pasajes, no hay en la música una intención documental, sino que va a cumplir una función primordialmente emocional.
De hecho la película va a tener una aproximación muy ambigua: muchas veces uno no sabe si está en un sueño de Luis, si está en un recuerdo, si está en la realidad.. y esa frontera difusa del surrealismo va a estar todo el tiempo sobrevolando la película. Es una película donde la intención documental muchas veces pasa por lo sonoro y por la relación de algunas imágenes, pero que tiene mucho de emocional y de onírico también.


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jueves, 11 de mayo de 2017

Buñuel en el Laberinto de las Tortugas presente en el Animation Day in Cannes

Tal como avanzábamos hace unos días, el largometraje de animación en 2D "Buñuel en el laberinto de las tortugas", que narra el rodaje por Luis Buñuel del documental Tierra sin Pan en Las Hurdes, estará presente en el Festival de Cannes participando en el Animation Day in Cannes, donde se podrán ver podrán ver las primeras secuencias animadas de la película precisamente en un festival muy ligado a la figura de Luis Buñuel. El evento, que tendrá lugar el próximo día 23 de mayo, tiene como objetivo facilitar la promoción de la animación durante el evento cinematográfico más importante del mundo.


El director Salvador Simó, con una amplia experiencia en animación, dirige su primera película después de trabajar en efectos visuales en proyectos internacionales como "El Libro de la Selva", ganadora del Oscar a los mejores efectos visuales en 2017, "Las Crónicas de Narnia" o "El Príncipe de Persia".
La película es una adaptación de la novela gráfica homónima de Fermín Solís y el guión está adaptado por Eligio Montero y el propio director. La producción corre a cargo de Manuel Cristóbal y José Fernández de Vega con Javier Espada como productor asociado y experto en la figura de Luis Buñuel.
La producción del largometraje se está realizando en Extremadura, la misma región en la que Buñuel rodó su documental hace casi 100 años, y que acoge a la empresa extremeña The Glow Animation Studio situada en Almendralejo.
Las productoras involucradas son Sygnatia, The Glow Animation Studio y la holandesa Submarine. La película cuenta con la participación de TVE, Movistar+, Canal Extremadura, Aragón TV y y el apoyo del ICAA, CREA SGR, la Junta de Extremadura y el Espacio Global de Emprendimiento de Almendralejo. La película cuenta con la distribución internacional de Latido Films y estará disponible a principios de 2018.


El director español Luis Buñuel tiene una conexión especial con Cannes, festival en el que no solo ganó el premio a mejor director con "Los Olvidados2 en 1951, sino que una de las salas del festival lleva su nombre. Además el Festival de Cannes recuerda este año a Luis Buñuel y exhibirá dentro de su sección de clásicos una copia remasterizada en 4K de la película "Belle de Jour".

Las otras películas presentes en el evento serán "Release from Heaven" de Seyed Vahid Olyaee, y "Junod" de Shinichiro Kimura. La primera, dirigida por Ali Noori Oskouei y realizada mediante variadas técnicas de animación, está ambientada en un país destrozado por la guerra donde vive una profesora de escuela y escritora llamada Sareh, que acompañando a dos estudiantes en la búsqueda de su padre, trata de tranquilizarles durante el viaje contándoles historias; cuando el grupo descubre una cueva exacta a la de una de las historias de Sareh, ésta se encuentra con que el héroe que imaginaba existe, y se pondrá a buscarlo, convirtiéndose ella misma en una heroína a ojos de sus estudiantes. Y "Junod", producida en Studio Hibari por Shizuko Tsuya y dirigida por Shinichiro Kimura, se basa en una historia real del doctor suizo Marcel Junod, que en 1945 se convirtió en jefe de la delegación de la Cruz Roja en Japón e, impactado por la devastación provocada por la bomba de Hiroshima, se implicó al máximo en buscar alivio y tratamientos para las víctimas, un esfuerzo del que se convertirán en testigos lso visitantes del presente Mii y Yuko.



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miércoles, 30 de noviembre de 2016

La animación a través de los ojos del productor: una tarde con Manuel Cristóbal

Manuel Cristóbal es una de las personalidades imprescindibles en la producción de animación española. Aunque se formó como director, ha sido precisamente en el campo de la producción en el que ha encontrado una clara vocación y el reconocimiento a nivel internacional, sumando ya cuatro Premios Goya a la Mejor Película de Animación a lo largo de su carrera. Convencido de la necesidad de comprometerse con el sector, Manuel Cristóbal es miembro de las juntas directivas de CARTOON, de la Academia Española de Cine y de DIBOOS, además de profesor de producción digital en la U-tad.

Se nos ocurren pocas personas mejores que él para conocer cómo se vive la profesión de productor desde dentro, algo que tuvimos la oportunidad de hacer en el taller “Dimensionando un largometraje de animación para el mercado internacional” que nos ofreció en Madrid con motivo de la última edición del Día Mundial de la Animación.

Sin reto no hay diversión
Cuando explica en qué consiste su trabajo, a Manuel Cristóbal le gusta recordar una cita de Walt Disney: “It’s kind of fun to do the impossible” (es divertido hacer lo imposible). Y es que, escuchándole, entendemos que una de las cosas bonitas de ser productor es el poder elegir proyectos en los que uno cree, que tienen algo especial, y hacerlos viables. Ello no siempre es fácil, sobre todo si se apuesta por historias poco convencionales y lenguajes originales. Pero cuando uno tiene ese pálpito merece la pena intentarlo. Qué mejor ejemplo que “Arrugas”, el largometraje de animación 2D dirigido al público adulto, proyecto insignia de Manuel Cristóbal, aplaudido internacionalmente.


La idea de hacer la película “Arrugas” nació cuando llegó a los oídos de Manuel Cristóbal el éxito que había tenido la novela gráfica homónima de Paco Roca. La lectura del libro y la reunión con su autor le sirvió para corroborar que detrás de aquella obra, que abordaba un tema inusual para el formato cómic como es la vejez y el Alzheimer, pero que había tenido tan buena acogida, había una gran historia. Una historia idónea para ser convertida en película de la mano de Ignacio Ferreras, “un director extraordinario y un gran narrador”, en palabras de Cristóbal, y para quien decidió comprar los derechos de la obra. Todo un acierto, ya que la cinta logró ganar los Premios a la Mejor Película de Animación y al Mejor Guión Adaptado en la edición de los Goya de 2011, además de obtener una distinción especial en el Festival de Annecy y ser nominada a la Mejor Película de Animación en los Premios del Cine Europeo en 2012, entre otras distinciones. No en vano, Manuel Cristóbal afirma que “Arrugas” es la película de la que más orgulloso se siente, no sólo por el reconocimiento que el proyecto ha recibido por parte de la crítica, sino por la clase de historia que hay detrás y por lo que ha significado para mucha gente que exista una película como ésta.

Pero, ¿cómo se saca adelante un largometraje de animación independiente como “Arrugas” en el mercado Internacional? Como el productor reconoce, “es una película difícil de vender, con una historia de drama muy dura”. Nada que ver con el cine de animación para público infantil que suele distribuirse y que, de partida, tiene más garantías de obtener resultados aceptables en taquilla. Y lo dice alguien con una sólida trayectoria como es Cristóbal, que antes de embarcase en este proyecto había sido Productor Ejecutivo de “El Bosque Animado” (2001, Dygra Films), primera película de animación por ordenador en Europa; había ocupado el cargo de Head of Development and Distribution de Zinkia, compañía responsable del desarrollo de la arrolladora serie ideada por Guillermo García Carsí “Pocoyó” (2005, Zinkia); y había sido Productor de la también ganadora de un Goya a la Mejor Película de Animación “El lince perdido” (2008, Kandor Graphics y Perro Verde Films).

Saber dimensionar
Y es que, como Manuel Cristóbal ejemplifica, “Si Tadeo Jones es fútbol, Arrugas es patinaje artístico”. Lo cierto es que todo tipo de cine tiene su lugar y su público, y es muy positivo que en el panorama de la animación podamos encontrar tanto una película como la otra. Lo que Cristóbal subraya es que lo importante, desde el punto de vista del productor, es saber dimensionar el proyecto. Una película como “Arrugas” se pudo hacer porque se le dotó del presupuesto adecuado teniendo en cuenta el recorrido que podría tener en festivales y salas y el público al que iba dirigida: su mercado, a fin de cuentas. Si desde el principio se hubiese condicionado su desarrollo a contar con un alto presupuesto, nunca habría visto la luz. Al fin y al cabo, buena parte del trabajo de un productor consiste en saber encontrar ese equilibrio entre lo artístico y la industria porque, en palabras de Cristóbal, “una película que sólo atiende a la industria no tiene alma, pero una que sólo se preocupa de lo artístico no sale adelante”.

La clave está en el contenido
“Another day of life” es otro ejemplo de cómo la animación puede ser vehículo para contar historias contundentes. Este proyecto parte de la iniciativa de una pequeña productora navarra, Kanaki Films, apoyada sobre los hombros de Raúl de la Fuente y Amaia Remírez, quienes han conseguido movilizar a un equipo de 250 personas para la producción de su primer largometraje de animación. Todo un desafío, si bien su experiencia en el mundo del documental y los reconocimientos que han logrado en este campo les avalaban a la hora de enfrentar una historia dramática como la que plantean aquí. Manuel Cristóbal se involucró en el que califica como “un gran proyecto” trabajando para ellos como Productor Ejecutivo durante sus dos primeros años de andadura.


Fascinados por el libro en el que el reportero Ryszard Kapuscinski recoge su experiencia en Angola al comienzo de la guerra civil que golpeó el país durante más de dos décadas, los jóvenes productores decidieron hacerse con los derechos de la obra. Gracias a su tenacidad, pero sobre todo a su visión para ver el potencial de este relato, lograron que los estudios polacos Platige Image se involucrasen en este proyecto, haciendo posible una película que podremos ver en 2017. A ellos se han sumado en calidad de coproductores Walking the Dog, Wüste Films, Animations Fabrik y Puppetworks Animation Studios. “¿Por qué unos estudios de esta envergadura, líderes en su país, se interesaron por esta propuesta?”, nos plantea Manuel Cristóbal, “Porque es el tipo de contenido que ellos quieren”. El productor afirma rotundamente que un contenido valioso es la clave de una gran película, además de un imán para el talento porque “los proyectos interesantes atraen a gente interesante”.

Reconocer un proyecto único
Especialmente trabajando en animación, Cristóbal incide en la importancia de elegir bien los proyectos en los que uno se embarca ya que “se trata de producciones muy largas, que pueden durar varios años”. Pero además, desde el punto de vista de un productor, es vital seleccionar un proyecto que sea único. Cuando le han preguntado por qué quería que “Arrugas” fuese una película de animación en lugar de rodarla con actores, él tenía clara su respuesta: “En imagen real es una película más; en animación es una película única”.

También hablando de originalidad, Manuel Cristóbal nos remite a uno de los proyectos con los que más se ha divertido: “Gritos en el pasillo” (2007, Producciones Bajo La Lluvia y Perro Verde Films). Los inusuales protagonistas de esta película de puppet animation, una historia de terror con tintes de comedia, son cacahuetes pintados. Desde luego, un recurso que hace del largometraje algo único y memorable y que dio mucho juego a la hora de promocionarlo. De hecho, “Gritos en el pasillo” fue innovadora también en su estrategia de lanzamiento, siendo la primera película española que se estrenó simultáneamente en todas las ventanas de distribución (cine, televisión, DVD y Video On Demand), lo que se conoce como “Day-and-Date Release”, además de hacerlo en varios países alrededor del mundo y en ocho idiomas.


Ese carácter de proyecto único, con identidad, es también un rasgo de “Buñuel en el laberinto de las tortugas”, que cuenta con Manuel Cristóbal como productor. De nuevo una apuesta por la animación para adultos con un argumento sólido y atractivo, lleno de matices. Cuando le llegó la propuesta de Glow de llevar a la pantalla la novela gráfica de Fermín Solís sobre el viaje de Buñuel a las Hurdes para rodar el documental “Tierra sin pan”, Manuel Cristóbal vio un gran potencial en la historia. Aunque inicialmente el responsable de la productora extremeña, José María Fernández de Vega, planteaba el proyecto como un corto, ambos concluyeron que allí había un largo. Salvador Simó fue el director elegido para esta película y, a raíz de este proyecto, los tres están constituyendo un nuevo estudio de animación: The Glow Animation Studios.


Del guión de esta película actualmente en pleno desarrollo y preproducción se hacen cargo Eligio Montero y Salvador Simó. Y es que el equipo nuclear de un proyecto de animación es fundamental. Como el propio Cristóbal señala: “Producir es en realidad un triunvirato en el que el productor, el director y el guionista dialogan sobre el proyecto. Es importante que un productor sepa elegir al director y al guionista adecuados, que no tienen por qué ser sus mejores amigos”. Cuando el engranaje funciona bien y el productor es capaz de definir responsabilidad y plazos, el proyecto lo nota. Al fin y al cabo, en la figura del productor recae la tarea de velar porque todo marche correctamente, desde el origen del proyecto hasta que éste llega a las pantallas. “Muchas veces tu trabajo como productor es ponerte en la puerta de la cocina y no dejar que nadie entre a molestar al cocinero”, apunta Cristóbal.

Habiendo visto lo que hasta ahora ha salido de esas cocinas y tras conocer algunos de los detalles de los proyectos que están por venir, podemos adivinar que lo próximo que nos proponga el productor nos va a seguir dejando muy buen sabor de boca.

viernes, 21 de octubre de 2016

Buñuel y el laberinto de las tortugas: animación con personalidad para contar historias diferentes

Que la animación no es un género cinematográfico y que tampoco se trata de un lenguaje únicamente destinado al público infantil es algo que nos recuerdan proyectos como “Buñuel en el laberinto de las tortugas”. El primer largometraje de la productora extremeña Glow está basado en la nóvela gráfica del dibujante Fermín Solís sobre el viaje del cineasta a las Hurdes en 1930 para rodar el documental “Tierra sin pan”. Actualmente en fase de desarrollo y preproducción, a esta aventura se han sumado profesionales de la talla de Manuel Cristóbal, Productor de la ganadora de 2 Goyas “Arrugas”, y Salvador Simó, quien tras trabajar en MPC y participar en producciones como “El Libro de la Selva” de Disney, asume la dirección de esta película.

Aprovechando su presentación en el pasado 3D Wire, entrevistamos a José María Fernández de Vega, CEO y Productor Ejecutivo de Glow y responsable de la puesta en marcha de este prometedor proyecto de animación 2D que nos trae una forma muy personal y diferente de contar historias para el público adulto.

Buñuel en el labertinto de las tortugas Película

“Buñuel en el laberinto de las tortugas” es el primer largometraje que Glow va a producir. ¿Por qué fijasteis vuestra atención en la novela gráfica de Fermín Solís para lanzaros a emprender este proyecto? 
Conocimos el libro a través del Centro de Documentación de las Hurdes, que se dedica al fomento del conocimiento de la cultura y todo lo relacionado con esta región. Hace unos cuatro años se pusieron en contacto con nosotros para hablarnos de él y proponernos adaptarlo al medio audiovisual. En aquel momento habíamos trabajado sobre todo como empresa de servicios y estábamos empezando el primer proyecto de producción propia, Genti di Muerti, un corto de fantasía que también se desarrolla en la zona de las Hurdes y que se estrenó en la sección oficial del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges con muy buena acogida. Como este proyecto resultó muy bien, nos animamos a continuar con otros de producción propia y finalmente adquirimos los derechos de la novela gráfica de Solís con la idea de hacer un cortometraje de animación 2D.

Lo que iba a ser un corto ha terminado por convertirse en un proyecto de largometraje, lo cual es muy bueno. ¿Cómo tomasteis la decisión de darle esa nueva escala?
Al principio nos lo planteamos como un proyecto pequeñito, con una animación 2D sencilla, pero cuando comenzamos a adaptar el guión vimos que tendríamos que recortar mucho la historia y que se nos quedaba pequeño. La novela gráfica muestra cómo era Buñuel, un personaje complejo, socarrón e irónico, y cuenta por qué pudo ir en ese momento a las Hurdes, qué buscaba allí y qué supuso eso en su forma de hacer cine. Buñuel pensaba que el fin principal del Surrealismo era cambiar el mundo y la historia muestra cómo con el rodaje de “Tierra sin pan” lo que quería realmente era cambiar la vida de estas personas de las Hurdes que estaban “dejadas de la mano de Dios”. Llevar todo eso a un corto era difícil porque suponía contar muchas cosas en muy poco tiempo.

En un proyecto como éste, tan diferente a la animación que se está proyectando en cines, habéis conseguido mucho respaldo y construir un equipo de primer nivel. ¿Cómo fue ese proceso hasta darle forma?
Yo sabía que, si había una persona a la que le fuese a interesar el proyecto, esa era Manuel Cristóbal. Él había producido “Arrugas”, un proyecto en el que hay coincidencias porque también es una película de animación para adultos basada en una novela gráfica, distinta al cine familiar al que estamos acostumbrados. Coincidimos con él en un evento en la Academia de Cine en el que presentamos “Genti di Muerti”, le contamos la idea y, efectivamente, le encantó.

Manuel estaba de acuerdo con nosotros en que ahí veía una película y nos pusimos a pensar en cómo enfocarla y a trabajar para constituir el equipo del proyecto. Él aportó el equipo artístico y a continuación se incorporó Salvador Simó como Director, con experiencia tanto en animación 2D como en VFX. También se unió Eligio Montero, guionista con una amplia trayectoria en Bambú Producciones (“Gran Hotel”, “Gran Reserva”, “Hispania”) y juntos empezamos a trabajar para encontrar el estilo de visual, preparamos unos test de animación y desarrollamos el guión completo para saber si el proyecto gustaba. Empezamos a ver muy pronto que tenía muy buena respuesta porque es algo muy diferente: con una estética diferente, una historia diferente, arriesgada, pero con un personaje universal. Quizá la misma historia pero con un personaje que nos fuese Buñuel no hubiese funcionado igual.

Con el proyecto ya planteado conseguimos el respaldo TVE y más tarde el de Movistar+ y Canal Extremadura TV, y hace 2 meses y medio empezamos la fase de desarrollo y preproducción.


Os planteáis desarrollar la producción en Extremadura, que en un principio puede sorprender porque no hay precedentes de esta envergadura. ¿Cómo está siendo levantar un proyecto tan ambicioso allí?
Cuando Manuel se incorporó al proyecto los dos adquirimos el compromiso de que, si éramos capaces de ponerlo en marcha, lo íbamos a hacer en Extremadura. Siempre he pensado que allí, concretamente en Almendralejo, que es de donde soy yo, se puede hacer cine de animación perfectamente. Sólo hay que ponerse manos a la obra, organizar una producción y preparar el estudio. Pero sí tenía mis dudas sobre que gente de mucho prestigio y talento quisiese desplazarse hasta allí. Sin embargo, aunque de momento el equipo es pequeño, los que están llegando son brillantes. Además de con Salvador Simó, contamos con Manolo Galiana, que es una de las grandes figuras de la animación española y que ha trabajado en Dreamworks y Disney, como Director de Animación. Javier Martínez, que ha sido director de “Iron Kid”, se hará cargo de la Dirección de Producción. Como Director Técnico tenemos a José Manuel Piñero (“Atrapa la bandera”, “Las aventuras de Tadeo Jones”) y como Director de Arte a José Luis Ágreda, ilustrador reconocido.

Me gusta especialmente el que estamos consiguiendo una combinación muy interesante de gente con mucha experiencia y gente que no la tiene pero que cuenta con mucho potencial. Y que todos estos profesionales que están viniendo lo están haciendo porque el proyecto les motiva mucho.

Este proyecto, de hecho, ha propiciado la formación de un nuevo estudio de animación.
Sí, hemos decidido convertir Glow, que hasta ahora ha sido una productora, en Glow Animation Studios, que será una sociedad entre Manuel Cristóbal, Salvador Simó y yo.

Volviendo a la novela gráfica de la que la película toma el nombre, ¿hasta qué punto, a nivel narrativo y visual, se parecen una y otra? ¿Ha participado Fermín Solís en la producción?
Una de las mejores cosas del proyecto es que Fermín ha participado desde principio; no como animador ni artista, sino como asesor. Pero siempre nos animó a hacer la película con total libertad. A nivel visual el estilo que hemos definido es muy diferente al de la novela gráfica, que es en blanco y negro y con un trazo muy salvaje, aunque tiene algo de ella.

En cuanto a la historia, la película parte de la que cuenta la novela gráfica, pero es más extensa y va más allá. Además del viaje de Buñuel por las Hurdes y del rodaje de su documental, queremos contar qué relaciones establece con las gentes de esa región y qué huella va a tener esa experiencia en su vida.

Buñuel en el laberinto de las tortugas Fermín Solís

No queréis que el proyecto se quede en lo local, ¿qué fronteras os ponéis?
Queremos que sea una producción de ámbito internacional y distribuirla en otros países. Desde el inicio nos preocupamos por saber si esta historia, que a nosotros nos gustaba mucho, gustaba también fuera. Por supuesto fuera de Extremadura, pero también en otros países. Y lo que me sorprendió, a Manuel no tanto, es que en también en países como México, Estados Unidos o Francia hay mucho interés por conocer la historia de este personaje.

Sabemos que el recorrido principal de la película va a ser en festivales, ya que es cine de autor, pero ahí puede tener muy buen resultado y, si funciona bien, podrá llegar a más gente.

Nos contabas que ahora estáis en plena preproducción y preparando animática. ¿Qué calendario manejáis?
Lo previsto, si va todo bien, es que la película esté terminada a finales de 2017. Venimos trabajando en el desarrollo de la idea desde principios de 2015 y la preproducción y producción supondrán 18 meses en total.


Buñuel en el laberinto de las tortugas
Glow Animation Studios
Largometraje Animación 2D
Basada en la novela gráfica de Fermín Solís
Director: Salvador Simó
Productor: Manuel Cristóbal
Productor Ejecutivo: José María Fernández de Vega
Director de Animación: Manolo Galiana
Dirección de Producción: Javier Martínez
Director Técnico: José Manuel Piñero 
Director de Arte: José Luis Ágreda